Cuando se anunció la serie de «Cape Fear» las alarmas se encendieron, porque era difícil lograr superar esa película de Martin Scorsese de 1991 con un Robert De Niro en estado puro y Nick Nolte junto a Jessica Lange dando cátedras de actuación.

Apple anunció que Javier Bardem iba a interpretar a aquel desquiciado preso que busca venganza, pues ya todo el interés estaba en la mesa a espera de su estreno, sin embargo nada más hizo estrenarse y ver uno que otro capítulo para darse cuenta que esto no era lo que se esperaba. Primero que nada; ¿de qué trata «Cape Fear»? El estado acusa a un hombre llamado Max Cady de asesinato y lo pone tras rejas. 17 años después, esa persona sale libre por un spoiler que no contaré aquí, y tras salir decide acosar a su abogada por haber perdido el caso. Naturalmente este acoso está dirigido no solo a la abogada sino a su familia, llevándolos poco a poco a un espiral de locura del cual no encuentran cómo salir.
Amy Adams interpreta a la abogada Anna Bowden, mientras que Patrick Wilson interpreta a Tom Bowden, esposo de Anna y ex fiscal del estado de Florida. Javier Bardem interpreta a Max Cady mientras que Lily Collias a Natalie, la hija de los Bowden, Joe Alfie Winslet (hijo de la increíble Kate Winslet de «Mare of Easttown«), a Zack, el hijo menor de los Bowden. A nivel actoral es, para mí, lo que más brilla y puede hacer que las personas se queden hasta el final. Cada actor logra una excelente actuación a un nivel tal, que es difícil creer que sea actuación. Destacando por mucho Javier Bardem y Amy Adams, aunque Patrick Wilson podía lograr mucho más, pero el guion no le ayuda suficiente a seguir desarrollando su personaje.

Ahora bien, la serie tiene dos grandes problemas. El primero es a nivel creativo con el guion, el cual por alguna razón, a Nick Antosca, showrunner de la serie, le dio con enfocarse más en el libro en que está basada la historia pero al mismo tiempo en la serie, logrando así una mezcla dantesca. Es cierto cuando decía que no era un «remake» sino una «adaptación» pero hay momentos en que se olvida de qué está adaptando y hace un remake de la película. El guion se esfuerza en darnos un Max que está realmente acosando a la familia, pero lo que vemos es un tipo que se aparece en todos lados hablando y actuando de forma extraña. Incluso, es curiosa la decisión del showrunner de contratar directores de dramas para dirigir los episodios, cuando debieron contratar directores enfocados en el terror. Mientras «Maximum Pleasure Guaranteed» tiene a David Gordon Green dirigiendo el primer capítulo, «Cape Fear» tiene a Morten Tyldum, excelente director pero no está familiarizado con el terror, haciendo que tengamos una serie que por momentos se siente más dramática que terrorífica.
El segundo gran problema es a nivel estético, lo cual va a cargo del showrunner y esto es culpa total de Nick. La música de Jeff Russo por momentos se siente tan molesta que parece comedia. En cada escena es incluida para representar «peligro» pero es tan constante que se pierde completamente. De hecho, en el segundo capítulo, mientras se está conversando en un vehículo bajo la lluvia, la música suena y no pasa nada. Solo es una conversación.
En cuanto a la fotografía de Eben Bolter y Celiana Cárdenas, es para juzgado civil. Esos verdes son tan intensos y tan innecesarios, que en escenas donde hay blancos, parecen verdes, y donde hay azules parecen verdes. Inaudito.
Al final del día, «Cape Fear» es una serie que podía ser buena y tiene todo lo necesario para serlo: productores como Steven Spielberg y el mismo Martin Scorsese, Apple TV amparándola, actores excelentes, pero Nick Antosca, no sé si por decisión propia para darle «su sello de identidad» o cuál será la razón, decide hacer algo experimental donde se pierde totalmente. El capítulo dos es un ejercicio de cómo no ser experimental en una serie.







