A estas alturas hay que entender que el subgénero de superhéroes es uno tan rico como lo es cualquiera, y Marvel como DC, o como Amazon o como Netflix, o cualquier otro, ha jugado con llevar a las pantallas algo más que “otra película/serie de superhéroes”.

A algunos les ha salido bien la jugada y a otros no, por distintas razones.  Marvel sabe jugar con ello, y lo ha demostrado hace poco con “Wanda Visión” donde más allá de los superhéroes, había un discurso sobre la pérdida y el luto que enriquece el visionado.  Ahora, con “Falcón y El Soldado del Invierno” se eleva el listón y nos entregan una serie moderna con unos discursos sobre el racismo, la culpabilidad, los cambios y el deber (y tal vez otros más que no vamos a detallar), que caen genial en estos tiempos tan convulsos.

Un guion que se toma su tiempo y desmenuza estos increibles temas, lo hace de una forma que no resulta pesado, con un Sam cuestionandose cosntantemente si realmente el mundo esta preparado para un heroe de color, algo interesante ya que “Pantera Negra” tanteo el tema muy torpemente.  Pero claro, en esta ocasión ya tenemos un desarrollo de personajes ya establecido, porque, ¿quién no sabe quién es Falcón y el Soldado del Invierno? ¿quien no conoce parte de su pasado y de sus motivaciones? Solo es ver la trilogía del Capitán América para tener un esqueleto formado de estos personajes.  Y ni hablemos de las actuaciones de Anthony Mackie, Emily Vancamp y Wyatt Rusell quienes llevan las mejores actuaciones.  Lastima por el desaprovechamiento de Sebastian Stan quien está bastante plano.

Después de este hermoso elogio hacia sus temas, llega el sabor amargo de la serie.  Porque lamentablemente, al igual que “Wanda Vision”, cuando pasa el discurso, la fórmula Marvel abraza y reduce todo a solo un intento.

Todo el concepto de US Agent queda reducido en un simple “villano” (Marvel no sabe hacer grises), al que nuestros protagonistas desaprueban de forma irracional solo porque sí, porque la trama lo amerita y necesitamos que el público no empatice con este personaje.  Y pudiéramos entender que el motivo es el escudo, pero, ¿no son estos militares? ¿no se les ha mandado a hacer cosas de las que no están de acuerdo y aun asi la hacen? Tuvimos al Winter Soldier durante una película buscando que no se le juzgue por misiones que solo decidió cumplir y a Falcón con el mismo discurso por apoyar a su amigo, ¿entonces no podemos entender que este tipo va de lo mismo?  Y así sucede con TODOS los personajes alrededor de Falcón, los cuales están creados a pincel de “bueno y malo” sin desarrollo o motivos.

La dirección de Kari Skogland está influenciada por algún productor (me la juego que es por Feige) de Marvel, porque la cantidad de cortes en una escena de acción no es parte de su estilo y lo ha demostrado cuando dirigió varios capítulos de “El Punisher” y otros tanto de “The Handmaid Tale”.  Siendo este otro punto negativo de la serie y de los que peor se sienten.

Al final “Falcón y El Soldado del Invierno” es una serie entretenida que no se aprovecha del todo.  Su discurso es poderoso y está bien empleado, al igual que la forma en que desarrolla a su personaje Falcón y las pinceladas que le da al Winter Soldier, pero todo eso se pierde cuando decide irse por su lado más caricaturesco y pasar a una acción desmedida, personajes vacíos que se mueven de aquí para allá, y que a pesar de poner un pequeño granito de arena en su vasto universo, ya que sabremos quien será el sucesor del escudo, poco importa lo demás, trayendo la pregunta que siempre nos hacemos con Marvel: ¿el viaje no importa, y solo importa la meta?

Veredicto

Lejos de verle algo sólido, la serie entretiene bastante y aunque plantea muchas ideas con las cuales puede jugar, no lo hace.  Alguien podrá decir que trae nuevos villanos, al grupo Thunderbolt, Nuevos Vengadores y demás, pero eso hace la serie, menciona mucho pero poco aporta, y si en más de 5 horas no es capaz de desarrollar algo más que “quien es el nuevo Cap America” pues algo no está bien.

5 / 10

Al parecer para Hollywood es bastante difícil adaptar un videojuego (o un anime) porque las reglas son distintas.  Sin embargo aparecen algunas adaptaciones que cumplen su propósito, como es el filme en cuestión.

“Mortal Kombat” es entretenida, graciosa y es una buena adaptación tanto para el que es fan como para el que solo conoce el título del famoso juego de peleas, pero también es una película con problemas.

Primero agradecer el acierto del director, Simon McQuoid, con su primera película en donde está adaptando un juego de luchas en donde su principal atractivo es la violencia.  Por ende, pone casi en un segundo plano todo lo que concierne al drama y las escenas lentas.  Además los efectos especiales y las escenas gore son bastantes buenas.

La dirección no desentona y hay algunos planos estéticamente bellos e interesantes.  Y también de que hay interpretaciones bastante clavadas al videojuego, como es la de Kung Lao quien no solo se parece visualmente, sino que los movimientos son iguales.  Sin embargo hay otras actuaciones bastantes irregulares, como es el caso de la actriz Jessica McNamee quien interpreta a Sonya Blade o Lewis Tan quién es el tal Cole Young que no soporta un primer plano de pantalla.

Pero no solo las actuaciones no ayudan a varios actores, sino que el guión carece de desarrollo alguno de personajes.  Solo sabemos que Scorpion y Sub Zero tienen una rivalidad desde hace años y ya.  Si los villanos siempre atacaban antes del torneo, ¿cómo es que lo ganan? ¿Como Kung Lao viene de un clan poderoso y ganador si tienen varios torneos perdiendo? ¿Por qué Rayden no transporta a los luchadores desde un inicio? Y así hay otras preguntas que el guión se obvia completamente.

Y estamos claros que esta película es un blockbuster que solo viene a cumplir con entretener, pero no está nada mal que trate de desarrollar algo.  Porque no tiene nada de sentido poner a luchar los personajes uno contra uno, cuando eso es lo que hacían en la escena anterior, pero obviamente la falta de desarrollo de la misma ha permitido una resolución bastante pobre y poco imaginativa, y esto afecta al guión casi en su totalidad.

Veredicto

Al final “Mortal Kombat” es un filme entretenido gracias a una dirección ágil que se enfoca en lo que sabe que su público quiere: las peleas sangrientas.  Pero eso le juega en contra cuando necesita que ese mismo público empatice con sus personajes y situaciones poco desarrolladas.

5 / 10

“Nobody” no viene a inventar nada nuevo ni tampoco busca ser transgresora como lo han sido otras.  La pelicula del director Ilya Naishuller (mayormente conocido por “Hardcore Henry”) es una entretenida pelicula de accion con algunos toques de humor negro y que por fortuna es de una duracion bastante moderada (menos de dos horas).

El guión corre a cargo de Derek Kolstad quien ha trabajado en la trilogía de John Wick, y esto se nota DEMASIADO en muchas escenas (cuando los rusos atacan la casa, las formas que tiene el protagonista de conocer detalles o cuando decide hacerse cargo de los criminales) pero también en el desarrollo de los personajes y otros elementos (el oro), lo cual nos hace pensar que este personaje no solo está en el mismo universo que John Wick sino que puede perfectamente volverse un antagonista del mismo.

Por otro lado, otro detalle es la producción que corre a manos de David Leitch quien es uno de los directores y creadores de John Wick.  Así que excusa no tienen.

Lo mejor del filme es sin duda, la actuación de Bob Odenkirk quien muestra algunos dotes de actuación dramática al personaje dándole un matiz más interesante.  Es cierto que al inicio (y se agradece bastante) en cuestión de minutos nos dan un resumen de cómo es la vida de este personaje, pero más allá de eso, Odenkirk nos da momentos bien interesantes como la escena del bus antes de que lleguen los rusos o cuando entran los ladrones a la casa.

Christopher Lloyd es otra cara en la película que se agradece y que entrega los mejores momentos del filme (y los más cómicos).  Connie Nielsen está totalmente desaprovechada ya que solo se utiliza como un punto de retorno del protagonista, algo que me parece erróneo ya que quien muestra dotes de eso en los primeros minutos del filme es la pequeña hija de ellos, pero no se puede pedir demasiado.

Al final es eso, una entretenida película de acción y humor que sabe conquistar al espectador rápidamente y con la cual se puede pasar un excelente tiempo.

Veredicto

Entretenida pelicula de accion con un humor negro bastante agradable que funciona.  No inventa nada nuevo, pero tampoco lo busca.  Sabe que su objetivo es entretener y se enfoca en ello.

6 / 10

Emerald Fennell no es completamente nueva en la industria. Tiene ya unos cuantos créditos a su nombre, como actriz y como guionista, sobre todo en televisión. Probablemente su trabajo más conocido sea en The Crown, donde interpreta a Camilla Parker Bowles desde la tercera temporada. “Una joven prometedora” es, además de un guión propio, su debut como directora. Y la verdad es que su título podría referirse tanto a la protagonista como a la misma Fennell, ya que si algo demuestra “Una joven prometedora” es que estamos ante una cineasta de potencial indiscutible.

El guión es ácido en su ejecución, detallista en su caracterización e implacable en su intencionalidad. Fennell aborda la violación de Nina desde muchos ángulos distintos, y no deja títere con cabeza. Cada personaje representa a un grupo, a un estrato de la sociedad que contribuye a que este tipo de cosas sucedan. Más importante aún, casi todos están desarrollados, aunque sea un mínimo. Todos son el resultado de unas circunstancias y, en un momento o en otro, intentan justificar sus acciones. Y son justificaciones coherentes, y a veces, incluso atenuantes. Lo interesante del guión de Fennell es su forma de desafiar estas justificaciones, aunque por momentos sea predecible.

La interpretación de Cassie, protagonista de la historia, corre a cargo de Carey Mulligan y está fenomenal.  Desde que su perfil estalló con su espléndido trabajo en An education, Mulligan se ha labrado un currículum realmente impresionante, regalándonos interpretaciones de gran magnitud, aunque algunas hayan pasado en bajo perfil.  Los secundarios tampoco se quedan atrás y son geniales en sus papeles.

Pero aún nos falta lo más importante y es la dirección.  Y es que Emerald Fennell sabe tomar la cámara con bastante maestría.  Los planos son exquisitos, el movimiento de la cámara suave y muchas otras tomas son interesantísimas como la escena del bar o la escena final en la cabaña.

En resumen, “Una Joven Prometedora” es un trabajo de gran nivel que funciona en muchos sentidos gracias a su gran pilar, que es el guión.  Por momentos está pecando de momentos bastantes peliculeros, y uno que otro giro de guión bastante predecible, y que lamentablemente las excelentes actuaciones no pueden empañar.

Veredicto

“Una Joven Prometedora” es una película interesante que no dejará indiferente a nadie.  Con un guión increíble y una dirección y actuación que le complementan.  Hay momentos de total maestría.  A pesar de, el mismo guión tiene momentos absurdos que sacan de la experiencia y juega en su contra.

7 / 10

Russell T. Davies, en la industria cinematográfica británica, es un nombre que representa la calidad.  Hace dos años creó una de las mejores series de esa fecha llamada “Years and Years”, pero también ha trabajado en series como “Doctor Who”, creó “Torchwood” y “Queer as Folk”.

Y la verdad que da gusto ver una miniserie que toca a la perfección.  Historias humanas, un perfecto desarrollo de personajes e incluso, una puesta en escena de lujo.

La nueva ficción de Russell T. Davies para HBO trata sobre un grupo de jóvenes en los años 80 durante la crisis del sida. En apenas cinco episodios, Davies construye un vibrante relato LGTBIQ+ necesario, muy humano y desolador que enamora desde el primer minuto. Lejos del sentimentalismo barato, y de escenas mediocres novelísticas, es fácil conectar con estos personajes y sus miedos, anhelos y deseos.  Están tan bien construidos, que en los momentos más duros, porque la serie lo es hasta el punto de desgarrar, uno se siente incómodo y dolido.

Pero no todo es el guión, sino que la dirección es otra joya de la que se debe hablar, porque Davies tiene momentazos como el del segundo capítulo donde uno de los personajes nos explica el bulo de las enfermedades, rompiendo la cuarta pared de una manera bastante dinámica y que recuerda mucho a como inició el COVID 19.

Y no se queda ahí, porque el último capítulo tiene uno de los momentos más duros y es manejado con una maestría impecable, donde nos regala por 20 segundos el sonido del viento en una toma de primer plano de un personaje, de forma magistral.

pero si Hablamos de personajes, CUANTAS BUENAS ACTUACIONES.  Nadie desentona, nadie está sobreactuando, y la sorpresa es que la mayoría de estos actores son NUEVOS.

Si bien es cierto que por la propia temática es evidente que el drama es un componente fundamental en la serie, es digno de valorar la forma en la que se abarca. No cae en el sentimentalismo barato ni en la condescendencia, sino que aborda la situación de las personas LGTB de una manera honesta y audaz.

En los últimos años, HBO se está consolidando como una plataforma que atiende a la diversidad sin renunciar a la calidad.

Pocas cosas se le pueden reprochar a It´s A Sin, pues desde su puesta en escena a la selección musical obedecen a una firme intención creativa. Tal vez su pequeño talón de aquiles, y que es algo que Russell ha hecho anteriormente, es regalar esos momentos de saltos temporales sin explicación alguna.  Estamos en una fecha determinada y de buena a primera el siguiente capitulo esta en una fecha más adelantada.  ¿Qué ha pasado durante ese lapso de tiempo ya que suceden cosas que afectan a la trama? nunca lo sabremos porque el director solo nos dice que “pasó algo”.

Veredicto

It’s a sin es una miniserie dura, desoladora y que va directa al corazón del espectador. Otra obra maestra más la que nos brinda Russel T. Davies, siguiendo la estela de otras series como Queer as Folk y Years & Years.

9 / 10

Los enfrentamientos cinematográficos entre iconos han atraído a la audiencia desde los tiempos de la Universal con Frankenstein y el hombre lobo (1943), el King Kong contra Godzilla (1962) de Ishiro Honda o más recientemente films como Freddy vs Jason (2003) o Alien vs Predator (2004). Godzilla vs Kong (2021) supone una reactualización del film de Honda, convertida ya en una comedia de serie B.

Primero se presentaron las entregas por separado. Se estrenó Godzilla en 2014, funcionó bien en taquilla y se pudo continuar en 2017 con Kong: Isla Calavera, para seguir con Godzilla Rey los Monstruos en 2019. Y así, en este contexto, se llega hasta Godzilla vs Kong. ¿Estamos ante un universo cinemático nivel Marvel? Seguramente no, pero también es cierto, que ver un mono gigante pegarse con un enorme dinosaurio, es una de las cosas que podemos sacar en positivo del 2021.

Y esto es lo que más funciona en el filme de Adam Wingard; las batallas entre Godzilla y Kong.  La lejanía de los planos en plena batalla hace que podamos apreciarla con todo su esplendor, y por si fuera poco, unos efectos GENIALES que le dan el toque necesario para que esto sea un verdadero espectáculo.

Pero como no pueden presentar casi dos horas de estos dos animales, pues nos regalan unas subtramas penosas.  La película se divide en dos: el lado de Godzilla, con Millie Bobby Brown con Brian Tyree Henry en donde no aportan NADA a la película (honestamente si eliminan eso, no se les daña el filme) y el lado de Kong, que al menos funciona para conocer algo más de este mono gigante y dicha subtrama avanza junto con el filme.  Incluso en ella es que podemos ver la mejor actuación de todo el filme: la de Alexander Skarsgård que parece que es el único que hace el intento de ello.

No nos equivoquemos, sabemos que este tipo de películas no necesitan un guión convincente pero es algo lamentable que los guionistas comentan estupideces con estos personajes como el entrar a una base militar sin que nadie se de cuenta o estar en medio de la batalla y salir solo con polvo.

Godzilla vs Kong (2021) es ruidosa, arrolladora y terriblemente divertida. Los dos mitos por fin tienen un encontronazo a la altura de su leyenda resultando en un film imbatible en sus momentos monstruosos, que flojea en su trama humana, abundando éstos en algunos momentos sonrojantes u otros donde la fantasía se les va de las manos.

Veredicto

Si bien la película es entretenida, no peca de momentos absurdos a merced de un guión bastante flojo que busca ser demasiado explicativo.  Los efectos son buenos y las batallas interesantes, pero a pesar de su esfuerzo por cumplir, hay mediocridad.

5 / 10

Es increible que esta sea la película número 59 de la factoría Walt Disney.  Cine de animación que ya a estas alturas todos conocemos y no necesita ningún tipo de introducción.  “Raya y el Último Dragón” es la película que nos ocupa, la cual tenía previsto su estreno en cines en el 2020 pero ya por condiciones que conocemos la tenemos en su plataforma de streaming.

Y es que el filme dirigido, principalmente por Don Hall y con un guión en donde participan un gran grupo de personas, no es nada original y es bastante predecible.

Ambientada en una ciudad ficticia (que parece ser China), nos trasladan a un suceso antiguo que como es usual, se volverá a repetir y que nuestros protagonistas tendrán que resolver.  Tampoco se nos escapa el drama paterno filial del que Disney siempre aboga, eliminando (cada vez más) el componente romántico.  Aquí, el filme consigue ser lo suficientemente interesante con el desarrollo de sus personajes, alimentándose de personalidad.  Raya es enérgica, decidida y bastante carismática, y sus objetivos son claros.  Lo mismo sucede con los personajes secundarios los cuales tienen un desarrollo bastante completo, en donde todos están unidos por los dos temas principales de la película: la hermandad y la confianza.  Tal vez quien carece un poco de desarrollo es el personaje de Namaari, quien a pesar de presentarnos con dudas e ideales influenciados por otro personaje, por momentos son poco creíbles.

En cuanto al apartado técnico pues ninguna sorpresa.  Disney tira la casa por la ventana y la animación es de primer nivel, destacando esos hermosos planos aéreos de esas increíbles ciudades que componen ese mundo.  Lo mismo sucede con la música de James Newton Howard en donde destacan esas partituras de piano bastante hermosas y que juegan mucho con la ambientación.

Como mencionamos anteriormente, su mayor defecto está en un guión que parece realizado para videojuegos, donde el “vamos a x lugar a buscar esto y luego ir a este otro lugar a buscar lo otro” resulte repetitivo y si a eso le sumamos que cada viaje trae consigo un personaje nuevo al que desarrollar, pues, la temática del videojuego está presente.

Veredicto

En resumen, “Raya y el Último Dragón” es una película bastante entretenida y con un hermoso mensaje, que lamentablemente no se escapa del guión fácil, pero que cumple las expectativas.  No es la mejor película de animación ni la mejor película de Disney, pero cumple.

6 / 10

“Wandavision” es tal vez uno de los productos más extraños que ha parido la factoría Marvel/Disney, ya que nos encontramos ante una miniserie ya que especifica que es, y lo poco que sabemos es que mezcla varios estilos de las sitcoms americanas, pero no es una sitcom.  Algo que se debe tener en claro, es que con esta serie se inicia oficialmente todo la fase cuatro de Marvel y todo lo relacionado al famoso “multiverso” que tanto se ha mencionado (entendemos que en “Avengers: Endgame” empezaron a crearlo).

Dirigida en su totalidad por Matt Shakman y protagonizada por Elizabeth Olsen y Paul Bettany (retomando sus respectivos papeles como Wanda Maximoff – alias Bruja Escarlata – y Vision), se trata de una propuesta deliberadamente transgresora y difícilmente clasificable, que combina elementos surrealistas, psicodélicos y de sitcom americana de los años 50 en adelante.

La historia arranca con Wanda y Vision viviendo juntos, casados, felices, en blanco y negro. Se acaban de mudar a una bonita casa en la típica zona residencial estadounidense y forman una pareja convencional más de principios de la segunda mitad de siglo: ella es ama de casa, él un empleado modelo. Sin embargo, parecen confundidos y, tras esa realidad aparentemente idónea y sin fallas, pronto empiezan a sobresalir desajustes, haciéndonos sospechar que no todo es lo que parece.

Pero lo cierto es que son muchos más los aspectos formales en los que también Marvel consigue reinventarse con esta serie. En este sentido, Wandavision convierte cada episodio en una pequeña joya de vestuario y escenografía. Una fiesta para la vista y el deleite del público. El pelo, la ropa y los coches dan saltos en el tiempo de alrededor de una década a cada episodio. También en el caso del formato de la fotografía: vemos cómo de un encuadre 4:3, típico de la televisión antigua, progresivamente el formato se va ensanchando…y cómo del blanco y negro (casi absoluto) de los primeros episodios, poco a poco empiezan a aparecer manchas de color.

De este modo, WandaVision se perfila como uno de los estrenos más relevantes del 2021 y, sin duda, marca un momento único: no sólo porque con la serie se reinicia el rumbo del MCU, no solo porque experimenta y se atreve, sino sobre todo porque más que nunca nos ofrece la oportunidad de verdaderamente profundizar en la mente, psicología y complejidad de sus personajes.

Veredicto

“Wandavision” es una de las series más experimentales de la casa Marvel y que logra con gran acierto enganchar al espectador inmediatamente con la estrategia de ir revelando de poco en poco el misterio que les rodea a los personajes.  Con una duración de 30 minutos por capítulo, logran disipar las dudas necesarias con un proyecto bastante agradable e interesante.

7 / 10

Cuando en el 2017 se estrenó la versión de Justice League, muchas personas quedaron anonadadas, incluyendonos, por los efectos extraños que esta tenía (principalmente con el personaje de Superman), cortes bruscos y sin sentido y un sin número de chistes que no pegaban en lo más mínimo con la situación y la película (por ejemplo el chiste de Flash cayendo encima de Wonder Woman).  Días después del estreno de esa película, Zack Snyder dejó claro que esa NO ERA la película que había grabado y que dicho filme Warner no quería mostrarla.  Entre ser verdad o mentira, el tiempo siguió su curso y le terminó dando la razón a Snyder con que existía otra película.

Ya se ha estrenado y es difícil creer que no exista persona que no la haya visto este fin de semana, ya que ha sido lo único de lo que se ha hablado y para sorpresa de muchos detractores, pues, la película es lo suficientemente entretenida para sus cuatro horas que dura.

Es difícil no compararlas, porque al final lo que se está viendo es, en pocas palabras, la misma película que vimos en el 2017 pero con “completa”.  Y cuando decimos completa, es con el desarrollo pertinente de ciertos personajes.  Porque eso es lo principal que se debe mencionar.  Es inaudito como el personaje de Ray Fisher (Cyborg) sufre todos esos cortes para convertirlo en un secundario que sobra, cuando en esta versión de Snyder es prácticamente una de las piezas claves para poder seguir la película varias veces.  No mencionaremos el desastre que se hizo con Wonder Woman, personaje poderoso en todos los aspectos y que por fin ahora la tenemos como Dios manda y vemos de que es capaz (alabamos mil veces la escena inicial cuando detiene las balas con esa velocidad y cuando se lanza hacia Steppenwolf a mitad de la película).  Ya hablar de Superman es casi para hundir la película anterior.

El guión de Chris Terrio no es perfecto, ni se acerca a eso, pero si es completo y, la verdad sea dicha, sabe cumplir su objetivo tanto en desarrollo de personajes como de historia (aunque no sea la más original o la mejor).

La música corre de Junkie XL y vuelve a los riff de guitarras e incluye unas canciones un poco cansinas en plan opera, pero es mucho mejor que los temas de Danny Elfman que si que no hacían sentido en una visión moderna de la Liga de la Justicia, ya que los temas propuestos y tocados por Elfman eran de los personajes clásicos.

La fotografía de Fabian Wagner no está modificada y la dirección de Snyder, es la dirección de Snyder.  Muchas escenas en slow motion, mucha acción desenfrenada, violencia gráfica y muchos momentos épicos.

En definitiva, Justice League Zack Snyder es bastante agradable a pesar de su duración.  Pueden seguir esa línea que se separa totalmente de los filmes de superhéroes de Marvel y llevan un aire fresco y diferente a estas adaptaciones de comics.

Veredicto

Se entiende que Warner buscaba algo más ligero para poder vender sus superhéroes a toda la familia, pero eso le jugó en contra.  Por suerte dieron luz verde a la versión de Snyder que mejora mucho la imagen que se tenía de sus superhéroes más icónicos.  Mejora en muchos aspectos, como desarrollo, música y montaje, y a pesar de sus largas cuatro horas, es bastante entretenida, sin embargo tiene unos cuantos huecos argumentales, que no dañan la experiencia, pero si se analizan la empañan.

5 / 10

El thriller es un género bastante interesante y que debe llevar ciertas características para que al menos sea una experiencia interesante.  Esta película de John Lee Hancock no logra eso.

La película tiene un buen inicio.  Contundente, rápido, y directo.  En los primeros 15 minutos sabemos que hay un asesino en serie meticuloso que le gusta realizar una especie de cacería con sus víctimas.  También sabemos que hay un policía con habilidades de detectives bien definidas, pero todo esto se vuelve nada mientras avanzamos.

La trama se hace totalmente predecible, los personajes carecen de desarrollo, damos vueltas en escenas que aportan muy poco a la trama (o a los personajes) y tenemos un misterio que pierde el interés a los 30 minutos.

Las actuaciones son adecuadas pero el casting no ayuda.  Nos explicamos.  Estas actuaciones, estos actores, no encajan con el papel y es poco creíble lo que vemos, a pesar de que lo hacen bien.  Todo esto, por suerte, no le aplica a Jared Leto quien logra una excelente actuación pero el guión no le ayuda en lo absoluto logrando darnos escenas y diálogos bastante vacíos.

Y es irónico todo esto, ya que el filme bebe bastante de lo que es Seven y True Detective.  Otorgando un estilo neo-noir entre sus planos, Hancok crea lo que se podría definir como un homenaje a los thrillers policiacos, tomando elementos ya vistos que pueden reflejar hasta cierto punto predecibles en gran parte, no obstante el director consigue generar buenas escenas que mantendrán atento, sobre todo en el intermedio que el núcleo fluye por sí solo dejando ver la idea, como es percibido hay pequeños detalles que juegan su parte en la trama, al igual que deja muchos fallos leves que en conjunto desfavorecen su narrativa.

Veredicto

El filme cumple (en parte) su propósito, pero es casi seguro que pasará al olvido muy rápido.  Una lastima que la vuelta al thriller neo noir sea de esta forma, tan atropellada.

4 / 10