Tenía tiempo queriendo hacer la reseña de “One Piece”, la adaptación de Netflix, pero no he podido encontrar inspiración para hacerlo, a pesar de haber pasado un muy buen rato viendo la serie.

El anime creado por Eiichiro Oda está en emisión desde 1999 y aún sigue en emisión, con más de 900 capítulos sin incluir OVAS, películas y quien sabe que más que enriquezca este universo para los fans.  Por eso la tarea titánica de Netflix para adaptar en solo 8 capítulos gran parte de la primera parte del anime o manga.  Dicho esto, también hay que recordar que Netflix no ha sido bueno adaptando animes, ya que Cowboy Bebop fue todo un fracaso, Death Note por igual y Yu Yu Hakusho pasó sin pena ni gloria.

Primero que nada, el cast sugerido por Netflix fue de lo más acertado posible.  Cuentan con Iñaki Godoy, un joven actor mexicano que le da vida al protagonista Luffy, y que es quien carga gran parte de la serie en sus hombros.  Su carisma y su gracia se sienten incluso fuera de pantalla.  Cuentan también con Mackenyu Arata, Emily Rudd, Jacob Gibson y Taz Skylar, formando el grupo protagonista y los cuales están muy bien desarrollados y actuados.  Cada personaje le imprime su personalidad y el guión se encarga de no solo darle momentos a cada uno de brillar en lo que la acción respecta, sino también en su historia y desarrollarla junto con los personajes.

El guión de One Piece tampoco es que sea algo extraordinario.  Es la historia de unos piratas que emprenden una aventura para encontrar el “One Piece”, que vaya a ver que sera, porque no especifican si es un barco, una lámpara mágica o que, solo nos dicen que hay una ruta en un mapa de un pirata que murió y a partir de ahí muchos se lanzaran en su búsqueda.

Pero más allá de si el guión es bueno o no, es bueno saber que Netflix pudo hacer algo que atrapará tanto a los fans de la serie como a los que no lo son, como es mi caso, y se encargó de que disfrutaramos la historia.  La adaptación tiene sus cosas buenas, y es posible que sea la mejor adaptación, teniendo en cuenta que narra una historia que no está pensada para este medio.  Con esto en mente, la serie de Netflix hace un loable intento, respetuoso, muy fiel, que le resultará curiosa a los que ya conocen el anime por ver a los personajes en la realidad, y que no sé qué le parecerá a quien se acerque sin saber nada.

En cuestiones técnicas, la serie no es que tampoco quede mal.  Los efectos especiales están muy bien logrados.  El maquillaje si bien puede parecer un poco infantil, no molesta al mantener siempre en mente que es la adaptación de un anime.  Vestuario tampoco está nada mal y cumple.  Para la fotografía, que aquí sí se siente un poco floja, han contado con un equipo y aun así se siente que no da la talla.  Cuentan con Michael Swan, Michael Wood y hasta Nicole Hirsch Whitaker, y tiene momentos totalmente desaprovechados.  La música cuenta con Sonya Beluosova y Giona Ostinelli (The Witcher), quienes saben mantener la ambientación musical de aventuras y piratas.

Más allá de todo esto, One Piece es una adaptación bastante divertida y que funciona para pasar el rato y, dejar con ganas al espectador que le guste el anime, en darle una mirada al material original, en caso de que no lo haya visto.  Necesita sus mejoras, claro está, pero tampoco esto daña la experiencia.

Veredicto

Una adaptación muy divertida que emocionará al niño o preadolescente interior y que sabe transmitir con éxito el sentido del alma del anime.

7 / 10

Lo que comenzó como una película original de terror, se ha convertido en una saga que invita a la expansión de su universo.  “A Quiet Place: Day One”, es la precuela de “A Quiet Place” y “A Quiet Place II”.

La historia sigue a Sam, una paciente que padece de un cáncer terminal y vive en la ciudad de New York, en el mismo día en que llegan las bestias que pueden escuchar todo a miles de kilómetros.  A partir de aquí, ante una amenaza desconocida y en estado de shock, tendrá que moverse en el máximo silencio posible para poder llegar a su destino.  Hablar de las actuaciones aquí es hablar sin base.  Es bien sabido el poder actoral de Lupita Nyong’o que es quien tiene el 70% de la película en sus hombros.  A partir del segundo acto se le suma la presencia de Joseph Quinn (Stranger Things) con un personaje bastante carismático y del cual entre ellos van a crear una de las dinámicas más interesantes y bien desarrolladas que tiene el filme.

Pero no todo es perfecto, porque si miramos a “A Quiet Place: Day One”, como película individual encontraremos que hay pocas escenas realmente memorables, hay buenas ideas y buenos escenarios pero todo se reduce a un corre aquí y corre allá, con poco margen de maniobra. También al tener tan poco sonido prácticamente todo se convierte en un jumpscare, en contexto es algo más permisible que en la mayoría de películas que recurren a este efecto tan gratuito pero también es de justicia decir que hay un par que se podrían haber ahorrado porque están ahí simplemente porque sí.  Y si la miramos entendiendo que es una entrega dentro de una saga también encontramos problemas, pues la trama general no avanza en ningún aspecto, no hay nada que ocurra aquí que no supiéramos o imaginamos viendo las anteriores películas.  Yo todavía no sé como unos alienígenas que parecen ser totalmente salvajes pueden ir de planeta en planeta en unas naves que parecen meteoritos.  Y quiero imaginar que esto es simplemente unas bestias que limpian las amenazas de cada planeta ante los verdaderos jefes, porque si estos son las bestias detrás de todo, pues poco creíble.

Dirige Michael Sarnoski, en parte bien porque aquí mantiene ese toque sensible con personajes atormentados como en su anterior trabajo Pig, pero que falla en algunas decisiones estéticas algo extrañas, como que uno de los dos personajes protagonistas se pase media película corriendo con zapatos de suela gruesa (eso hace un ruido al pisar importante, y aquí el sonido es muy importante) o que aparezca el gato más inteligente de la historia con una capacidad pulmonar que ni Michael Phelps.

Es como la 2da parte, que aumenta los niveles de la primera en todos los sentidos, pero en esencia es la misma película pero con otras locaciones y otros personajes.

“A Quiet Place: Day One” podría haber sido la mejor película de las tres pero no se atrevió a intentarlo. Aún así pienso que si quieres algo más de hora y media de puro cine de entretenimiento con cierto peso en los personajes ésta puede ser una buena propuesta.

Veredicto

El inicio es potente y el final es un digno puente de unión con las películas de Krasinski. Mientras, el talento de Nyong’o y Quinn logran sostener todo lo que hay entre medias a pesar de que llegue a tornarse repetitivo y previsible.

6 / 10

Apple TV está apostando mucho a la ciencia ficción.  “Severance” y “Silo” son algunas de las series que tienen en su plataforma y ahora “Dark Matter”, la cual no dejará indiferente a nadie.

La historia nos lleva a Chicago, en la época actual, donde el físico Jason Dessen es secuestrado por una persona igual a él, pero de otro universo alternativo.  Sin embargo, el Jason secuestrado es enviado al universo del Jason secuestrador para poder tomar la vida del primero.  Naturalmente esto desencadenará un sin número de situaciones de la cual no estaremos preparados.

Basado en la novela de Blake Crouch, quien se pone al frente de esta adaptación para poder mantener la fidelidad de la misma, ya que el tema, un poco trillado en estos tiempos, puede parecer absurdo si nos vamos a películas tipo Marvel, pero muy lejos de la realidad, la historia trata de ser lo más real posible, aportando datos científicos reales y teorias reales.  El guión está muy bien construido de cara al espectador, manejando con buen pulso toda la trama emocional y dramática, a través de las consecuencias lógicas de las acciones de los personajes, desdoblando realidades.  Pero este trabajo no solo es gracias a que el creador es parte de los guionistas y showrunners de la serie, sino también a guionistas de altura como es Megan McDonnell quien fue parte de las guionistas de “Wanda Vision”.

En cuestiones interpretativas, en “Dark Matter” todos están acordes y cumplen con creces.  Jennifer Connelly logra a decir mucho con solo sus miradas y sin mediar palabras, mientras que Alice Braga o Jimmi Simpson cumplen bastante bien con sus personajes logrando que empaticemos con ellos rápidamente.  Sin embargo Joel Edgerton es quien lleva la serie por el mango, ya que tiene que interpretar a su personaje dos veces y en distintas realidades, y lo que lo hace genial es que el actor logra que podamos diferenciar a uno del otro simplemente con segundos después de aparecer en pantalla.  Tal vez quienes menos se ven beneficiados ya que sus personajes aparecen muy poco, son la grandiosa Amanda Bruegel quien está en “The Handmaid’s Tale”, Dayo Okeniyi y Oakes Fegley.

“Dark Matter” es una notable obra de género que aún dentro de las consabidas convenciones del thriller transdimensional presenta una historia madura y reflexiva llena de giros que, como sucede sin ir más lejos con ‘Silo’ o Severance, resulta tan accesible como atractiva y tan sugerente como embriagadora. Por más que a estas alturas cueste descubrir a Schrödinger, imparte la «materia» con la misma entereza audiovisual, genérica y emocional.

Y lo que es más interesante es que dentro de su mismo universo, al menos hasta ahora en esta primera temporada, nada sobra y todo está a lo justo.  Pudiese decir que tal vez una escena sea más o menos esto o aquello, pero dentro de la historia y de su marco, no puede ser eliminada porque es esencial.

“Dark Matter” se convierte así, en una de las mejores series actuales y de este 2024 sin mucho esfuerzo, que por momentos, con un catálogo actual tan variado y amplio como son las series de televisión, esta representa una de las mejores propuestas.

Veredicto

Escribo esta crítica antes de ver el episodio final. Pero aun sin saber el desenlace, el viaje me está haciendo disfrutar de lo lindo… con ganas de ver el último episodio y con pena de saber que se acaba.

7 / 10

En los tiempos que vivimos, un anuncio de “Inside Out 2” puede generar tanto miedo como emoción.  Y es que Hollywood ha tratado por todos los medios, después de una pandemia y una huelga de guionistas y actores, buscar éxitos rápidos.

Por eso no es sorpresa que le hayan dado luz verde en hacer esta secuela, casi 10 años después del estreno de la primera parte que ha sido una joya.  Y de entrada no era fácil, porque esta primera parte que salió en el 2015 a manos de Pete Docter (Soul) que es experto en manejar el drama y puede sacar la lágrima fácil, se convirtió en un verdadero manual para trabajar las emociones.  Una guía que tanto niños, como jóvenes y adultos, podemos entender como funcionan las emociones y la mente humana sin ningún esfuerzo extra de nuestra parte y encima, ¡disfrutando!

En esta secuela, Riley entró a la pubertad y con ella a la secundaria, por lo que hay cosas que van a cambiar tanto por fuera como por dentro.  Es en una prueba para poder jugar hockey en una nueva escuela, lo que hará que estas nuevas emociones salgan a flote como son: envidia, vagancia, vergüenza y la más sorprendente y con la que TODOS se identificaran, que es ansiedad.

Cada una de ellas tiene su función y no tienen por qué ser positivas o negativas… salvo que se desborden y asuman el control total. Ansiedad permite anticipar escenarios y proteger a Riley, pero si se adueña de la creatividad puede ser angustiosa de veras.

“Inside Out 2” sigue clarificando algunos procesos cognitivos que nos llevan a mostrar un comportamiento más o menos volcánico pero lo bueno es que no es una película injusta con los adolescentes sino que arroja una mirada afectuosa hacia ellos y, en suma, hacia todos los que hemos pasado por ahí y los que pasarán en algún momento.  De hecho, hasta se va más lejos y uno como adulto puede empatizar fácilmente con la situación de Riley, porque, como dice “Alegria” en una escena: “tal vez al crecer uno deja de ser feliz para ser ansioso”.

En “Inside Out 2” vuelven Alegría (Amy Poehler), Tristeza (Phyllis Smith), Furia (Lewis Black), Temor (Tony Hale) y Desagrado (Liza Lapira), pero en la nueva etapa madurativa y frente a una instancia de prueba que amplifica la presión y la autoexigencia afloran nuevos sentimientos como Ansiedad (Maya Hawke), Envidia (Ayo Edebiri), Vergüenza (Paul Walter Hauser) y Ennui (desinterés, aburrimiento, con la voz afrancesada de Adèle Exarchopoulos).  Con un cameo muy interesante, y tal vez uno de los mejores momentos de la película, aparece brevemente Nostalgia con la voz de June Squibb.

El código cromático y el diseño de los personajes sigue siendo una clave fundamental: Ansiedad tiene enormes ojos y una gran boca, con cabello fosco y color naranja, que sugiere energía y vitalidad, un verdadero torbellino; Envidia es pequeñita, verde (claro), y con ojos que se expanden cuando encuentra un foco de atención; Vergüenza es enorme, rosa y tiende a taparse.  Y luego hay otros dos personajes que aparecen menos, pero son bien curiosos: Aburrimiento, violeta, siempre al margen y dispuesta a simplificar la vida a Riley y Nostalgia, que irrumpe de forma anecdótica aportando mucho humor.  Por lo que los colores son SUPER importantes en este filme.  Pero dejando esto a un lado, porque al final sabemos qué esperar de Pixar en ese campo del diseño y sus colores, el guión es un poco menos profundo que el anterior.  Mientras que el filme anterior contaba con el mismo Pete en el guión, aquí se apostó por Meg LeFauve (The Good Dinosaur) y Dave Holstein (Kidding), para darle el mando a Kelsey Mann en la dirección, quien en el primer arco del filme apuesta por los gags y algunos chistes incomprensibles por lo anacrónicos que son, como el chiste del anuncio de Apple de 1984, o el chiste de los juguetes Mattel, del cual fui el único en reír en la sala.

Sin embargo, “Inside Out 2” se eleva al entretenimiento masivo con algo simple: concisión.  Porque en este punto, la película expresa sus motivos desde el inicio con imagenes, y eso emociona, porque es de un modo genuino que en la primera entrega forzaba un suspenso innecesario para llegar a la enseñanza (darse cuenta al final que no hay alegría sin tristeza), pero que aquí está perfectamente inscrito en el guión.  Madurar es poner a un lado la alegría, pero no perderla.

Algo interesante es el miedo de Pixar/Disney de dejar a alguien fuera, vender una taquilla menos, lo que hace que cosas curiosas como ver un personaje latino bailando por la pantalla sin profundidad ni nada, a estas alturas no genera ruido pero tampoco genera empatía.  No cumple algún rol ni nada, pero lo vemos y es como si no estuviese, algo que hubiese sido interesante ver a uno de estos personajes desde dentro y ver como interactúa en base a una mentalidad distinta.

Al final “Inside Out 2” es una gran película que tal vez no llega al 9 que logra su primera parte, pero si está muy cerca de ello.

Veredicto

Por resumir, Inside Out 2 es una secuela bastante continuista con su primera parte, a la que añade personajes y expande algo más su universo, manteniendo el tono e incluso un argumento parecido. Pero eso no quita que, aunque no tenga el factor sorpresa de su predecesora, sea una película entrañable, divertida, llena de ideas geniales y que describe a la perfección los años de la adolescencia, y tal vez de la adultez.

8 / 10

La serie animada de X-Men fue buena y memorable, pero carecía de una historia única como vemos hoy en día.  Mas bien eran un sin numero de capitulos conectados todos por un titulo en fondo negro al final de cada capitulo que rezaba: “esta historia continuara”.

Por eso X-Men 97 es genial.  Y la verdad que sobran los elogios para esta producción. De los 10 episodios, solo hay un par, que son más de transición, porque el resto, es acción o suspenso. Cada semana con un cliffhanger o plot twist. A cada personaje se le da su momento, Jean, Scott, Rogue, Gambito, Morph, Bestia, Magneto, Wolverine, Jubilee, Tormenta, etc. Por pequeño o grande que sea su espacio, alcanza a tener desarrollo, incluidos los villanos.  Puede ser fácilmente una de las mejores series de animación y de héroes que he visto en mucho, mucho, tiempo. La animación es espectacular, no solo respeta la serie clásica, si no que este estilo moderno le queda estupendo. No solo eso, si no que le da escenas visualmente muy potentes y dinámicas.

La historia continúa directamente donde termina la anterior, por lo que yo recomendaría ver la serie de los 90 para entender mejor el contexto. Se mantiene la seriedad argumental, de hecho esta es más sombría (que no más adulta), mientras el humor resulta puntual. Poca alegría y mucha tristeza.  Tiene un problema y es que va demasiado acelerada, imprimiendo un ritmo más propio del cine de acción, sacrificando la reflexión por el espectáculo. Es más física que espiritual. Eso sí, la adrenalina no para de llegar. Entre la música, la exquisita animación y que siempre están pasando cosas, el entretenimiento es mayúsculo.

X-Men 97, tiene varios temas como son el valor de la familia y su significado, un vínculo forjado no por la sangre, sino por nuestras elecciones. La lucha contra uno mismo, las relaciones con los demás, la dificultad de la coexistencia. Idealismo frente al realismo. ¿La tolerancia equivale a la extinción? Dado que un bando siempre parece querer erradicar al otro, un futuro de convivencia en armonía a pesar de las diferencias asemeja una utopía inalcanzable.  Tal vez si esto hubiese sido lo que ofrecia The Eternals, otro gallo cantaria.

Por supuesto, la icónica intro (cuya música ahora es remezclada por The Newton Brothers, responsables de las partituras de La maldición de Hill House) también se ha actualizado con un estilo más fluido, pero tremendamente fiel a lo que todos recordamos.

En los que se refiere a la cuestión visual, hay una cuidadosa depuración.  Se que lo he mencionado varias veces en esta reseña, pero es algo interesante que trae.  El diseño de los personajes se mantiene, pero hay mayor detalle en los fondos y en la explosion de los colores que busca cierta melancolía e inquietud en los contrastes, mientras los sombreados son más agresivos, al igual que el uso de la perspectivas trepidantes enriquece el espectáculo.

Si en X-Men 97 lo vertiginoso del desarrollo y lo minucioso del entramado que les permite ir y venir con solidez de la cruzada social a las batallas espeluznantes entre la experimentación genética y la ciencia antigua e incluso bordear la épica cósmica, hubiera venido acompañado de un compromiso mayor con los temas y sus implicaciones.

Veredicto

En resumen, si te gustó la clásica serie de animación de los X-Men y aún conservas tu niño interior, esta serie te va a gustar.

8 / 10

El director Richard Linklater no necesita presentación.  Cuando anunció y presentó en los festivales a “Hit Man”, era obvio que alguien se haría con ella, y este alguien fue Netflix.

La película narra la historia de Gary Johnson, un supuesto asesino a sueldo, quien en realidad es un tecnólogo que trabaja para la policía para atrapar a estos clientes que buscan eliminar a sus allegados.  Un día Gary conoce a Maddy, de la cual se enamorara rompiendo todos los protocolos que debe hacer un policía y un asesino.  Es una comedia de acción que desafía las expectativas y juega con los géneros de una manera que solo Richard Linklater podría concebir.  Utilizando el guión como base para que todo transcurra entre situaciones, y no al revés, algo que cada día se ve menos.  Para ponerles un ejemplo de lo que quiero decirles, en “The Marvels” si el personaje de Brie Larson decide atacar y destruir a la villana, la película acabaría en menos tiempo, sin embargo, no importa lo que suceda en “Hit Man”, la trama seguirá avanzando.

Hit Man Asesino por casualidad es puro guión y —además del amor— trata el tema de la identidad. Gary Johnson se disfraza, cambia de peinado o modifica su acento para aquellos que buscan sus servicios hasta tal punto que hay momentos en que no sabemos si es el mismo Gary o uno de sus personajes.  De hecho, claramente a mitad de trama vemos lo cómodo que se siente con un personaje en particular y su discurso final es una declaración de intenciones.  La dirección de Linklater es impecable, ofreciendo una película que es tan desenfadada como sofisticada, tan luminosa como amoral.

Glen Powell (Top Gun Maverick) es un extraordinario actor y la química que mantiene con Adria Arjona, en su papel de Maddy Masters es espectacular y muy pero muy palpable.  Ambos actores desprenden una química interesante en pantalla.  A ellos le acompañan Austin Amelio, Retta y Sanjay Rao.  Los demás personajes apenas aparecen en pantalla como es el caso de Molly Kate Bernard o Evan Holtzman.

Es una película tan inteligente que esconde tras su título todo el engaño que poseen sus personajes, es una comedia astuta y divertidísima que increíblemente en sus diálogos esconde la mejor arma para brindarte la entretención más absoluta de lo que llevamos de año.  Y es que “Hit Man” como comedia romántica funciona a la perfeccion, y trata de ser lo más real posible, dándole un toque mucho mejor, y que se aleja bastante a películas románticas que vemos hoy en dia y que son tan vacías como absurdas donde los personajes actúan sin razón.

Una película satisfactoria en todos sus aspectos que cruza distintos géneros sin desentonar en ninguno y permitiendo a su vez establecerse como una de las propuestas más refrescantes de lo que llevamos de este 2024. Merece ser vista y disfrutada y entregarse a la diversión de una propuesta original, conquistadora, emocionante y perfectamente lograda.

Veredicto

En definitiva Hit Man no va a ser una película que te cambie la vida pero que, sin duda, la pasaras muy bien.

7 / 10

Siendo honestos, lo que Richard Donner logró con “The Omen” en 1976 era original, tal vez por la época y el contexto.  Por eso con “The First Omen” sumándose a la moda de Hollywood con las precuelas (como The Evil Dead Rises), la historia sonaba bastante llamativa.

Arkasha Stevenson es la directora y guionistas (en este apartado le acompañan dos personas más), quien llevará la historia de Margaret, una joven estadounidense que llega a Italia para iniciar su vida de servicio bajo la iglesia como monja, pero dentro del convento se topará con una oscuridad y una conspiración tan poderosa que pondrá a prueba su fe.  La historia aunque no es novedosa era llamativa y tal vez, en la idea, podía funcionar perfectamente en papel pero no se supo llevar a cabo.  Primero están los personajes que además de ser vacíos carecen del atractivo psicológico, aunque por suerte no interpretativo.  Los actores hacen todo lo que pueden y lo hacen de maravilla, y un buen ejemplo de ello es el personaje principal interpretado por Nell Tiger Free quien lo aborda y logra destacar por mucho.  Increíble la escena después del choque.

El ya conocido Ralph Ineson también hace lo que puede y lo mismo con la legendaria Sonia Braga como la Hermana Silvia.  Sin embargo, a pesar de esto, los personajes son cartones que no dicen absolutamente nada.  Son malos porque son malos, y los otros son buenos porque son buenos.  ¿En todo un convento todos hacen estas maldades y nadie parece molestarse? ¿Solo Margaret es capaz de cuestionar todo lo que sucede y aun con las pruebas de frente y lo sucedido, no se inmuta ni nada?

Y aquí viene el segundo problema de The First Omen: la puesta en escena y la narración.  Con la puesta en escena sucede algo que descoloca a cualquiera, y es la sucesiva cantidad de planos tras planos que no dicen nada y que parecen colocados por turno para asustar y listo.  Una escena con un jump scream, otra similar, y luego otra donde el personaje sigue su vida sin problema alguno.

En cuanto a la narrativa esta se pierde demasiado en todo menos en lo central.  La historia no se centra en Margaret, que se supone es la protagonista, pero tampoco se centra en Carlita que de entrada parece que va a tener algo importante en la película, pero tampoco se centra en las curas y monjas con su complot, y mucho menos se centra en el supuesto demonio ni tampoco en los personajes que quieren intervenir ante esta conspiración.  Entonces, ¿de qué va esto? Y es que encima, con los últimos 15 minutos terminamos de comprobar que tampoco la historia tiene algo que ver.

Ahora bien, ¿estamos ante la mejor película de terror de la década como aseguran algunos? En mi opinión: no.  De hecho, el filme más allá de uno que otro momento bien logrado, es poco rescatable y si no fuese por las actuaciones de sus protagonistas, una buena fotografía de Aaron Morton, y uno que otro momento, pues esto sería un espanto.  Claro, no es que sea malo para arrancarse la ropa e irse de la sala (o apagar el televisor), pero tampoco estamos ante una buena película como algunos han dicho.

Al final del dia “The First Omen” será olvidada como el resto de precuelas que se han sumado a la maquinaria de Hollywood para sacar dinero rápido después de casi dos años detenida.

Veredicto

En cualquier caso, si alguien busca un poco de oscuridad, maldad y crueldad, con más de una escena algo desagradable, puede ir a ver «The First Omen» pero que no espere demasiado.

3 / 10

Que a alguien no le guste “House of the Dragon” es aceptable, ahora bien, creo que es importante ser objetivos a la hora de realizar una crítica. En bastantes ocasiones los gustos personales, -que no tienen nada que ver con valorar objetivamente una serie de elementos o parámetros previamente establecidos- no coinciden con la calidad intrínseca de una obra.

Después de esta breve introducción, en la que establezco de manera superficial la diferencia entre lo subjetivo y lo objetivo de una obra de arte, me dispongo a describir los elementos fundamentales que permitirán determinar si nos encontramos ante una mejora de la primera temporada o no.

Ryand Condal vuelve como productor y showrunner de la serie, y este es un enamorado de las obras de G. R. R. Martin y se nota, pero eso no es suficiente para poder mejorar los errores pasados.  En términos meramente narrativos,”House of the Dragon temporada 2” no acaba por alcanzar la brillantez de su antecesora, pero sí mejora los errores de la vez pasada. GOT se caracterizó por trabajar el texto desde las sombras, tejiendo personajes ambiguos y oscuros y multitud de subtramas, algo que nuevamente parece fallar esta precuela a pesar de que se empeñe en ello.  En este punto la serie mantiene una trama lineal de los dos bandos luchando y busca mantener el juego de personajes ambiguos en base a no saber de qué bando pertenece uno que otro, o cual puede salir de un bando y entrar a otro, pero aun así no consigue esa espectacularidad que lograba su antecesora.

Dicho ya la parte mala de esta segunda temporada, las actuaciones todas espléndidas, destacando a Emma D´Arcy como Rhaenyra Targaryen, el carismático Matt Smith como Daemon Targaryen (a quien en esta temporada le han dado una escena que hará que muchos se paren de sus asientos aplaudiendo), la magnífica Olivia Cooke como Alicent Hightower, para mal de muchos Fabien Frankel como Sir Criston Cole, quien gana mas tiempo en pantalla y les dan mejor matices a personajes como Aemond Targaryen interpretado por Ewan Mitchell con buenos resultados, Helaena Targaryen interpretada por Phia Saban y se busca hacer un personaje oscuro con Aegon II, interpretado por Ty Tennant, fallando fuertemente.

Se mantienen en su línea personajes como Rhys Ifans como Otto Hightower o Eve Best como Rhaenys Targaryen.

Vuelven también el espectáculo violento y las escenas en burdeles que daban un toque “pulp” a la alta fantasía que se nos mostraba en su predecesora, aunque sus excesos puedan no ser del agrado de muchos. En este aspecto me ha asombrado el alto nivel de las escenas de acción, destacando por el excelente trabajo de los “stunts”.  El cuidado sin parangón en todos los apartados técnicos y artísticos al que nos tiene acostumbrado HBO regresa, ahora con mayor presupuesto si cabe, logrando la completa inmersión del espectador. Y lo anterior, cabe destacar, sin descuidar el guión, dando como resultado una gran presentación y planteamiento, tanto de los personajes como de los acontecimientos.

Para la fotografía cuentan con una gama de directores de renombre con los que anteriormente han trabajado, como es Fabian Wagner, Alejandro Martinez o Catherine Goldschmidt, quienes logran unos momentos únicos solo con iluminación natural.  En la música, ya un viejo conocido como es Ramin Djawadi, esta vez destacando en en los temas Targaryen para las guerras y en uno que otro momento haciendo un modificación al tema de la Casa Stark, que harán que muchos vayan a querer volver a ver GoT.

House of the Dragon temporada 2 es densa, lenta y con infinitas conversaciones. No es nada que se aleje de su fórmula original y en absoluto algo negativo. Lo que ocurre es que no funciona de la misma manera, ya que en esta ocasión, dicha fórmula está aplicada sobre un alcance mucho menor dado que se basa en una única familia. Juego de tronos jugaba con la baza de contarnos múltiples historias ejecutándose en muchos sitios de forma simultánea y sobre muchas familias y personajes diferentes.  House of the Dragon apuesta por mantener el conflicto más centrado, pero aun asi, es una serie de calidad infinita.

Veredicto

Con un ritmo un poco más lento, nunca aburre.  Repite los mismos puntos que la hacen una gran serie, pero comete sus mismos errores pasados.  Aun así, es televisión de calidad.

7 / 10

Dicen que las historias reales contadas en la pantalla tienen un un impacto diferente en el espectador y soy fiel creyente de esta premisa, creo que esto pasa desde que empezamos a ver la serie Under The Bridge no dejamos de sentir la sensación de qué estamos viviendo algo tan verdadero como si fuera de alguien cercano tal vez por la forma en la que fue contaba, tal vez por los personajes que usaron, por su narrativa o hasta por el mismo guion. Tendremos que descubrirlo al momento de adentrarnos en ella.

Estrenada el pasado 17 de abril de este año Under The Bridge nos cuenta la historia real detrás del asesinato de una jovencita de 14 años En un lugar lúgubre en un estado de Canadá en los años 1997. Vemos la historia de una niña que luego de una fiesta, es salvajemente atacada. Basada en el libro de la escritora canadiense Rebecca Godfrey.

Dirigida por capítulos entre Kevin Phillips y  Quinn Shephard, nos dejaron una de las mejores miniseries en lo que va del año 2024, con una narrativa y carga dramática digna del show nos hace no querer despegarnos de la pantalla. La vida de Virk que culminó en su trágico desenlace, junto con las experiencias de su familia, amigos, los investigadores y la propia Godfrey, Quinn Shephard ha logrado desarrollar un intrigante drama criminal que resulta ser sorprendentemente único y cautivador de principio a fin.

Tenemos un súper elenco empezando por la reciente súper galardonada Lily Gladstone (Killers of the Flower Moon) como la detective Cam Bentland, un poco duro tener que pasar a ver este personaje en ocasiones carente de perspectiva y sustancia, ¿falta de forma? Puede ser. Seguido por Riley Keough interpretando la escritora Rebecca Godfrey lo que podríamos decir tiene una participación casi secundaria porque el vuelco de emociones que emana este personaje es casi irreal, los villanos en esta serie son un puñado de todo, niños rotos atravesando por situaciones de vida, ¿pero que hace estas actuaciones tan especiales? La naturalidad con la que es llevada a escena, lo escalofriante que pueden llegar hacer algunos “simples” compañeros de clase. Tenemos las tremendas actuaciones de estas tres, Izzy G. Como Kelly Ellart (la mejor interpretación de psicopatía juvenil) Chloe Guidry como Josephine Bell, y Aiyana Goodfellow como Dusty, este trío Perfecto dio una de las mejores combinaciones antagónicas de este año en Under The Bridge.

Cada uno de estos actores realiza un trabajo que es a la vez esclarecedor y vulnerable. Combinado con la hermosa escritura de Rebecca Godfrey y la creadora de la serie Quinn Shepard, el resultado es un viaje emocional extraordinario y conmovedor. Se sintió personal y real.

Hablemos un poco más de lo técnico, la fotografía no es la mejor pero cumple su función, lo si atinado fue la incorporación de música de la época como era de esperarse cuando hablamos de 1997.

«Under the Bridge« es una historia criminal verdaderamente profunda y refrescante que logra extraer significado de su historia. El resultado parece genuinamente significativo, lo cual es raro en un género tan echado a perder con los saltos de guiones vacíos o simplemente actuaciones sin cuerpo, es una maravillo encontrar un poco tan genuinamente cuidado y bien ejecutado.

Veredicto

Under The Bridge nos deja un sabor agridulce en cuanto a las emociones y la culpabilidad, siendo tan espectacularmente realista en cada uno de sus episodios. De esas que aunque con detalles minúsculos no entorpecen su magia.

7 / 10

Desde 1995, la franquicia de “Bad Boys” se sostiene por la química de Will Smith y Martin Lawrence, y “Bad Boys: Die or Ride” no es la excepción.

Los directores de Adil y Bilall, se encargan una vez más de darle forma a este espectáculo, después de haber logrado con buenas críticas la “Bad Boys For Life”.  Aquí tienen un estilo más orientado al “look and feel”, con una estética moderna que busca homenajear (otra vez) al director de la primera película.

La historia nos narra cómo el detective Mike Lawrey y Marcus Burnett, se enteran que estan culpando al difunto Capitan Howard de haber sido parte de un cartel de drogas, y nuestros bad boys de toda la vida, iniciaran una investigación para dar con los responsables y limpiar el nombre de su antiguo jefe.  Y si la sinopsis puede no resultar demasiado tentadora hay que advertir que el posible gancho de este tipo de propuestas no se basan precisamente en la creatividad ni capacidad de sorpresa de los guionistas sino en el delirio, el absurdo, la adrenalina, la espectacularidad que pueden transmitir determinadas escenas clave.

La acción de “Bad Boys: Die or Ride” es el gancho, y funciona a la perfección, con menos persecuciones de lo que la franquicia está acostumbrada pero con una muy buena cantidad de tiroteos y con unas set pieces muy bien logradas.  Se nota bastante que los directores se muestran juguetones en esta entrega, que con la estética de los videojuegos de shooters subjetivos inician una secuencia de acción mezclandola con planos de snorricam. Además de la estética que no se había visto en la saga, con primerísimos planos.

En cuanto la actuación hace casi 30 años que el director Michael Bay hizo su debut en el cine con “Bad Boys”, con un Will Smith en estado de gracia, Martin Lawrence suelto en el humor y con una Téa Leoni radiante, y un Tchéky Karyo como villano sin desarrollo, algo que la saga al menos con la química de Will y Martin, también ha mantenido.

Y es que la saga ha pecado de tener una falta de desarrollo tremenda, y Eric Dane como villano es plano de sobra.  Las motivaciones del villano no las conocemos más allá de estar en un cartel de droga y de que es despiadado, pero deja muchas lagunas, ¿por qué busca al hijo de Mike? ¿Por qué le temen tanto? ¿Cuál es su propósito? Y ni hablar del personaje de Rhea Seehorn, que se desaprovecha bastante como una agente Marshall que sale de escena a escena haciendo caras.  Will Smith en cambio ha sabido aprovechar al personaje, aunque en varias ocasiones se siente un poco desgastado, sin embargo hay que reconocer que la verdadera cereza en esta ocasión es el personaje de Martin Lawrence, que quizás sea el que tenga más margen de lucirse.

Y es que los mejores momentos y los mejores diálogos, y tal vez el mejor desarrollo de los personajes, se lo lleva el detective Marcus Burnett.

Ya en lo más técnico como la fotografía a manos de Robrecht Heyvaert busca ser menos colorida de costumbre como lo hizo con “Ms Marvel”, y destacando estas hermosas puestas de sol de Miami.  Y la música de Lorne Balfe, busca emular aquellas clásicas tonalidades de Mark Mancina, pero con un aire moderno y más electrónico, algo que funciona pero no es memorable.

Al final “Bad Boys: Die or Die” es un blockbuster de verano que funciona perfectamente y que entrega lo que ofrece: una película entretenida de verano sin complicaciones y que cae bien para los fans de la saga como para los fans del terror.  No inventa la rueda, pero no lo necesita, ya que es suficiente con la química de los personajes.

Veredicto

¿Que es una fórmula demasiado básica, que solo se justifica si la vara no es demasiado alta? Sí, pero aun con sus evidentes limitaciones, abrazando de forma orgullosa viejos clichés, Bad Boys: Die or Ride puede resultar -y sin culpa- una experiencia tan lúdica como disfrutable.

6 / 10