Barbie es la película más esperada del 2023, y con creces.  Primero porque de entrada el  argumento invita a la curiosidad, segundo porque compite contra un titán como lo es “Oppenheimer” de Christopher Nolan y tercero, por el reparto coral que tiene la película.

Mattel después de hacer millones con la muñeca y ver sus ventas bajar y no levantar cabeza, Mattel se unen en el 2014 con Sony para crear una película sobre las muñecas que en primer lugar tendría como protagonista a Anne Hathaway y con un guión de Diablo Cody, pero esto no funcionó y estamos donde estamos.  Así que cuando Warner apostó por Greta Gerwig (la primera opción era Patty Jenkins), los ejecutivos no esperaban una autoparodia.


Guiños a “2001: Odisea Espacial”, “El Padrino” y burlas hacia “Zack Snyder” o el estilo estadounidense, es prueba suficiente de que Barbie va con todo y que es una superproducción al servicio del humor.  Pero por si fuera poco, no se queda solo ahi, porque tambien hacer un cambio de paradigma con un tema feminista necesario y entendible.  Y es que Greta y su esposo Noah Baumbach (Historia de un Matrimonio, White Noise), saben que esto será una ola que estara arrasando por los cines llevándose todo a su lado y que el público femenino estará en primera fila, por lo que no dejarán pasar la oportunidad.

El filme tiene un argumento y arco dramático algo previsible y artificial, que tal vez sea su defecto más sonoro.  Porque aunque la historia aunque sea importante, no consigue que se sienta fluida y con el paso del tiempo en pantalla hace que poco a poco, se vaya desconectando del espectador y parezca una estrategia de ventas.  Y no, no es eso parte de la broma, porque en su tercer acto, se siente como una película que será un producto pero no un producto que es una película.

De todas formas, el discurso no se pierde y es donde está su mayor fuerza.  El mensaje feminista se destaca en toda la trama, y convierte a sus personajes en simbolos de autoaceptacion, diversidad y empoderamiento, pero tampoco se olvida de ellos a la hora de desarrollarlos y van evolucionando de una forma organica y natural.  Principalmente un Ryan Gosling en estado de gracia, y quien tal vez, tiene, irónicamente, la libertad en el personaje, porque su personaje que es totalmente hilarante y no se toma para nada en serio, es lo que el actor toma perfectamente para abrazar por completo y entregarse a la estupidez.  En cambio Margot Robbie, toda perfecta y excelente en sus interpretaciones, principalmente los momentos cómicos como dramáticos, son un poco más priorizados por la producción impidiendo que despliegue todo su ser.

En cuanto a la cinematografía a cargo de Rodrigo Prieto, destacando esos colores brillantes y haciendo un paralelismo extraordinario cuando salen del Barbie World, es una maravilla, pero lo que termina de robarse el show es el diseño de producción a manos de Sarah Greenwood y Katie Spencer, quien no dudo que la tengamos pasillando por los premios de la Academia.

En definitiva, Barbie es una buena película que encontrará detractores salvajes como admiradores exagerados, pero que realmente como filme funciona a la perfección.  Tiene un poderoso mensaje, y tiene un poderoso propósito.

Veredicto

Es una película divertida, inteligente y llena de corazón. Ofrece una visión más profunda de lo que uno esperaría de una película basada en esta muñeca icónica.

7 / 10

They Cloned Tyrone es una película que abarca varios géneros. Humor negro y surrealista con un thriller algo de ciencia ficcion y un poco de drama, aunque en muy poca medida, pero todo esto condensado en un blaxploitation.  El filme narra cómo Fontaine, Yo-Yo y Slick, se unen para investigar un extraño suceso de clonación en un laboratorio que está debajo del barrio en donde viven.

Pero antes que nada, ¿qué es un blaxploitation? Esto fue un movimiento (que se convirtió en género) que tuvo lugar en los años 70´s en EUA, y estos trataban temas muy específicos de la comunidad afroamericana en donde ellos también eran protagonistas de las historias.  Hace un tiempo Netflix sacó “The Harder They Fall” que es un western con muchos elementos del blaxploitation.  En este caso por cuestiones de estética, personajes, conflictos y diálogos, es que caemos en ese terreno.  Sin embargo, es algo extraño porque a pesar de que el filme parece estar ambientado en los años 70´s como el género, pues de golpe y sin previo aviso aparece un personaje utilizando un smartphone, hablan de temas actuales como el bitcoin o se ven vehículos propios de esta época, como si fuese una burla al mejor estilo “Atlanta”.


They Cloned Tyrone es la primera película de Juel Taylor, quien anteriormente había trabajado como co-guionista con Sylvestre Stallone en “Creed II” y hay que darle todo el crédito que merece, porque nos entrega un producto con un sello original y bien marcado, algo que en Netflix últimamente no se está convirtiendo en costumbre, ya que la plataforma de streaming esta cada dia mas enfocada en la fórmula.  Por otro lado la fotografía de Ken Seng, que es una maravilla, con esos tonos oscuros y opacos.

Los protagonistas no podían ser mejores.  John Boyega como Fontaine, quien reemplazó a Brian Tyree Henry en último momento (y que en opinión personal hubiese dado algo más de humor) está excelente.  Demuestra ser un tipo duro pero con más capas de lo que en su inicio se esperaba.  Teyonah Parris (a quien vimos en Wandavision) está excelente como Yo-Yo, pero quien se roba todo el show es Jamie Foxx como Slick con un personaje que es difícil de olvidar y que a más de uno le sacará una genuina carcajada.  Mérito tiene la escena improvisada del ascensor con ellos cantando.  Muy obvio que eso no estaba en el guión, pero le da un punto extra a los dos personajes.

Pero así mismo como hay puntos positivos, también hay negativos y el guión es uno de ellos, porque la narración es irregular y por momentos se maneja bastante torpe e infantil, que obviamente pudieron estar mejor escritas o al menos darle otro giro.

They Cloned Tyrone es un filme divertido de ver y que dará al menos unas horas de buen entretenimiento si te sabes adentrarse a su mundo el cual es tan extraño pero agradable y enigmático.

Veredicto

Una bomba de estilo y grandes risas con algo que decir y grandes interpretaciones. Todo un debut para Juel Taylor.

7 / 10

Ahora con el estreno de Mission Impossible: Dead Reckoning Part I, es que uno se da cuenta que dentro de poco, el bueno de Tom Cruise tendrá 30 años liderando una de las sagas más rentables del cine.

Christopher McQuarrie regresa en la dirección y en el guión, para tratar de ponerle un punto final a una de las sagas que ha sabido reinventarse en cada propuesta.  Y es que no hay una forma de explicar, sin caer en detalles, como en los 156 minutos que dura el filme, vas a estar totalmente desconectado y entretenido en partes iguales.  El director toma la estructura de Mission Impossible 1 (dirigida por Brian de Palma) e incluye su estilo característico de acción, logrando una estructura que se siente a clásico pero bien modernizado.  La composición de planos, en el montaje, el tono, e incluso la trama, que a pesar de ser moderna mantiene ese “clásico” de aquellos filmes de espionaje y acción.

El guión tiene sus pegas, porque claro, es un filme que busca más que nada entretener y lo ofrece con creces, pero aun así mantiene la coherencia.  Efectismos para el lucimiento de Tom Cruise, que en esta ocasión se nota que ha cedido más pantalla a sus compañeros y es algo de admirar y que ayuda al desarrollo de los personajes.  Hayley Atwell y Vanessa Kirby van evolucionando junto con la película, e incluso en un tramo de la película se convierten en el foco argumental.  Un movimiento que además de resultar refrescante en una franquicia que ya tiene rostro (Tom Cruise), ayuda a que las acrobacias se disfruten mejor porque son escenas muy puntuales.

Otro que aprovecha la estela “clásica” és el compositor Lorne Balfe, quien por momentos abraza lo tétrico para marcar una partitura muy particular, muy enfocada en la pérdida, como si estuviésemos ante un final que nunca llega, tal como uno de los acertijos que el equipo debe resolver.

La trama de Mission Impossible: Dead Reckoning Part I, es algo a parte.  Moderna y refrescante, pero al mismo tiempo entretenida e interesante.  Después de haber visto varios trailers me abstengo a decir de que trata a profundidad ya que la gracia está en que cada quien interactúe con ella.  Solo queda decir que en esta oportunidad Ethan y sus amigos, se verán con una de las amenazas más grandes y en la cual, el término “Misión Imposible” si tiene peso, ya que parece imposible, que logren tener éxito. La trama se vuelve oscura, en un mundo en el que convivir con amenazas en la sombra se ha convertido en parte intrínseca de nuestro día a día.

En general la película alcanza en numerosas secuencias cortas de planificación, montaje y puesta en escena que nos recuerdan que tras las trepidantes secuencias de acciones imposibles protagonizadas por el propio Tom Cruise y sus colegas, tras el riesgo y el más difícil todavía de las persecuciones espectaculares, hay talento cinematográfico.  Esto es cine hecho y derecho.  Un cine palomitero del que funciona como lo hizo Top Gun: Maverick (también con Cruise al mando), y sorprende que esta saga siga pensando en la gente que ha pagado una entrada, incluyendo incluso un final satisfactorio que convierten el título en un producto en sí mismo, y no en un seguro de ventas para lo que viene más adelante.  Fácilmente puedes ver esta y creer que es el final y funciona perfectamente.

Hay un perfecto equilibrio que convierte a Mission Impossible: Dead Reckoning Part I en una escuela de cómo manejar las claves del cine de acción en modo blockbuster. Una guía sobre cómo no cansar al espectador con sus secuencias de acción y su ritmo de trepidación constante, algo de lo que no pueden presumir la mayor parte de las producciones de acción o superhéroes de nuestros tiempos.

Pero claro, a pesar de todo esto, el equipo detrás de Mission Impossible: Dead Reckoning Part I, sabe claramente que las cosas han cambiado y el género de acción y espías ha evolucionado en los últimos años, y filmes como John Wick o Extraction, han servido para reorientar cómo se plasman tiroteos, peleas cuerpo a cuerpo e incluso persecuciones.  Porque seamos claros, quien se sienta a ver una de estas películas no espera encontrar una realidad abismal en su propuesta, pero tampoco busca sentirse engañado con cosas tan inverosímiles como las que plantea la saga de Rápidos y Furiosos.

Mission Impossible: Dead Reckoning Part I, es una carta más de amor al cine de acción de la vieja escuela en toda su dimensión. Se utilizan efectos especiales digitales, qué duda cabe, pero aquí lo importante es sobre todo ver a nuestro protagonista realizando toda clase de complejas proezas.

La película tampoco renuncia a su discurso ni tampoco a su sentido del humor, muy característico y en pequeñas cuotas, porque esto no es un circo ni un filme de humor, y aquí hay espacio para el dramatismo y para la demarcación de líneas de diálogo que buscan darle una profundidad a la trama que resuene fuerte en la audiencia.

Veredicto

Mission Impossible: Dead Reckoning Part I, es una carta más de amor al cine de acción de la vieja escuela en toda su dimensión.  Esto merece ser visto en cines si o si.

8 / 10

No tengo dudas algunas de que cuando David Maler trabajo en “Cuarencena”, hubo ligeros coqueteos con peliculas como “The Menu” o “The Invitation”, pero dandole un giro mas hacia el humor negro y la satira ácida.

La premisa es sencilla como moderna: un chef y su esposa, en medio de una pandemia, deciden hacer una cena en su casa e invitar a sus amigos mas cercanos.  Con esta premisa el director y guionista, toma lo necesario para ir lanzando dardos a diestra y siniestra, dotando la narración en una línea que finalmente salta entre el drama y el humor, sin despeinarse.

Y es que, a pesar de que la película está contada en episodios (en cinco tiempos como si de una cena se tratase), el desarrollo tanto de la historia como de sus personajes, está tan bien realizada que es difícil no congeniar con algunos de ellos, o al menos entenderlos.


Los personajes van teniendo justificación y sentido en la medida que provocan sus propios estadios de comportamientos como es el caso de Mateo (Luis José Germán), ese particular chef que maneja los hilos y la dirección de la historia, Claudia (Soraya Pina), su esposa que revierte parte de su ira en la frustración de no haber podido ser como lo hubiera querido; Aurora (Elizabeth Chahin) que comparte ciertas aspiraciones sentimentales con Joana (Isabel Spencer), esta última quien gravita como un péndulo sobre su vida y emociones.

También la dualidad de Carmen (Nashla Bogaert) quien se mueve entre la incertidumbre y la cordura; Chompi (Frank Perozo), un personaje apático que solo mira las oportunidades y motor de los mejores momentos de la historia; Jonás (Joshua Wagner), hermano de Mateo quien no encuentra salida para encontrar sus propias aspiraciones y Jorge (Richardson Díaz), un incógnito quien modifica la perspectiva del relato en su último acto.

En las actuaciones todos están de maravilla, pero Isabel Spencer y Soraya Pina, son quienes más destacan y absorben a los personajes de tal forma que es difícil no imaginar otra persona en este papel que no sean ninguna de ellas dos.


En cuanto a lo técnico, Cuarencena sabe lo que hace.  El diseño de producción a manos de Shaina Cohen está bien elaborado y subjetivamente tratado para crear algo en el espectador pero también para marcar lo que nos avecina con esos colores rojos en las paredes (no es adrede que están ahí), porque está lleno de alegorías.  Lo mismo con las sombras, muy bien trabajadas gracias al trabajo de Luis Enrique Carrión.

En definitiva, Cuarencena es una buena comedia dominicana que sabe aprovechar los momentos y con una dirección muy aceptable que invita al espectador a entrar en el juego junto a los personajes.

Veredicto

Cuarecena es divertida.  Una comedia negra que sabe como y cuando manejar su humor y su drama.

6 / 10

¿Que se puede decir de “Asteroid City” que ya no se haya dicho?

En el panorama cinematográfico actual, resulta difícil que el cine de autor aparezca de entre tanta franquicia y, sobre todo, que tenga la capacidad de consolidarse e incluso de construir un público fiel admirador de tu propio arte. Podríamos decir que Wes Anderson es de los pocos que pueden presumir de tener cabida en este sentido.

Wes Anderson nos ofrece un nuevo producto fiel a su estilo : peculiar, extravagante y de una estética reconocible y persistente.  La teatralidad de la que ya es característica su filmografía en lo formal –con escenarios acartonados, un diseño de producción y una escenografía ideada al milímetro, la rectitud de los movimientos de cámara o sus diligentes diálogos–, ahora también se hiperboliza en lo argumental.  Sin embargo, en lo argumental todo está un poco desordenado, dejando en evidencia que el director está más enfocado en lo visual que argumental.

Algo similar pasó en su anterior película, “The French Dispatch”.  Toda la trama principal se encuentra ubicada en un páramo desolador de los Estados Unidos de los años 50, una ciudad ficticia (Asteroid City), en la que se produce una especie de reunión en la que concurren profesores, padres e hijos para un concurso escolar dedicado a la observación de fenómenos astronómicos. Asimismo, hace millones de años un asteroide cayó en aquel páramo y se rememora dicho acontecimiento.  Un acontecimiento tan extraordinario como inusual sucede.  Wes Anderson se centra tanto en la imagen, que se le olvida que para poder disfrutar debemos emocionarnos. La belleza de sus imágenes no es suficiente, muchas de ellas están vacías y solo vemos a actores, interpretando actores, que interpretan a personajes, es decir, acciones y gags sin conexión. No dudo que detrás de todo ello haya una historia clara, pero no acabo de comprender la excesiva variación del punto de vista con elipsis espacio-temporales.


Y es que Asteroid City pierde el camino de lo que cuenta, después de veinte minutos iniciado su metraje.  No solo eso, sino que las escenas donde Bryan Castron aparece para explicar algo, son tan innecesarias como difíciles de digerir, ya que sacan constantemente de la trama.

En esta reunión de excéntricos personajes –protagonizados singularmente, otra vez, por un gran elenco de rostros conocidos–, el cruce de historias en la ficticia ciudad desértica de Asteroid City y los enredos en la pre-producción, los ensayos y el backstage de la obra se ven diferenciados por la fotografía.


Todos destacan, así que hablar de un actor en particular, es difícil.  Tampoco es que hagan algo más extraordinario de lo que estamos acostumbrados a ver por parte del director.

En definitiva, Asteroid City se asienta en su estética manierista y difunde un mensaje claro, su arte no es para emocionarse, sino para divertirse. Una ausencia de discurso que provoca que nos separemos de la película y nos quedemos fríos ante lo que quiere contar, intentamos conectar constantemente con algo, pero la película nos repele.  Sin embargo, en el apartado técnico ha depurado tanto su estilo, que disfrutamos viendo dobles enfoques, planos con encuadres milimétricos y movimientos de cámara y de personajes como si viviéramos en un cuento. Dichas imágenes nos devuelven el reflejo de una sociedad vacía, en la que ya no queda nada, ni siquiera el sentimiento, pero debemos intentar aferrarnos a las emociones para disfrutar más de la vida.

Veredicto

Asteroid City corresponde a esta tercera etapa de su cine, donde deja la narratividad expuesta ante el espectador, pareciera un cirujano que exhibe un cuerpo abierto. Ahora el arte se ha convertido en imagen pura y el discurso se ha diluido tanto, que no entendemos qué nos quiere contar.

5 / 10

Black Mirror es una serie antológica (que cada capítulo es concluyente y ninguno tiene que ver con otro a pesar de algunas referencias para que sepamos que todo sucede en el mismo universo).  Su mayor tema es cómo la tecnología puede afectarnos y alterar nuestras vidas cuando abusamos o dependemos de ella.  Charlie Brooker, el creador, desde el 2011 que inició este proyecto, no solo tiene esa característica para su serie, sino que también nos da un giro de guión a mitad del capítulo totalmente inesperado.

Esta nueva temporada no ha abandonado lo del giro, pero sí el tema tecnológico.  Y es una lástima como la tecnofobia es olvidada completamente para poder adaptarse a estos tiempos o tal vez lo habrán hecho por pedidos de alguien más grande (¿Netflix?).  Durante los cinco capítulos las historias, aunque algunas estén mezcladas con la tecnología, no utiliza la misma para criticarla, sino que cada capítulo, lo que busca es criticar una situación relacionada con la persona.


El primer capítulo de Black Mirror es Joan is Awful, que después de un buen y excelente arranque, el capítulo se diluye rápidamente en un intento de ser dramático, sorprendente o gracioso, no se entiende bien.  Y cuando por fin da un giro de tuerca interesante y que puede retomar su camino para criticar la tecnología y los algoritmos, pues decide irse por el lado fácil.  Luego sigue el capítulo Loch Henry que ya deja claro que las manos americanas de Netflix ha sido quienes han dañado la serie y que Brooker solo “revisa” los guiones solo por compromiso.  La historia es sobre unos muchachos que van a un pueblo a grabar un documental y se topan con la historia de un asesinato que les traera graves consecuencias.

Ya a estas alturas uno no sabe bien si estamos viendo algún capítulo de Twilight Zone o que, pero de Black Mirror no se ve nada.

Por suerte llega uno de los mejores episodios que es Beyond the Sea, que tiene (casi) todos los elementos característicos de la serie: ambientación oscura, personajes enigmáticos, desborde de fanatismo, etc.  Y digo “casi” porque la tecnofobia brilla por su ausencia (a pesar de que utilizan tecnología avanzada y creíbles que puedan criticar).  Este narra la historia de dos hombres en una misión en el espacio, quienes pueden bajar a la tierra con un cuerpo robótico de reemplazo y al cual se conectan vía una máquina.  La actuación de Aaron Paul en este capítulo es oro y sin duda tiene todas las de ganar.


Mazey Day es el cuarto capítulo con una Zazie Beetz (Atlanta) que está totalmente perdida y sin rumbo, y terminamos con Demon 79, el cual ya aquí estamos perdidos totalmente porque no sabemos que estamos viendo.  Un capítulo que brinca de la autoparodia al drama sin el menor pudor, aunque, de forma extraña es el único que mantiene la tecnofobia ya que está ambientado en un 1979, donde el malestar por los avances tecnológicos estaban a flor de piel.

En definitiva, la sexta temporada de Black Mirror es muy desaprovechada.  Parece que Netflix busca expandir la serie a otros públicos (algo de cierto tiene el capítulo Joan is Awful) y han decidido sacrificar identidad y originalidad para buscar diversión.  Sacrifica la tecnofobia para hablar sobre la salud mental o la depresión.  Y elimina esos finales oscuros para apostar por un final feliz con ligeros tonos agrios que solo hacen desconcertar más al fan de antaño.

Veredicto

Brooker forja un poco interesante camino para la serie, que no se centra en la tecnología pero sí invita al análisis, porque en su lugar, se aventura a pedir al público que reflexione sobre cómo consumimos nuestras historias.

5 / 10

En el 2020, en medio de una pandemia, Netflix estrenó “Extraction” la cual fue todo un éxito, por lo que su secuela, Extraction 2, era algo inevitable.

Admito que al inicio pensé que nunca sucedería porque tanto su director Sam Hargrave como su guionista, Joe Russo, daban vueltas en las respuestas de si habría o no una secuela, pero a finales del año 2022 se anunció y ya aquí estamos.  Primero debemos tener claro que el filme es igual que su primera parte pero aumentado por dos: mas acción, mas tiros, mas personajes y mas todo.

Netflix anda detrás de su John Wick con esta saga y es bastante obvio (en los últimos 20 minutos la idea queda totalmente clara, y aunque el final sea abierto, invita a muchas cosas), pero no habría queja de ello si mantienen la misma calidad en cada una de las entregas.  Esto no es un cine para buscarle degustar sino para entretener.  De hecho, su interés por estrenarla en verano es una declaración de intenciones.


El guión de Joe Russo (uno de los hermanos Russo y director mas guionista de Avengers Infinity War y Endgame), sabe que no puede repetirse y decide desarrollar al personaje de Tyler Rake y cumple su propósito.  Entendemos ahora porque ha decidido hacer lo que hace, entendemos porque en la primera parte actúa de la forma en que lo hace con el niño e incluso llegamos a empatizar con el personaje casi en su totalidad.  Lo mismo con Nik Khan, el cual se agradece con creces porque ya deja de convertirse en un personaje que da órdenes sino que también ejecuta y de muy buena manera.  Sin embargo el guión no es que sea original y perfecto, y tiene sus defectos que se ven mucho más marcados por la dirección.

Porque es que el director, que repite en esta secuela (Sam Hargrave) sabe de acción.  Es una persona pulida en el género y que ha trabajado en distintas áreas (desde director de fotografía, hasta en cámaras) además de ser especialista de escenas de acción, por lo que en ese apartado no hay problemas, sino en cómo cuenta los momentos de pausa.  Al no verse, como en la anterior, que esas escenas eran cortas y no tan explicativas, se daba ciertos lujos, pero en esta secuela no sabe cómo manejarlas y al faltarle pulso el espectador se aburre con excesos.

Chris Hemsworth hace de Chris Hemsworth.  Solo al final es que se da el lujo de mostrar varias emociones, aunque tampoco es que su personaje lo necesite.  Golshifteh Farahani da lo más que pueda en un personaje que a pesar de tener mejor desarrollo, el director no sabe manejarla en los momentos más dramáticos (la escena del helicóptero está totalmente desperdiciada).  Por último Tornike Gogrichiani como el villano está a la perfección y cumple con el objetivo de este tipo de películas de ser un villano sin escrúpulos.

Para concluir, la música de Henry Jackman ni se siente y la fotografía de Greg Baldi cumple, principalmente en esos momentos en la prisión, están bien logrados.  Y de último, y no menos importante, es destacar el plano secuencia (con trampas) marca de la casa, el cual tiene más tiempo y que aunque tenga sus trucos, no deja de ser un plano secuencia y está bastante entretenido.  Dura más de 20 minutos y es un ejercicio impresionante tanto para el equipo como para el espectador.

En definitiva, Extraction 2, es una película bastante entretenida que tiene sus momentos más brillantes en la acción pero no en el drama, lo cual es una lástima porque esos momentos dramáticos, aunque estén llenos de clichés, hacen que uno pierda un poco el interés.

Veredicto

Un thriller de acción potenciado por la fuerza bruta antes que por un estilo y buenas ideas.  Entra rápida en materia, ofreciendo toneladas de sangre, balas y de explosiones de coches.  Es una película de acción muy interesante mientras hay accion pero cuando no hay nada de eso, resulta terriblemente aburrida.

6 / 10

Cuando anunciaron que Andy Muschietti sería quien dirigiese The Flash, muchos nos quedamos con algunas dudas porque el director argentino es más conocido por hacer terror.  De hecho, se le conoce más que nada por el remake de “It”, película de terror basada en el libro de Stephen King.

Así que sin duda, hablar de The Flash es un poco espinoso porque el filme ha pasado por tantas situaciones (como es costumbre en DC) que realmente hacen sorprendente que se haya estrenado.  Y es que contar todo lo sucedido en Warner/DC desde que iniciaron con Man of Steel (si, porque de alguna forma está conectada a ella) hasta la fecha, no se puede hacer en dos párrafos de una reseña.  Pero a lo que vinimos, ¿a pesar de todo, que tal es Flash?


Tomando en cuenta lo antes mencionado, y entendiendo cuál es el camino que está tomando DC, pues, la verdad que el filme no está nada mal.  De hecho, pensé que sería peor.

El filme está basado en el arco Flashpoint, que es donde Flash para poder salvar a su madre de la muerte, y salvar a su padre de la cárcel, decide viajar al pasado para evitar la muerte de su madre.  Pues aquí, aprovecharon el momento de Justice League de Zack Snyder en el que viaja al pasado para que el personaje se diera cuenta de esta habilidad y lo intente, algo que conecta directamente con aquella película.  Al viajar al pasado, obviamente Flash cambiará lo ocurrido y esto traerá consecuencias desastrosas que no solo afectará al nuevo mundo a que ha llegado, sino que también afectará de donde él viene.

Quitando en medio la controversia que empaña al actor, Ezra Miller es un buen actor, pero la verdad sea dicha: el personaje de Flash no va con él.  No se como Snyder cayó en que sería buena idea, o si lo que el director veía era otra cosa, pero Miller no tiene la gracia inocente que tiene el personaje y mucho menos el carisma, por lo que se nos pasea durante todo el metraje con cara de palo y de vez en cuando sonriente haciendo chistes, y es más cuesta arriba cuando tenemos otro personaje interpretado por él mismo pero “más divertido” según ellos.

Las actuaciones que realmente convencen y gustan son las de Michael Keaton como Batman (si, aquel Batman de 1989) al que se le da un cierre digno e interesante, y a Sasha Calle que es una lastima que no se explote muchisimo mas en DC.


En efectos visuales pues lo típico de este tipo de películas de superhéroes.  Hay mucho cgi, que en DC parece que no saben cuadrar bien, así que por un lado tenemos escenas que se ven bien y otras que se ven algo feas, pero por suerte no dañan nada la experiencia.  La fotografía de Henry Braham, quien es un amigo de James Gunn y trabajó en “Guardianes de la Galaxia Vol 3” o “The Suicide Squad”, le da suficiente colorismo como si de un cómic se tratase.  La música por otro lado va entre lo épico a lo dramático, manteniendo la línea y sin ser algo exagerado, lo cual se pasa bastante bien.

Pero, lo más importante obviamente para muchos (incluyéndome) es el guión y la pregunta es: ¿al menos el guión es lo suficientemente bueno para mantenernos durante 2 horas pegado a la pantalla? Increiblemente SI.  Obviamente y teniendo en cuenta que el filme sabe mantener un balance entre el humor y el drama, no exagerando en ninguna de las dos.  Además de que, aplicando la lógica de su mundo, pues es bastante coherente (hablamos de un tipo que corre rápido y viaja al pasado, así que, no es que esperemos sentido común científico).

Como siempre aparecerán detractores que dirán que no es cine y esas cosas, y es una lastima que solo crean que el cine debe ser un arte exclusivo de directores de renombre, pero no es así, y The Flash es un entretenimiento cinematográfico bastante divertido y que cumple como blockbuster para este 2023.  Claramente no es la película del año y aunque tal vez eran las intenciones de DC, lamentablemente no lo consigue, pero si consigue ser parte de una buena película del verano para ver, reír y disfrutar.

Veredicto

Puede que tenga un tercer acto difícil de llevar y que caiga demasiado en el fanservice, pero eso no significa que no sea una película de superhéroes entretenida y sólida. Decir que es una de las mejores películas de superhéroes jamás rodadas como apuntaban los primeros rumores, es exagerado, pero para pasar un buen rato, pues funciona.

6 / 10

Apple Tv está invirtiendo en buen material para series y películas.  Hace poco nos trajeron una de las mejores series del año pasado que es “Severance” y ahora parecen ir por el mismo camino con “Silo”.

El argumento es sencillo y atrapa de inmediato: en un futuro distópico la tierra sufrió un ataque ambiental que obligó a la civilización a vivir en un silo bajo tierra.  Actualmente viven diez mil personas en aquel silo desde hace más de 100 años y la ley dice que todo lo que ha pasado como libros, videos y demás, son ilegales.  La trama inicia cuando el sheriff, una de las mayores autoridades del silo pone a cargo a una joven llamada Juliette y el decide salir del silo, algo que está prohibido.  Así que cuando Juliette toma el cargo y decide investigar se da cuenta de un misterioso complot que existe y que las personas dentro del silo desconocen.


Rebecca Ferguson (Dune) es la protagonista de esta serie y la que controla la trama, y a ella le acompaña Common en un papel algo enigmático y del que parece estar bastante comodo, tambien Chinaza Uche, como el acompañante policía de Ferguson y personajes que salen de vez en cuando como son David Oyelowo, Rashida Jones, Iain Glen o Will Patton.  En las actuaciones nadie lo hace mal, aunque tampoco es que estamos ante una Succession donde las actuaciones eran la clave.

La dirección de Silo se mueve por dos líneas: por una parte nos presenta una sociedad retrofuturista (quien haya jugado los juegos de Fallout fácilmente verá muchas similitudes), en la que la tecnología parece haberse quedado congelada en el tiempo, y en donde la historia nos habla de nuestras debilidades como civilización, también sobre la necesidad de conocer nuestro pasado y de no prestarse a las palabras de “poderosos” quienes buscan controlarnos para su propio beneficio.  Por otro lado toma el camino del suspenso y thriller con los misterios que va desvelando la protagonista.  ¿Cómo llegaron a este silo? ¿qué es lo que hay fuera? ¿por qué no quieren que conozcan su pasado? ¿que ocultan?


En este punto, la dirección artística de la serie también es muy sólida con sus propias claves para crear un universo muy particular.  Es indudable que veamos un fotograma de la serie y no pensemos en ella, porque han logrado crear algo bastante fiel y único (aunque no por eso sea original).

Pero lo más importante para que todo esto funcione es el guión.  El gran eje en el que la báscula de la serie se mueve.  Y tal punto de partida quizás no sea lo más original del mundo –un alto porcentaje de la ciencia ficción distópica parte de situaciones parecidas–, pero en manos de Graham Yost (creador de la serie) las cosas funcionan bastante bien.  En cuanto a la música de Atli Orvarsson apenas se siente y cuando lo hace, pues es agradable.  En cambio la fotografía de Mark Patten, da ese aspecto de oscuridad y penumbra dentro del silo.  Como la desesperanza está en todos los que están dentro.

En definitiva, Silo, es una buena serie que fácilmente puede caer como una de las mejores del año por un historia atractiva, personajes corales que ayudan y sobre todo una dirección dinámica que no aburre.  Tal vez peque de tener uno que otro cliché, pero son muy mínimos.

7 / 10

Hay una escena en Spider-Man: Across the Spider-Verse en la que, nuestro protagonista está siendo rodeado por otros Spider-Mans de distintos universos y fácilmente podemos apreciar en un mismo plano mas de 5 tipos de animaciones distintas, y es una verdadera maravilla visual.

Esta es la secuela de aquella Spider-Man: Into the Spider-Verse que se estrenó en el 2018 y que resultó ser una verdadera sorpresa de ese año.  Siguiendo la misma estela de animación que en aquel entonces, y multiplicando eso por cien.  Una estética única y es innegable que el diseño visual y la animación son muy destacables, siempre es vibrante y tiene mucha energía e ingenio. Globos de textos, pequeñas animaciones que reflejan acciones de personajes, como el sentido arácnido, buenas texturas e interesante montaje y ritmo.  En esta película el estilo de animación también resulta llamativo por la ralentización de los fotogramas por segundo, caso que sucedía también en la Lego película, hecho que le otorga personalidad propia a la obra

Dirigida por un trío experimentado, como es Joaquim Dos Santos (Justice League Serie Animada), Kemp Powers (Soul) y Justin Thompson (Powerpuff Girls), todos a merced de Phil Lord y Christopher Miller quienes se encargan del guión y la producción (como en The Michells VS The Machine), Spider-Man: Across the Spider-Verse se va a lugares inhóspitos en que lo relacionado a los multiversos han tocado.  Tal vez aquí en parte está su defecto: en el guión y la duración.  Con respecto al guión por momentos era algo escueto pero la duración no le ayudaba lo suficiente para poder ser sostenible, aunque solo en el desarrollo de la historia, porque en su desarrollo de personajes está muy bien.

Pero también le juega en contra la duración del filme, porque además de hacer que el guión se sienta un poco perdido, con la duración llega al punto de hasta ser un poquito abrumador.  Porque el filme brinda un bombardeo constante de informaciones que hacen que el espectador se abrume.  Desde historias de distintos personajes, como el avance de la trama, diálogos entre personajes, e información vital para futuros momentos o conectar otros.


Todos los personajes tienen muy bien definidas sus motivaciones, todos tienen una implicación emocional y racional que funciona a la perfección en la historia y todo ello te permite empatizar con absolutamente todos los personajes, incluido el villano.

Pero si hay algo que, ante todo, resalta de este filme, son sus valores. Valores como la confianza, la amistad, pero ante todo la responsabilidad de tomar acción, no importa lo que cueste, es el motivo principal por el que la película funciona tan bien.

Spider-Man: Across the Spider-Verse es un filme interesante y con una animación impecable.  Sin duda de lo mejor de este 2023.

Veredicto

Es una película con una frescura a la que ni se acercan ninguna de las cinco películas live action de la franquicia.

8 / 10