The Umbrella Academy (la reseña de la temporada dos esta AQUI) cuenta con una premisa bastante curiosa.  Un señor adopta a varios niños con poderes y crea una organización llamada La Academia Umbrella, la cual lucha contra el mal.  Lo que es más interesante es que estos “hermanos” que se criaron juntos, son tan disfuncionales a más no poder.

La serie a la hora de decidir qué contar y cómo contarlo, parece tan disfuncional como sus protagonistas.  Porque algo que sí ha hecho gala esta serie, es de tener una necesidad de querer contar tantas cosas de manera muy atropellada, pero que por suerte no deja de ser entretenida.  Y lo digo porque por momentos, y es algo muy marcado en esta tercera temporada, la serie quiere que te despreocupes y la disfrutes pero luego cambia tan radical y busca ser extremadamente seria.  Y esto es un problema que arrastra el showrunner, Jeremy Slater, porque de esto mismo peca Moon Knight, serie creada por él.

Las actuaciones están bien, esta vez dando más protagonismo a Elliot Page y un poco más de profundidad al personaje de Ritu Arya y Emmy Raver-Lampman.  Robert Sheehan, un actor muy talentoso, vuelve su personaje a ser una especie de alivio cómico exagerado y mal aprovechado aunque en sus capitulos finales muestra un gran desarrollo, mientras que el personaje David Castañeda también le pasa el filtro del humor absurdo en muchas escenas.  Solo Tom Hopper y Aidan Gallagher a pesar de, siguen manteniendo un nivel interesante entre seriedad y humor, mientras que al mismo tiempo se siguen desarrollando.  Mencionar a los demás personajes de la dimensión alterna, es perder el tiempo porque la serie trata de darle desarrollarlos a medias, y no funciona muy bien (¿De verdad con el fin del mundo tan cerca, la mayor preocupacion de Ben es discutir con un grupo que aparecio de la nada y no son una amenaza?)

Ir mostrando lo que al director le interesa para generar intriga y ocultar cosas al espectador es un recurso muy utilizado en cine, pero siempre que se use de manera justificada.  Es decir, no vale que nos enseñes al grupo de personajes desayunando y teniendo una conversación vacía y que no aporta absolutamente nada para el espectador, porque hace que se aburra y pierda el hilo de lo que es importante, algo de lo que The Umbrella Academy acostumbra.  O en su defecto, regalarnos, una vez más, las quejas de los personajes con sus poderes (que todavía siguen descubriendo a pesar de que fueron entrenados para ello), y la “maldición” que ellos cargan con eso.

En definitiva, The Umbrella Academy es una serie que se queda a media en lo narrativo, y no es que sea algo nuevo y eso es lo peor.  Entretiene en una que otra escena de acción, de comedia o incluso de drama, pero es algo que no dura la temporada completa.  Una lástima porque su premisa siempre ha tenido potencial y sus dos ultimos capitulos son bastante interesantes.

Veredicto

The Umbrella Academy es divertida pero no aporta nada nuevo.  Se conforma con ser algo pasajero cuando tiene el potencial de ser una de las mejores series actuales.

5 / 10

En 1970 el director David Cronenberg presentó el mediometraje “Crimes of the Future”.  Con esto el director mostraba que el cine convencional no era lo suyo y esto funciona como un cine experimental.  No es que estemos ante la joya del cine, sino más bien un producto que sirve como tesis para entender al director y su estilo.

Años más tarde (y con mejor presupuesto) el director ha vuelto a traer su mediometraje, esta vez como largometraje.  “Crimes of the Future” narra a Saul Tenser y Caprice (interpretados por un Virgo Mortensen adecuado y una Léa Seydoux que por momentos se siente perdida), quienes son una especie de artistas, los cuales se modifican órganos de sus cuerpos con el objetivo de hacer una especie de arte.  Todo esto es en un futuro lejano, y aquí es donde entra Timlin (Kristen Stewart) quien estará investigando estas prácticas hasta que un extraño grupo aparece profetizando la nueva etapa de la evolución humana.

El delirio argumental, con cierta estructura narrativa que puede recordar al cine negro en algunos pasajes, es la gran excusa de Cronenberg para hablar de forma metafórica de la sociedad actual (como siempre ha hecho). Del impacto de los desastres ecológicos en el planeta, del imparable avance tecnológico y sus posibles consecuencias en la mente humana, de la pérdida de valores éticos y morales de la sociedad, del vacío existencial de nuestras vidas y de la banalidad y estulticia en la que algunos convierten el arte. Una amalgama de ideas que se yuxtaponen y entrelazan en diferentes capas cual nervios, órganos, sangre y pus.  Un filme que obviamente no es para todo el mundo y mucho menos para los que tienen el estómago sensible.

El director busca a Howard Shore para la musica, logrando que este consiga algo mas parecido a la musica utilizada en el cine negro pero con tonos mas oscuros, y en la fotografia a Douglas Koch, dando un estilo bastante oscuro y tenebroso, algo que a veces no me concuerda con el futuro distopico que el director quiere mostrar.

En definitiva, “Crimes of the Future” no es una mala película, si eres fan del director.  Incluso, me atrevo a decir que es la más cercana a su estilo, el cual ha puesto un poco a un lado en los últimos años.  Sin embargo tampoco es que sea una película redonda y quien no sea fan del director, fácilmente terminará el filme (si acaso lo logra) con un mal sabor de boca.

Veredicto

Crimes of the Future es adictiva, hipnótica, oscura, transgresora y perversa que nos atrapa en sus 107 minutos pero si y solo si, somos fans del director o al menos estamos interesados en el mismo.

6 / 10

A estas alturas el actor Nicolas Cage es una leyenda, y The Unbearable Weight of Massive Talent lo sabe y lo aprovecha.

La historia se centra en Nicolas Cage (valga la redundancia), que es un actor ya en decadencia artística y profesional que anda detrás de un papel en alguna película blockbuster que lo vuelva otra vez la estrella que era.  Sin embargo un día, se ve obligado a tomar un millon de dolares para asistir a una fiesta de un misterioso español, de nombre Javi Gutierrez (Pedro Pascal).

Lo que pareciera ser un viaje efímero, sosegado, termina convirtiéndose en la aventura ideal que nos permite disfrutar en su justa medida esta comedia que no teme cruzar de la comedia simple al humor absurdo.  El director y guionista Tom Gormican construye este personaje basándose en la vida del actor, con muchas referencias a sus películas y con muchas ganas de burlarse de sí mismo sin problema.  Tampoco es que estamos ante un guión sólido, porque por momentos flaquea (principalmente en las escenas de acción o en sus tramas más dramáticas, aunque puede ser adrede).

Pedro Pascal y Nick Cage construyen una buena relación y se les nota que tienen buena química, también lo hace muy bien Paco León quien es una clara burla a los villanos que ha tenido el gran Nic Cage que son exageradamente histriónicos y burlescos.

The Unbearable Weight of Massive Talent no pasa de ser una serie B agradable, con un (como siempre) exagerado Nicolas Cage y un Pedro Pascal divertido.  No puedo negar que he estado la hora y cuarenta y cinco minutos de duración con una sonrisa de oreja a oreja y, de hecho, en algunos momentos me he reído a carcajadas porque, en el fondo, todo lo que veo me encaja.  Porque veo un filme que funciona en partes iguales como comedia, drama, homenaje y quién sabe qué más.

Tal vez el final de The Unbearable Weight of Massive Talent quiere contentar al público en general y mandar un bonito mensaje, o tal vez fue el mismo Nic Cage que quiso ese final, quien sabe, pero es, tal vez, lo más flojo del filme pero no daña para nada la experiencia de estar ante una meta película con aires de serie B y con muchas intenciones de ser lo más salvaje que pueda.  ¿Pudo haberlo sido un poco más? pero claro que sí, y tal vez hubiese funcionado mucho mejor, pero aun así no hay queja de haber pasado un gran rato con estos dos personajes y disfrutado cada momento.

6 / 10

“Basados en hechos reales” es una frase utilizada en cines para dejar claro que lo que van a narrar, ha sucedido “en realidad”.  Perejil no es la excepción y se basa en la masacre ocasionada en 1937 por orden del dictador Rafael Trujillo, quien buscaba “limpiar” la zona fronteriza de la cantidad de haitianos que se había cruzado para la parte dominicana de la isla.

Que si el hecho sucedió o no, es algo que no me enfocare porque no somos historiadores, pero el filme de Jose Maria Cabral narra específicamente la historia de Marie (interpretada con muchas luces por Cyndie Lundy), una joven haitiana embarazada que vive con su esposo Frank (Ramón Candelario), un dominicano que trabaja en la agricultura.  El filme se basa en un dia y una noche, donde su protagonista tratara de sobrevivir al genocidio ya antes mencionado y, que dicho sea de paso, tambien salvar a su hijo quien esta en su vientre y del cual empieza a tener contracciones.

Algo a destacar es sin duda la música de Jorge Magaz, quien consigue composiciones totalmente criollas y mezclan las dos culturas en una sola música.  Interesante el uso de las cuerdas en muchas escenas casi como un augurio de lo que está por venir.

Por otro lado las actuaciones, y como mencione, destacando a nuestra protagonista Cyndie Lundy, quien se toma totalmente en serio este papel y consigue transmitir el terror y la incertidumbre que puede haber en situaciones como esas.

En cuanto a la dirección de Jose Maria Cabral, pues lo usual en Jose Maria Cabral.  No estamos ante tomas muy estrambóticas (tal vez porque el filme no lo amerite) sino de algo de corte pausado, y que aprovecha los momentos de silencio, algo que se agradece.  Es un recurso que no suele utilizarse en el cine dominicano y cuando se hace, muchas veces es exageradamente largo, pero el director sabe que Perejil lo necesita, cuando lo necesita y el tiempo clave que se necesita para dejar al espectador en la misma incertidumbre de la protagonista.

Otro punto a favor al director, están en los mensajes ocultos, que no se si fueron adrede o con intenciones, pero están muy bien logrados y dicen lo suficiente sin decirlo con diálogos (como la escena de la gallina, o la escena inicial del funeral, por poner dos ejemplos, aunque viendo el poster, me hace creer que si sabia lo que hacia, ya que el poster simula un corazon entre un dominicano y una haitiana).  Me hubiese gustado ver un poco más de riesgo, o tal vez planos ocultos, donde parezca como si acechamos a la protagonista y podamos sentir mucho más el peligro en el cual está envuelta.

En cuanto al guión, pues seis personas trabajaron en ello y la verdad que es un poco chocante que todos estuviesen de acuerdo en incluir un texto que para ser honestos, se lee con indiferencia y no se nos queda grabado al ser un poco anticlimático.

En resumen, “Perejil” es un filme maduro y bien interesante sobre una de las partes históricas de República Dominicana y Haití, la cual es vista desde los ojos de una protagonista muy interesante.  Es un filme que aleja los prejuicios e invita a la reflexión, pero que pudo arriesgarse un poco más.

Veredicto

Perejil cumple su propósito y se convierte en un buen drama reflexivo.  Sus actuaciones, su música y algunos elementos del director, consigue un buen filme, pero así como tiene sus luces también tiene sus sombras.

6 / 10

Pasaron 3 años después de que Stranger Things estrenará su tercera temporada (que podría funcionar sin ningún problema como final de la serie) y que ahora dividen en dos partes como han hecho con Ozark.

Los Hermanos Duffer no han querido seguir extendiendo la trama, y deciden optar por cerrar el círculo explicando con más detalles elementos que quedaban en el aire, como por ejemplo, ¿donde estaban los demás niños dentro del laboratorio? ¿Por qué Once es tan importante? y otras que surjan.

Esta vez la maduración se hace presente en Hawkins. Gran trabajo es el que realizan sus creadores en esta nueva temporada, en donde, nos brindan un punto de madurez a nuestros protagonistas. Cada niño tiene un punto nuevo para brindarnos y así cada integrante que participa de la serie. Los arcos de aprendizaje que van obteniendo sus personajes y que se van adecuando también al paso del tiempo de sus protagonistas. Cada arco está pensado para que se una a la trama principal y así ir redondeando cada trama de forma efectiva, a pesar de que algunos arcos sean más simples que otros.

Técnicamente la serie sabe aprovechar sus recursos, algunos mejores que otros, pero es una serie que te impacta visualmente y sonoramente. Los Duffer también tienen su punto de maduración y brindan una dirección auténticamente renovada también para darle un toque actual a una serie que jamás ha perdido las referencias a la década en que transcurre. Es quizás el paso del tiempo y el crecimiento físico de su reparto el que le pone desafío a sus directores, sin embargo, siempre saben sacarlo adelante.  Todos en sus personajes están correctos, pero la gran sorpresa se la lleva Joseph Quinn quien interpreta a Eddie Munson, el encargado de dirigir el club oficial de Dragones y Mazmorras llamado The Hellfire Club, y quien es el personaje más divertido de esta temporada.

Se nota el presupuesto que hay detrás de Stranger Things, y se agradece que no escatimen en momentos esenciales, pero por otra parte también se pierde un poco ese sentimiento de pandilla de amigos con momentos de alivio cómico. Todavía los hay, pero en menor medida. El personaje de Mike por ejemplo, parece un poco fuera de lugar. Como si ya estuviera un poco cansado de este show. Y parece que alguien de producción se haya percatado de ello, porque sus apariciones parecen más bien anecdóticas, cuando era prácticamente uno de los pilares de la primera y segunda temporada junto con Will.

A falta de ver los últimos dos episodios que saldrán en julio (Netflix preferirá que su serie sea trending topic dos fines de semana mejor que uno), esta temporada me parece un salto notable en cuanto ambición se refiere. Pero también creo que esta historia dividida en tres tramas podría haber dado más de sí.

Veredicto

Stranger Things vuelve otra vez y de la mejor forma.  Es bastante divertida y presenta una maduración tremenda en todos los aspectos, y se agradece.

7 / 10

Son pocas las series de televisión que rozan la perfección.  Dark es una de ellas, también Ozark y casi lo lograba Westworld.  Better Call Saul al igual que Breaking Bad, lo logran.  Logran ser perfectas en todo el sentido de la palabra.

La premisa, de antemano, es sencilla. Se trata de contemplar las vivencias y motivaciones que llevaron a Jimmy McGill a convertirse en Saul Goodman. Y aunque, a priori, puede parecer menos interesante que Breaking Bad, nada más lejos de la realidad.  Better Call Saul muestra unos personajes sólidos y un guión totalmente fuerte que soporta todos sus capítulos e incluso pueden funcionar como un universo alterno, es decir que no necesitas ver una para entender la otra.

Esta temporada, ya en su recta final, se encargará de fomentar las bases para conectar una serie con la otra y también explicar los flashforward que vimos en los inicios de las temporadas pasadas.  Y como siempre, para eso hay que prestar mucha atención a los detalles que se presentan en diálogos que enriquecen la profundidad de los personajes y un lenguaje audiovisual que ya quisieran muchas películas.

Porque Better Call Saul se trata de una serie que busca los detalles.  Su épica no está en la pirotecnia para conseguir el impacto y la emoción inmediata y rápida, sino en la construcción de sus personajes, sus inteligentes diálogos, en una banda sonora acertada y una fotografía y uso del color fantásticos, en unas actuaciones llenas de matices en la que el humor no está reñido con el drama, en unos encuadres y movimientos de cámara que siempre acentúan situaciones para querer transmitir algo, en la riqueza y madurez de un guión al alcance de muy pocos y en una puesta en escena de envidia.  La serie quiere que tu sorpresa sea definitiva y contundente y ya los creadores demostraban eso con Breaking Bad con escenas tan épicas como la del mellizo asesino arrastrándose en el hospital.

Esta sexta temporada sigue subiendo la intensidad en cuanto a calidad y cuidado del detalle, aportando crecimientos de personajes como Kim Wexler (interpretada con soltura por una impresionante Rhea Seehorn), Lalo Salamanca (quien se roba la pantalla con la interpretación de Tony Dalton) y Nacho Varga (Michael Mando) y Howard Hamlin (Patrick Fabian), estos dos últimos que son los que no dejan indiferente a nadie en esta temporada.

Sin duda y sin miedo a equivocarme, Better Call Saul es la mejor serie estrenada en lo que va de año.

Veredicto

No hay duda de que es una obra maestra de guion de inicio a fin, con conexiones de trama que responden a cosas sucedidas en Breaking Bad y con incógnitas que, por supuesto, se van resolviendo. ¿Y el resto de personajes? No sobra ni uno.

9 / 10

Cuando se anunció que Marvel traerá a Doctor Strange in the Multiverse of Madness, se pensó que veríamos un cóctel de situaciones con nuestros protagonistas de turno en todos los multiversos posibles.  Sin embargo no ha sido así, pero no hay que preocuparse, que “Everything Everywhere All at Once” si es lo que se esperaba y con creces.

Evelyn, quien es interpretada por una excelente Michelle Yeoh, se ve envuelta en viajes con sus diferentes versiones en búsqueda de salvarse y salvar a sus seres queridos.

En actuaciones no se puede sacar mucho, porque quienes hacen gran parte del trabajo es Michelle Yeoh, quien ya dijimos esta excelente y Jamie Lee Curtis que sabe brillar en cada una de sus escenas y logra una antagonista bastante creativa, imaginativa y divertida, pero al mismo tiempo bien desarrollada.

El guión del filme utiliza como punto de partida, una inspección tributaria la cual obligará al personaje a buscar las formas de evitarla.  A partir de aquí, todo vale.  Su nivel de absurdo llega a tales momentos que explota en géneros tan dispares y aun así, no se siente pesado porque los directores, Dan Kwan y Daniel Scheinert, inteligentemente convierten la historia en un conflicto personal y no desvían a sus personajes ni tampoco su desarrollo narrativo.

Tocando el drama, la comedia, la acción y hasta la ciencia ficción, y quién sabe qué más, todo lo que toca “Everything Everywhere All at Once” es sobre crecimiento personal y aceptación.  explorando tendencias existencialistas con una sinceridad abrumadora que es imposible no sentir algo por los personajes y sus mundos.

En el apartado visual, la película también aprueba con nota. Tal vez esas referencias a Wong Kar-wai sean, por transparentes, algo descafeinadas y casi al borde del fan service, pero el montaje, que va acelerado, es brillante y está lleno de energía.  Planos bien logrados, coreografía moderna y bien interesante y hasta la música de Son Lux es algo que vale la pena escuchar aparte por lo emotiva pero dinámica que se torna.

Al final “Everything Everywhere All at Once” es uno de los mejores filmes de este año sin duda alguna y que alegría que asi sea.  Es un viaje con retorno a distintos mundos pero del que no queremos llegar a salir.

Veredicto

Sin duda de lo mejor que ha salido en este año y que, lo más probable y sin miedo a equivocarme, se convertirá en una película de culto.

8 / 10

Era 1986 cuando a Tony Scott se le entregó el guión de Top Gun.  El filme, que es más drama que acción, es una propaganda a las fuerzas aéreas envueltos en lindos planos de atardeceres y una música pegajosa.  30 años más tarde Tom Cruise empuja para crear Top Gun: Maverick, y esta vez tirando más a la acción que al drama.

Para esta ocasión, el bueno de Cruise opta por trabajar con ya viejos conocidos: en la dirección a Joseph Kosinski con quien había trabajado en “Oblivion”, en la banda sonora al reconocido Hans Zimmer pero con Lorne Balfe, quien hace la música de los “Misión Imposibles” y en los guiones está Christopher McQuarrie, experto en la acción moderna y quien dirige “Mission Impossible” y “Jack Reacher”.

La historia es lo de menos, ya que es una excusa para levantar del olvido a Pete “Maverick” Mitchell y lucir a un Tom Cruise que sabe mantenerse a pesar de los años y que es todo una estrella.  Si algo notable tiene Top Gun: Maverick es que sabe armonizar bastante bien todos los puntos que toca: cuando toca el romántico, sabe hacerlo pero no se extiende, y lo mismo pasa cuando toca el humor que da lo necesario, ni más ni menos.  Pero donde sabe destacar es en la épica y la acción.  Momentos frenéticos dentro de los aviones.

Eso sí, el filme juega mucho con la nostalgia pero de una manera moderada y sin exagerar.  Como si la mirara de lejos, añorandola pero sabiendo que todos hemos avanzado y seguimos.  Desde el inicio con la canción “Danger Zone” o el soundtrack de Lady Gaga que tiene aires a la ya clasica cancion de Berlin “Take My Breath Away”, todo es nostalgia pura pero bien distribuida, y ni hablar del momento de Val Kilmer, todo excelente.

No es la mejor película de la historia, pero si por la que vale pagar una entrada al cine y verla con el mejor sonido y en la mejor pantalla, porque esto es entretenimiento puro y duro.

Veredicto

¿Mejor que la original? Claro que sí, pero la respeto.  Toca la nostalgia como si la añora pero no se enfoca en ella y deja a un lado el drama para darle a la acción.

7 / 10

Cuando se habla de Michael Mann se habla de un director con calidad y más en las películas de investigación policiaca.  ¿Quién es este director? Es quien hizo Heat en 1995, ya clásico del cine de acción.  Pero también El Último Mohicano en 1992.

En esta ocasión está bajo la producción de Tokyo Vice y algún que otro capítulo que dirige (y que se nota a leguas) pero antes de esto: ¿de que va Tokyo Vice?  Basado en (supuestos) hechos reales, narra la historia del periodista estadounidense Jake Adelstein quien en su tiempo trabajando en un periodico japones en Japon (valga la redundancia) se verá involucrado en una trama donde la mafia Yakuza estuvo involucrada, destapando un entramado tan grande que pondrá su vida en peligro.

La veracidad de la historia es lo que poco importa, sino, cómo está contada la misma.  La serie se cuida de ser “otro producto americano” y la verdad que agradecemos muchísimo este apartado.  Más de la mitad de los diálogos son en japonés, mientras que podemos ver parte de la cultura nipona en su máximo esplendor.  La serie se ha grabado en su totalidad en Japón y la gran mayoría del cast es japonés y el protagonista, Jake Adelstein, es quien nos va a introducir en la cultura japonesa.  Ansel Elgort (West Side Story) logra adaptarse bastante bien en el personaje logrando hacerlo suyo y el desarrollo del mismo le ayuda bastante.  Ken Watanabe y Sho Kasamatsu se notan bastantes cómodos en sus interpretaciones haciendo que el viaje sea más agradable.

La fotografía es otra joya de la serie, ya que Daniel Satinoff y John Grillo repleta de luces de neón y bien cuidada, que da aspecto a una ciudad viva.

Tenemos dos descontentos con esta serie (hubiésemos preferido que sea miniserie pero esto no es un apartado negativo): el primero es la falta de de tener un pulso más fuerte en lo que a la investigación respecta.  La dirección de la trama muchas veces se pierde en momentos tan insulsos como ver a un yakuza comer y hablar (diálogos que no aportan nada a la trama) o largos intervalos en un bar, con precisamente nuestro segundo punto negativo, una chica que parece como si los productores la tienen ahí por puro lujo ya que su historia y su personaje no aportan absolutamente nada a la trama de los yakuzas ni al desarrollo de ningún otro personaje (ni siquiera el de la jefa en edición tan bien interpretada por una magnética Rinko Kikuchi), haciendo que nos desconectemos constantemente con la historia cada vez que sale en escena.

Al final Tokyo Vice es una buena serie que puede a llegar lejos con lo que tiene pero no por eso ser larga, ya que la trama si bien es interesante esta manejada de tal forma que nos hace pensar que tal vez alguien como David Fincher detrás de todo esto le hubiese sacado un mejor provecho.

Veredicto

Es más elusiva que evocadora. La tensión aumenta esporádicamente, pero flaquea después. La atmósfera coge peso, pero al rato se disipa. Tiene un aspecto asombroso pero tiene problemas de ritmo pero la buena noticia es que ‘Tokyo Vice’ es entretenida incluso cuando se mueve con lentitud.

6 / 10

Sigo sin entender cómo es que Sony entendió que esto era buena idea.  Si bien, Venom es un personaje conocido y con un fandom muy amplio, Morbius es todo lo contrario.

Y lo que hace peor todo esto, es que sin Spider-Man o Blade, este personaje no encaja en la plantilla de Marvel, aunque se entiende (después de haber visto esto) cual es el propósito de Sony (el cual no revelaremos para no dar spoilers) o al menos entendemos por donde quieren tirar los tiros.  Sin embargo, aun así, Morbius es una película totalmente mala que hace ver a Venom 2 como algo totalmente decente.

El guión no tiene objetivo ni motivación, totalmente plano, como si todo pasa porque pasa y de forma conveniente.  Hay momentos en que nos mencionan algo y luego nos dicen que no es como lo habían dicho.  Los personajes se mueven de aquí para allá tirando diálogos absurdos y sin sentido, algunos bastante aburridos y otras veces fuera de contexto.

La dirección de Daniel Espinosa es bastante fría y sin ganas de absolutamente nada.  Es que ni las escenas de acción son interesantes porque están llenas de efectos y defectos que hacen que estas dos horas que dura el filme, se sienten como cuatro.

Y ni hablemos de Jared Leto en el personaje, ya que eso sería hundirla más.

En definitiva, Morbius es una película bastante mala que no tiene ni pies ni cabeza (y mucho menos futuro), y que por alguna extraña razón tiene toda la pinta de que quieren seguir sacando provecho.

Veredicto

Se toma tan en serio cuando sus ideas son totalmente absurdas.  Por más que Leto lo intenta es una película que carece de la fuerza suficiente para evitar que uno bostece o vea el celular para entretenerse con alguna otra cosa.

2 / 10