Con “Scream 7” (sí, ya llevamos siete partes de lo que inició como una especie de broma de mal gusto) ya no hay más nada que buscar.
Y no me malinterpreten, hay todo un público amante del género del slasher y yo estoy ahí incluido, pero esto dejó de ser una crítica social para convertirse en una parodia de sí misma. Con la polémica de la salida de Melissa Barrera como un protagónico interesante en la anterior “Scream 6” y que se supone repetía ahora, y con la incorporación de Kevin Williamson en la dirección, haciendo a un lado la renovación con nostalgia que estaban logrando Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, pues todo está servido para ser un desastre y así ha sido… a medias.

Los personajes son todos planos, algo que al menos en los slashers carece de gracia porque se supone que es una crítica a ciertos tipos de personas y ciertas situaciones sociales, y en el caso de Scream es una crítica a los adolescentes y al cine de terror. No se salvan ni siquiera Neve Campbell ni Courteney Cox, que son traídas de vuelta. Isabel May hace lo que puede y parece que, a falta de Melissa con fuerza actoral, no puede hacer mucho. Asa Germann se la pasa con cara de sueño, y ni hablar de Sam Rechner. La verdad es que todo el elenco de “Scream 7” pierde toda la fuerza en esta entrega.
Debo admitir que, aunque la película tiene suficientes elementos para no aburrirse (incluidas muchas conexiones con la primera entrega), es cierto que se ha perdido gran parte de la chispa que Bettinelli y Gillett aportaron en sus películas. Aunque Sidney tiene suficiente empaque y sostiene la película, se ha quedado huérfana de personajes secundarios brillantes (me supone especial dolor la insoportable Mindy, más contenida en esta ocasión), por lo cual el espectador pierde gran empatía con ellos; esto supone que la tensión disminuya, dado que verdaderamente no nos “dolerían” esas pérdidas.

Y por si fuera poco, parte de la gracia de la saga era su metacine, el cual ha desaparecido por completo, incluyendo ese humor negro y absurdo que tenía por momentos. Pero lo que es imperdonable es la resolución de la película, cayendo en una falta de respeto al espectador.
Al final, “Scream 7” es una película que pasa sin penas ni gloria y está más envuelta en polémicas que en lo que pueda aportar. Ya la saga no daba para mucho, aunque se estaba llevando por buen camino. Y según lo que parece, habrá otra más.Top of FormBottom of Form



