“Alien: Earth” es una serie sobre la saga Alien (valga la redundancia) que se sitúa mucho antes de lo ocurrido en “Alien: Romulus”, pero después de “Alien: Covenant”.
Siendo sincero con lo que escribo, y quienes me conocen saben que soy fan de la primera, disfruto bastante la segunda y también la tercera, dirigida por David Fincher, que por más infame que se le considere, encaja de manera adecuada en la saga y en la evolución de los personajes. Con lo que volvió a plantear Scott, la franquicia se acerca casi a la parodia, y al dejar todo abierto al canon, se incluyen “Alien vs Predator”, algunos videojuegos y no sé cuántas más adaptaciones.

La trama sigue un patrón conocido: una nave misteriosa se estrella en la Tierra y una corporación (Weyland) envía a un grupo de soldados. Resulta poco creíble que una empresa tan poderosa mande semejantes personajes, cada cual más inepto que el anterior. Como es habitual, la nave proviene de origen desconocido, cargada de elementos extraños, y ahí surge nuestro clásico xenomorfo. Ignorando que los personajes y su contacto con la criatura responden a un recurso vago de guion para mover la trama, lo demás —dirección, actuaciones y hasta efectos— se sostiene y mejora notablemente la propuesta.
Con “Alien: Earth” ha sido un acierto dejar el proyecto en manos de alguien que ya demostró trasladar con acierto a televisión un universo cinematográfico como Fargo. La historia oscila entre la pesadilla claustrofóbica de la nave original y la ambición empresarial por la inmortalidad vista en Prometheus. Es cierto que el guion pudo haber estado más trabajado e incluso abordar sus temas con mayor firmeza, pero es lo que hay bajo Noah Hawley, quien, por su experiencia en “Fargo”, puede mejorar si llegamos a tener más temporadas (que ojalá, de ser así, no pasen de dos).

Eso sí, la dirección resulta sobria, aunque falla constantemente en su género. Y aquí es difícil señalar culpables: tal vez el director, que lo entendió como un drama terrorífico; el creador, que optó por el terror clásico; los guionistas, cuyo conocimiento de la saga es limitado y evidente; o algún ejecutivo de turno. Pero ciencia ficción no es. Aun aceptando el planteamiento, e incluso la existencia de códigos éticos y sociales distintos, en el contexto narrativo se agradecería al menos un mínimo de verosimilitud en la trama y en la construcción de personajes. El director se empeña, pero vuelvo a lo esencial: el guion, que como columna vertebral, pierde fuerza desde el principio.
El reparto, por su parte, es competente, aunque cuesta empatizar cuando los diálogos carecen de peso. Es raro ver tantos actores y no conectar con ninguno, algo que en los siete episodios a los que FX nos permitió acceso se sintió en piloto automático.
“Alien: Earth” es, sin duda, un producto entretenido siempre que no se exija demasiado a la saga, cosa que difícilmente sucede desde 1997, cuando apareció la desastrosa “Alien: Resurrección”. Dicho esto, y considerando el potencial de crecimiento, recomiendo verla como un pasatiempo o para añadir detalles al lore de Alien. De lo contrario, puede ignorarse sin problema y esperar a Predator, que al parecer tendrá una ligera conexión con la serie.



