El director de Longlegs, Oz Perkins, vuelve este año con The Monkey, otra película de terror, esta vez apadrinada por Stephen King y James Wan.

La historia sigue a los gemelos Hal y Bill, quienes descubren un antiguo mono de juguete que pertenecía a su padre y que, aparentemente, está maldito, lo que lleva a los pequeños a «encerrar» el juguete. Años después, ya adultos, un sinnúmero de muertes extrañas comienza a ocurrir, y los hermanos, que estaban distanciados, tendrán que reunirse para descubrir cómo el mono de juguete está ocasionando estos sucesos.

Si la trama te parece totalmente absurda, descuida: la película va por el mismo camino. No solo es un filme de terror, sino también una comedia negra (y bastante), todo ello mezclado con un estilo muy propio del cine de serie B.

Porque The Monkey es una fórmula extraña que realmente llama la atención, como comer un sándwich de queso preparado por tres chefs de renombre. Si esperas algo similar a Longlegs, esta no es tu película, ya que está totalmente alejada de ese estilo. Si buscas terror en la línea de The Conjuring, tampoco es lo tuyo. Y si esperas una historia clásica de Stephen King, como The Stand, aquí no la encontrarás.

Entonces, ¿qué encontrarás en esta película? Una gracia, una travesura, un cuento corto lleno de humor negro y terror de serie B para pasar el rato, que no exige más que la complicidad del espectador en su disfrute.

Porque, a la vista está, The Monkey es un chiste, una especie de disparate que no busca más que entretener a un tipo de espectador en concreto. Nada de lo que ocurre aquí es remotamente plausible ni lógico. Es una sucesión de muertes imposibles, casi en formato de sketches, buscando constantemente el “más difícil todavía”. Un festival de sangre y gore (que, aunque presente, tampoco es tan extremo debido a lo irreal que resulta) que hará las delicias de los espectadores forjados en el cine de terror ochentero y en maratones de cine de serie B.

Osgood nos deleita nuevamente con su gran gusto musical, usándolo como recurso o por simple devoción, como ya es costumbre. En cuanto a la fotografía de Nico Aguilar, es algo más oscura, recordando a veces los planos de Tim Burton (en sentido figurado). Sin embargo, por momentos también parece haberse creado para Netflix, con ese aire a videoclip y cierto sinsentido, como un remix entre un episodio de Pesadillas y otro de 1000 maneras de morir. Es una película pensada para disfrutarse a cualquier hora y por todo tipo de público, aunque oficialmente tenga clasificación “R”.

En su manera de estar rodada, también recuerda a IT, con la historia de fondo sobre el paso de la niñez a la adultez, el uso de múltiples clichés y la aparición del mono solo cuando es necesario, como ocurría con Pennywise.

Hablando del protagonista, el mono, tampoco interactúa demasiado. A fin de cuentas, es un muñeco, aunque los niños lo utilizan como una especie de Death Note. Sin embargo, este tiene más personalidad de la que uno esperaría. Aunque eché en falta algo más de acción en sus escenas, no me resultó para nada escalofriante. Me atrevería a decir que genera una paradójica sensación de ternura.

A nivel actoral, todos parecen estar pasándola bien, y se les nota. Theo James se ve que lo disfruta, lo mismo que Tatiana Maslany. Incluso Elijah Wood y el propio director, aunque tienen un tiempo bastante limitado en pantalla, aprovechan sus momentos.

En resumen, hay que mentalizarse para entrar a la sala con la expectativa de ver una película entretenida, sin mayores pretensiones, con una colección de muertes (yo conté más de 15) al estilo Destino final. También es una oportunidad para echar unas risas y ver a un mono de juguete bastante tierno, pero maldito.

Veredicto

Soy fan del cine serie b.  Filmada a puro vértigo, ingenio y estilización recomendado solo para adoradores del splatter, esa mixtura entre terror y humor satírico con una permanente apuesta por la provocación y el exceso.

7 / 10

El año ha comenzado con películas interesantes, y ahora es el turno de Companion, la ópera prima de Drew Hancock.

Había cierta expectativa en torno a esta película. Tras ver su intrigante tráiler, no quedaba claro cómo se desarrollaría la trama ni hacia dónde se dirigiría la historia. No voy a destripar nada, tranquilos; parte del encanto está en dejarse llevar por la propuesta mientras te la van contando a su manera. Y aunque la gran sorpresa llegue en los primeros compases de la cinta, su mayor fortaleza radica en cómo desarrolla el universo que construye. La verdad es que, donde muchas otras suelen fallar, Companion logra mantenerse con bastante solvencia.

Nos encontramos ante una amalgama de géneros: hay thriller, survival, acción y, para mi total sorpresa, una gran dosis de comedia. De hecho, el tono desenfadado y ligero con el que se cuenta la historia es un gran acierto. Es un enfoque similar al de la reciente Blink Twice, película con ciertas similitudes, aunque considero que Companion es una propuesta bastante superior. Todo esto está aderezado con algunas escenas sangrientas y violentas que, aunque no abundan, resultan bastante satisfactorias dentro del contexto de la historia.

En cuanto a las interpretaciones, destaca una joven estrella que últimamente está en todas partes. Sophie Thatcher, quien venía pisando fuerte con su papel de joven mormona en Heretic, da aquí un paso adelante en su carrera. En Companion, se convierte en la protagonista absoluta, interpretando a un personaje nada sencillo y manteniendo el tipo con solidez. A su lado, compartiendo protagonismo, está Jack Quaid, conocido por The Boys, cuyo personaje es el verdadero catalizador de la historia y posee muchas más aristas de las que aparenta en un principio.

Uno de los puntos débiles de la película tal vez radique en un guion que maneja el empoderamiento femenino de forma torpe, amarillista e incluso vaga. Sin embargo, donde sí acierta es en el trasfondo que explora el impacto de la soledad y la necesidad de conexión en un mundo donde la tecnología intenta llenar esos vacíos emocionales. Aunque no profundiza tanto como Her, logra transmitir esa sensación de dependencia y vacío que puede generar el uso de inteligencias artificiales en nuestra vida cotidiana. Si hubiera optado por explorar más esta temática, quizá estaríamos ante una propuesta más redonda.

A nivel técnico, la fotografía de Eli Born es más iluminada de lo habitual, algo llamativo considerando que es un experto en el género de terror, con trabajos previos como el remake de Hellraiser o The Boogeyman. En cuanto a la música de Hrishikesh Hirway, pasa bastante desapercibida y no deja una huella significativa en la experiencia cinematográfica.

En conclusión, Companion es un filme entretenido que se inscribe dentro del género de ciencia ficción robótica actual, al estilo de Ex Machina o The Creator, pero con un enfoque más autocrítico y un tono que no teme reírse de sí mismo, aunque su mensaje sea serio.

Veredicto

Ésta crítica va a ser bastante corta porque es difícil hablar de ella sin dañar la sorpresa. La recomiendo a todos los amantes del género con ganas de pasar un buen rato, además su distendido ritmo y perfecta duración la hacen perfecta para ver en compañía de gente que no es tan aficionada a estos géneros.

6 / 10

Por alguna razón, se me pasó escribir sobre “Kill”, película que, a estas alturas, ya ha pasado un buen tiempo desde su estreno.

Ultraviolenta historia proveniente de la India que toma un poco de todo de los grandes clásicos del cine de acción moderno. Un tren es atacado por una violenta banda de forajidos con el fin de robar a los pasajeros. En el convoy viajan dos soldados de las fuerzas especiales del ejército indio, además del interés romántico de uno de ellos. La agresividad de los atacantes desatará la ira de los dos militares en un brutal baño de sangre.

Kill

No hay una sola película de acción de la cual esta película no haya tomado influencias: John Wick, Die Hard, Under Siege, Bullet Train, Extraction, y podría seguir mencionando referencias y aun así me quedaría corto. Sin embargo, no resulta molesto ni desproporcionado, porque, por suerte, el director, Nikhil Bhat, sabe cómo utilizar bien estas referencias y darle fuerza a su obra principal. Por eso, aunque sintamos que ya hemos visto esto antes, la forma en que nos lo cuenta es entretenida y pasamos por alto esa sensación. Todo queda, pues, en manos de las peleas, que, a pesar de desarrollarse en espacios tan angostos, se desenvuelven bastante bien, y en la violencia descarnada, que abunda a montones. “Kill” es una de las producciones más brutales llegadas desde la India, donde prima la acción por encima de todo lo demás. Y es que no ofrece ninguna otra cosa.

El apartado actoral cuenta con conocidos actores del país, como Laksh Lalwani, Tanya Maniktala o Abhishek Chauhan. No se muestran convincentes en algunas de sus intervenciones y logran provocar carcajadas cuando el objetivo es el contrario. En cambio, Raghav Juyal, como el villano principal, realiza una labor encomiable y consigue generar una gran antipatía hacia su personaje, al dotarlo de una innegable ironía. Todas las escenas con Raghav Juyal son extraordinarias y, sin duda, lo mejor de la película.

A nivel técnico, “Kill” logra cumplir con lo justo. La música de Ketan Sodha, muy característica del cine de la India, casi ni se percibe, mientras que la fotografía del dúo Rafey Mehmood y Madhu Rao, por momentos, es demasiado oscura y, por otros, muy opaca. Aun así, no está mal para lo que quieren mostrar y señalar, cumpliendo con un propósito medio sin destacar.

Sin duda, lo mejor de la propuesta recae en las secuencias de acción. Las coreografías de artes marciales son excelentes, bien orquestadas y llevadas a cabo de forma espectacular. También los efectos especiales son realmente destacables, con grandes dosis de crudeza y sin dejar nada a la imaginación. Desde luego, revolverán el estómago de los espectadores menos curtidos.

Aparte del indudable espectáculo de acción que ofrece “Kill”, resulta interesante el foco puesto en las relaciones familiares de los integrantes de la banda de forajidos, un recurso inteligente para intentar crear cierta empatía hacia algunos de ellos.

Veredicto

Puro entretenimiento para estómagos duros.

5 / 10

Scott Derrickson dirige The Gorge, un filme que mezcla el género romántico con el terror y la acción, como si fuese un cóctel, lo que le da cierta frescura. Las cosas como son.

La trama se enfoca en dos agentes de élite que son secretamente contratados por una organización para que cada uno vigile una de las dos torres que protegen un abismo. Estos agentes son Levi, interpretado por Miles Teller (Top Gun: Maverick), y Drasa, interpretada por Anya Taylor-Joy (Furiosa: A Mad Max Saga). Es en estos dos personajes en quienes recae todo el peso de la película. La química entre los actores es palpable y se agradece bastante, porque el primer tramo del filme, que en su mayoría es una especie de comedia romántica ligera, se sostiene gracias a sus protagonistas y no por la historia de amor, que por momentos causa vergüenza ajena con unos diálogos exagerados. Al menos a mí me hubiese gustado que siguiera la dinámica de cine mudo que iba llevando, al menos en todo lo romántico del inicio.

El director de las magníficas cintas de terror Sinister y Black Phone, Scott Derrickson, se pone tras la cámara para rodar este trabajo, demostrando una vez más su habilidad para crear cierta inquietud con esas atmósferas perturbadoras y con alguna que otra escena de acción bastante entretenida. La banda sonora, compuesta por Trent Reznor y Atticus Ross, complementa el ambiente tenso y emocional de la película, reforzando los momentos clave de la historia.

Tal vez el punto más flojo de la película sea el guion de Zach Dean, el cual estuvo en la Black List 2020 y cuya luz verde fue una sorpresa (aunque no sorprende que haya sido para streaming y no para cines). Dean estructura parte de su guion con uno que otro cliffhanger y una trama un tanto absurda dentro del abismo, que se pasa porque ya uno ha llegado hasta ahí, pero no resulta nada convincente. Y encima no ayuda para nada la dirección del cineasta, quien, aunque maneja con buen pulso todos los géneros que toca, a veces tiene dificultades para hacer la transición entre terror y acción.

Por último, las escenas de The Gorge están desarrolladas de forma muy correcta. Tanto los duelos a distancia con armas como los combates cuerpo a cuerpo están cuidadosamente coreografiados y correctamente filmados, un aspecto fundamental en este tipo de secuencias, en las que se puede visualizar sin problemas qué está sucediendo en todo momento y seguir el intercambio constante de montaje sin confusión.

The Gorge es un filme muy entretenido que cumple en su duración más de una hora, con personajes bastante carismáticos. No escribí sobre los secundarios porque apenas aparecen en pantalla, como es el caso de Sigourney Weaver, quien solo está ahí para cobrar el cheque e irse a su casa.

Veredicto

Vas a entretenerte, de eso no hay duda.  Es una pelicula con la que pasaras un rato muy agradable y ya.

5 / 10

Marvel contrata a cinco guionistas para escribir Captain America: Brave New World. Estos guionistas ya venían con experiencia en los personajes porque (algunos) estuvieron involucrados en otro proyecto de la Casa de las Ideas.

Captain America: Brave New World

Malcolm Spellman había creado “The Falcon and the Winter Soldier”, y básicamente la historia que nos ocupa es parte de su creación, en la cual ayudó Julius Onah, quien es el director de este filme. En esta ocasión, el nuevo Capitán América, Sam Wilson, intervendrá en un complot conspiracional político cuyo objetivo es el presidente de los Estados Unidos. Esta es la trama sin desvelar nada, y tampoco es que los más de dos tráilers, clips y otras cosas que saca Marvel no lo digan, ya que hay mas en la trama que no se «puede» desvelar. De hecho, Marvel apuesta más por no mostrar personajes nuevos en su promocion que por desvelar la trama. Para ellos es mejor así, asumiendo que les da igual que se desvele trama.

Tampoco les vengo a mentir, no es que hayan giros radicales, o una trama profunda y compleja, o personajes muy bien desarrollados, o algo mas alla de lo que siempre hemos visto. Osea, tenemos una película entretenida que cumple su función.

También admito que quisiera salir de la sala de cine pensando haber visto algo que me haga sentarme a analizar y evaluar todo lo que vi, así como lo hace The Batman (que por mas que sus detractores intenten, el filme tiene sustancia) o como (casi) consigue WandaVisiondonde hace falta una segunda revision para captar algunos elementos. Osea, que sea algo más que “la aventura del día del personaje tal”. “Captain America: Brave New World” tiene todas las cartas a nivel argumental, tanto fuera como dentro de pantalla, para ser una revisión de varios temas que toca por encima, como el racismo, la política actual, el terrorismo e incluso la migración. Es interesante cómo aborda ciertos temas, pero no los desarrolla y deja muchas otras capas por explorar, careciendo de la grandeza de la que tanto alardea con su «profundidad».

Lo hace con un Sam Wilson (interpretado por un muy correcto Anthony Mackie) completamente humano, donde te dejan claro que “no le hace falta el súper suero para ser un héroe”. Todos los demás cumplen con sus personajes de la manera más correcta posible, desde Harrison Ford hasta Liv Tyler, pasando por (un tardío) Tim Blake Nelson y hasta Shira Haas. Tal vez a destacar está Giancarlo Esposito, y se agradece bastante que no haga otro Gus Fring. Es increíble cómo Marvel logra reunir en una misma película tantos talentos y aun así no consigue explotarlos al máximo.

Ya dicho todo esto, que son los pilares de Marvel, ¿qué puede haber? Escenas de acción que podrían ser más curtidas en esta época donde “John Wick” cambió las reglas del juego en el cine de acción, una fotografía que cumple aunque a mí no me gustó, y música a cargo de Laura Karpman, quien ya ha trabajado con Marvel en Ms. Marvel y que hace un muy buen trabajo. Tal vez lo que más disfruté del filme, además del cartel, que la verdad sea dicha, para lo mal que suelen diseñarlos, este es bastante refrescante.

Hay escenas interesantes, algun que otro encuadre, planos que sugieren pero mas nada.  Algún dia llegaremos, o al menos espero.

“Captain America: Brave New World” pasará a la historia como otra película de Marvel, que cumple su propósito de entretenimiento pero más nada. No es que estarás viendo lo peor de Marvel, porque no lo es, pero tampoco es que estés viendo el “antes y después”. ¿Que puede explotarse mejor? Claro que sí, y al menos eso esperaba, pero agradezco haberme desconectado dos horas de mi vida en donde tal vez estaría jugando Bloodborne y molestandome con perder cada partida.

Veredicto

Captain America: Brave New World es…entretenida. ¿La puntuacion entiendes que debe ser mas alta? Yo tambien lo esperaba.

5 / 10

¿Adónde van los desaparecidos?

Busca en el agua y en los matorrales

¿Y por qué es que se desaparecen?

Porque no todos somos iguales

–          Desapariciones, Rubén Blades

Se estima que más de 300 personas desaparecieron de manera forzosa durante la dictadura militar de Brasil, entre 1964 y 1985. Puede sonar como un número no muy grande, especialmente comparándolo con sus contemporáneos Chile y Argentina, pero se trata de 300 historias de familias destruidas, incertidumbre, desconfianza, y heridas permanentes. Ainda Estou Aqui (I’m Still Here) es una de ellas.

En 1970, Rubens Paiva (Selton Mello) es un ex diputado del Partido Laborista, que regresa de su exilio tras su destitución en el Golpe de Estado de 1964, cuando el gobierno militar tomó el control del país. Vive una vida feliz y tranquila al lado de sus cuatro hijas, su hijo y su adorada esposa Eunice, a quien la veterana actriz Fernanda Torres le da vida en este filme. Las dinámicas familiares son típicas de una familia numerosa y de clase acomodada, pero con todas las interrupciones a la normalidad que supone un gobierno autoritario. Se nos plantea un escenario cuya estabilidad puede irse por la borda en cualquier momento. Es, como muchos otros elementos del filme, sutil pero contundente.

Cuando las consecuencias de las actividades clandestinas de Rubens tocan a la puerta, nos enfrentamos junto a Eunice a la incertidumbre de las desapariciones, censura, detenciones ilegales, interrogaciones, así como también la angustia y limitaciones legales de ser mujer durante esa época. Torres se salva de dar una actuación lacrimógena y melodramática, y ofrece en cambio un personaje lleno de temple y estoicismo, que procura con esperanza, ante las duras cartas que el destino y la vida le han otorgado, la justicia que puede conseguir.

La dirección de Walter Salles, conocido por su trabajo en la aclamada cinta Diario de Motocicletas y Central Station, trae una mirada que se mantiene estética y humana ante una historia real. La musicalización incluye una banda sonora surtida de canciones brasileñas muy populares durante los 60-70 y otras que fueron censuradas por la dictadura. La dirección de arte de Carlos Conti (Diario de Motocicletas, Cometas en el Cielo) nos adentra de forma adecuada en la época y ambiente, ya sea en un acomodado hogar en Río de Janeiro o en una fría y oscura celda clandestina. La misma es complementada con una dirección de fotografía que si bien no ofrece ninguna particularidad, sí retrata con fluidez la historia. Así también, estamos ante un guion emotivo, que presenta, sin exagerar ni abusar de su audiencia, una historia objetivamente triste y trágica que sigue emocionándonos hasta el último momento. Está adaptado sobre las memorias de Marcelo Rubens Paiva, hijo de Eunice y Rubens.

 “Aún estoy aquí”, el título, nos habla de permanencia y fortaleza. Eunice sigue aquí, su familia está con ella, se mantiene firme y adaptándose ante los cambios de la vida, aún cuando se le ha arrebatado lo que más ama. Sigue, ante las injusticias, sin desmoronarse. Sigue aquí, aún ante las tragedias personales que ocurren después. Y ahí yace la belleza de la cinta, y la razón por la que me parece que la misma logrará perpetuarse: no se enfoca únicamente en narrar un evento trágico, sino en reconstruir belleza sin olvidar el pasado; más bien, viviendo en consecuencia de este.

Es imposible no notar las diferencias que existen entre la forma en que se aborda el tema de las desapariciones en I’m Still Here ante su contrincante Emilia Pérez, que le arrebató el pasado mes el Globo de Oro a la Mejor Película de Habla No Inglesa. Mientras que la brasileña ofrece una perspectiva solemne, estilizada y respetuosa con la historia y dignidad de las víctimas, la película francesa hace parodia a un tema que ha afectado a miles de mexicanos, dándole redención al perpetrador sin expiar su culpa, sin ofrecer ningún tipo de aporte, y sin dejar espacio para las supuestas preguntas que, según su director, plantea.

Pese a que Brasil, el segundo país más grande de América, cuenta con una de las industrias de cine más grandes del continente, nunca ha ganado un Oscar. Ni siquiera con la mítica Ciudad de Dios, que no obtuvo nominación a Mejor Película Extranjera, pero sí a Mejor Director, Guion Adaptado, Edición y Fotografía, sin ganar ninguno. La madre de Fernanda Torres, Fernanda Montenegro, quien hace una aparición, es junto a su hija la única brasileña en lograr una nominación a Mejor Actriz, también por una película de Walter Salles. Considerando la calidad que posee I’m Still Here, nominada tanto como mejor Película Extranjera, Mejor Película, y Mejor Actriz, posiblemente esta podrá, finalmente, otorgarle al país carioca la alegría de este anticipado premio.

Veredicto

I’m Still here brinda una visión profunda y respetuosa ante un tema delicado, magistralmente dirigido en una producción en la que Fernanda Torres se lleva todos los aplausos. Manteniendo la dignidad y el respeto por las víctimas, es una bocanada de aire fresco en esta temporada de premios.

9 / 10

«Apple Cider Vinegar« está basada en un caso real: el de una influencer de salud y bienestar llamada Belle Gibson y cómo se lucró a costa de muchas mentiras que ponían en riesgo la salud de otros.

La historia, aunque real, tomará algunas licencias y dejará uno que otro agujero argumental para mantener al espectador entretenido. Aun así, está bien elaborada y estructurada. Y aunque, como mencioné, tiene sus debilidades, la showrunner Samantha Strauss, junto a un equipo de directores y guionistas hábiles, logra que no nos perdamos en ningún momento. La miniserie tiene algunos saltos temporales bastante marcados que, en manos de alguien menos experimentado, habrían sido un desastre, ya que no sigue una línea de hechos convencional, sino que va construyendo y tejiendo la historia de manera paralela.

Apple Cider Vinegar

Sin embargo, la serie no tiene el más mínimo interés en que empaticemos con su protagonista (ni con ningún otro influencer). Constantemente la golpea narrativamente y, en sus momentos más débiles, nos recuerda de una u otra forma que no es una víctima.

Este punto me pareció sumamente interesante porque, siempre—y cuando digo siempre, es SIEMPRE—las películas que tratan el tema de los influencers y cómo pueden ser personajes viles intentan, en algún momento, mostrarnos su lado más vulnerable para que empaticemos con ellos. Es algo totalmente humano el perdonar. Pero Apple Cider Vinegar no cae en eso y nos recuerda, ya sea a través de un personaje, una escena o un comentario, que Belle no es de fiar. Increíble el momento en el cumpleaños de su hijo, cuando cae al suelo con un supuesto ataque y el sonido se reduce para que escuchemos con total claridad a su exesposo decir: «No la lleven a emergencias, porque siempre ha odiado a los médicos», en clara referencia a una escena anterior donde ella afirmaba lo contrario.

En cuanto a las actuaciones, todas son interesantes y algunas muy buenas, pero ninguna extraordinaria. Tal vez, al ser en su mayoría personajes reales, el margen para destacar sea más reducido. Aunque eso no es excusa, ahí están Timothée Chalamet en A Complete Unknown o Sofía Vergara en Griselda. Dicho esto, las mejores interpretaciones vienen de los veteranos, como Susie Porter, quien da vida a Tamara, la madre de Milla Blake (interpretada por Alycia Debnam-Carey), y Matthew Nable, como el padre de la misma. Ambos transmiten mucho incluso con la mirada, logrando que el espectador los entienda e, incluso, les tenga algo de pena. En cuanto a Kaitlyn Dever, Aisha Dee, Ashley Zukerman y otros, cumplen bien, pero sin llegar a sobresalir.

En el apartado técnico, la música de Cornel Wilczek resulta extraña por momentos, ya que da la sensación de estar viendo una película de terror, pero acierta en los momentos más dramáticos. El soundtrack está lleno de canciones pop que buscan reforzar la idea del mundo ideal que los influencers proyectan. La fotografía de Toby Oliver juega con brillos e iluminación cuando representa ese mundo perfecto que Belle crea, pero cuando la muestra en la soledad de su casa y su verdadera realidad, se torna oscura e incluso sobria.

Al final, Apple Cider Vinegar es una miniserie muy entretenida que pone la lupa sobre los influencers de la salud. A diferencia de otras películas o series, aquí no se busca que sintamos compasión por ellos, sino que constantemente se les retrata de la peor manera posible. ¿Son realmente así? No lo sé, pero a nivel cinematográfico, es sin duda la visión más ácida que existe (incluso por encima de Not Okay, que ya tenía un final bastante mordaz).

Veredicto

No estamos ante la mejor miniserie, pero si se le agradece que tengas el pulso tan fuerte para llevar a sus personajes al limite principalemente a su protagonista.

6 / 10

American Primeval es una miniserie que se adentra en las raíces del Oeste americano, presentando un relato visceral y cautivador que fusiona el salvajismo con el folklore y la cultura de la época. Con una cinematografía impresionante, cada toma es un testimonio visual de la brutalidad y belleza del paisaje americano, creando un contraste que resuena con la historia que se despliega. La serie captura la esencia de un tiempo en el que los hombres y mujeres luchaban no solo por sobrevivir, sino por definir su lugar en un mundo en constante cambio.

La narrativa sigue las violentas colisiones entre diferentes cultos y creencias religiosas, lo que agrega una capa de complejidad a la trama. Los personajes son retratados con una profundidad que permite al espectador comprender sus motivaciones y temores. A través de sus luchas, se exploran temas universales como el poder, la fe y la ambición, reflejando las tensiones inherentes a la colonización y el deseo humano de dominio.

Hablemos un poco a profundidad del desarrollo de sus personajes, que para mi fue ese toque especial en cada capítulo, Isaac (Taylor Kitsch) un papel taciturno, emblemáticamente misterioso hace que la trama gire y de forma hacia el, no al revés. ¡Estupendo!  Sara, interpretada por Betty Gilpin (The Hunt), la que podemos decir la gran protagonista su actuación tuvo un desarrollo magnífico, matizando en cada parte de la miniserie su presencia sin abrumar. No podemos dejar fuera de la gloria a Jacob (Dane Dehaan) quien también lo hizo muy bien.

Uno de los aspectos más destacados de American Primeval es su capacidad para entrelazar leyendas y mitos americanos en su narrativa. Estos elementos folclóricos no solo enriquecen la trama, sino que también sirven como recordatorios del impacto cultural que tuvo este período en la identidad estadounidense. La serie hace un trabajo excepcional al presentar estos relatos de manera auténtica, sin perderse en la idealización.

La dirección es igualmente notable; cada escena está meticulosamente construida para evocar emociones intensas, ya sea a través de combates brutales o momentos de reflexión íntima. La banda sonora complementa perfectamente las imágenes, intensificando la atmósfera y sumergiendo al espectador en esta era tumultuosa.

En resumen, «American Primeval» es una obra primitiva y espectacular que invita a los espectadores a explorar las raíces complejas del Oeste americano. Con su combinación de acción, drama y folklore, logra capturar la esencia de un tiempo lleno de conflictos y esperanzas. Una experiencia visual y emocionalmente impactante que deja una impresión duradera.

Veredicto

Se han producido miles de películas y series sobre el lejano oeste y sus atrocidades, pero esta miniserie destacará por su autenticidad en la representación de los hechos históricos.

8 / 10

One of Them Days trae un nuevo acercamiento a lo que han venido siendo las Buddy Comedies, a través de la celebración de la cultura afroamericana, hecha por ellos mismos y para disfrute masivo. Se trata de una película fresca, protagonizada por la magnífica Keke Palmer (Nope) y la cantante SZA, quienes dan vida a una pareja dispareja, graciosa, y sobre todo, con mucha química. 

Toma lugar en el transcurso de un día en el que la organizada Dreux (Keke Palmer) tiene una importante entrevista de trabajo para una posición corporativa en la cadena de restaurantes para la que trabaja, mientras que su compañera de piso, Alyssa (SZA), una pintora sin trabajo fijo, pierde el dinero de la renta de ambas a mano de su novio Keshawn. Ambas necesitan recuperar 1,500 dólares antes del final del día para evitar ser desalojadas de su apartamento, envolviéndose en una serie de situaciones cómicas y propias de lo que son los estereotipos de la cultura afroamericana, como el amor al pollo frito (Church’s Chicken) y a los tenis. Es una película corta (1 hora y 36 minutos) pero cargada de emoción, “shenanigans”, situaciones de comedia física y una muy memorable participación de Janelle James (Abbott Elementary).

SZA despliega sus capacidades actorales y cómicas, y luego de One Of Them Days esperemos verla en más proyectos. Keke Palmer ya ha demostrado ser una actriz carismática y talentosa, y muestra su rango a través de un personaje que genera risas y empatía. El resto del elenco es también espectacular, destacando los personajes de Bernice, la fuerte y voluptuosa persecutora de las chicas, Keshawn el irresponsable novio de Alyssa, Lucky, el vagabundo que sirve de alivio cómico en situaciones de tensión, y Maniac, el interés amoroso de Dreux. Para la mayoría de estos actores, este es su primer proyecto grande.

Y es que las Buddy Movies, aquellas películas centradas en la relación entre dos amigos, generalmente han sido dominadas por amistades entre hombres, como vemos en clásicos Dumb and Dumber, The Shawshank Redemption y Men In Black. Más raros son los casos de amistades entre mujeres, salvo honrosas excepciones como Thelma and Louise, de Ridley Scott (Gladiador II) y, aun así, en ese caso se trata de mujeres blancas. Por eso, en un homenaje a la comedia afroamericana Friday (1995), One of Them Days trae una propuesta más moderna y progresista. 

Destacables también el diseño de producción, vestuario y arte en el que es obvio que personas que entienden su cultura estuvieron involucradas, especialmente los estilistas. La mano de Issa Rae como productora (Barbie, American Fiction) es palpable durante todo el proyecto. Siguiendo una estructura bastante básica, rinde homenaje al estilo de las películas de los 2000. Es predecible, sí, pero de manera satisfactoria. Se puede decir que es un thriller cómico y Buddy Movie de los 2000, y entretiene como tal.

No hay mucho más que decir que simplemente, One Of Them Days arrancará carcajadas y servirá química de un par muy divertido.

Veredicto

One of Them Days ofrece un rato muy entretenido, que pese a no ser la película mas impredecible del mundo, ofrece un humor genuino y autenticidad.

8 / 10

Ganadora del Grand Prix del Festival de Cannes e incluida en la lista de las mejores películas del 2024 de Barack Obama, All We Imagine as Light, al igual que sus protagonistas, se ha abierto paso a su lugar en el mundo pese a las adversidades. Tomar, por ejemplo, que no ha figurado en el segmento internacional de los premios Oscar ni de los Golden Globes, donde en su lugar, sus países productores – Francia e India – enviaron a la controversial Emilia Pérez y Laapataa Ladies, respectivamente. Pero eso no ha impedido que el filme de Payal Kapadia haya ganado un terreno importante en el gusto del público.

Esta obra, de corte independiente, nos permite adentrarnos y conocer el Mumbai moderno, donde la tradición se mezcla con la contemporaneidad. Con una puesta en escena fuerte y distinguible, sin glamurizar la realidad de su ambiente, sirve de marco para las historias de Prabha, Anu y Parvaty. A estas tres mujeres les une su trabajo en el hospital y las complejas cartas que les ha tocado jugar. Podemos decir que representan a la mujer india en tres momentos distintos de su vida.

Prabha es una reservada enfermera en el hospital donde también trabajan Anu, aún estudiante, y Parvaty, quien es cocinera. El esposo de Prabha, a quien apenas conoce, vive en Alemania y no tiene contacto con ella desde hace más de un año. Anu, de personalidad alegre y despreocupada, vive con Prabha y tiene un novio musulmán en secreto mientras sus padres le buscan esposo. Y Parvaty, quien recientemente enviudó, está siendo desalojada del que ha sido su hogar por 22 años.

La película se mueve entre situaciones sutiles y cotidianas que nos permiten conocer a los personajes y sus intenciones, mientras nos adentramos en su realidad: una de precariedades y limitaciones, pero también de amistad, alegría y color en los pequeños detalles. Muchas escenas de transición nos mueven de un lugar a otro junto a los personajes, que se trasladan a sus respectivos destinos en transporte público. La dirección de arte, que muestra un ambiente colorido pero empobrecido, es enmarcada por un uso irregular de la luz, dando lugar a un cuadro modesto, como las vidas de tantos habitantes de la ciudad de Mumbai, la otra protagonista de All We Imagine as Light. 

Destacable también el uso de la música, con arpegios y temas vibrantes, producto de un ensamble internacional de compositores y arreglistas que enriquecen la banda sonora a través del uso de instrumentos locales con sonidos mezclados de la ciudad. Esto ayuda a proveer el tono adecuado a cada escena y situación.

El motor de la historia es definitivamente su personaje principal, Prabha, cuyo corazón noble podemos apreciar a través de sus acciones y vocación. Tiene un sistema de valores fuerte que se hace evidente en sus intenciones de ayudar a las personas a su alrededor y los avances que impide. Toda la película se siente como ella: cálida, calmada, y sin muchas más pretensiones que ser ella misma.

No obstante, la calma de su ritmo puede jugarle en contra en ocasiones, no porque falle a su estilo independiente, sino que simplemente no resulte del agrado de muchos. Después de todo, estamos ante una historia relativamente sencilla, que aunque cercano para muchas personas que viven en las realidades que plantea, no necesariamente sea lo que buscan a la hora de entretenerse.

Podemos concluir que All We Imagine as Light se mantiene fiel a su género y estilo, y seguirá encontrando la aceptación del público que busca consumir historias auténticas y que digan mucho más con sus silencios que con sus diálogos. Pese a ser una película de contrastes, su belleza, no tanto visual, sino en el alma de lo que se cuenta, es innegable.

Veredicto

All We imagine as Light es una historia que, pese a no necesariamente encontrar una apreciación masiva en el público, provee al espectador que las ande buscando, sutilezas, simplicidad y esperanza que crean un hermoso impacto emocional.

7 / 10