Para nadie es sorpresa que uno de mis juegos favoritos es la saga Fallout.  Por eso cuando vi que la serie venía de manos de Amazon Prime me alegré, pero cuando vi que la publicidad decía que eran las mismas personas que Westworld me preocupé.

Basada en una de las sagas de videojuegos más importantes de todos los tiempos, es la historia de los que tienen y de los que no tienen en un mundo en el que prácticamente no queda nada que tener. 200 años después del apocalipsis, los apacibles habitantes de los refugios de lujo se ven obligados a regresar al infierno irradiado que dejaron sus antepasados y se sorprenden al descubrir que les espera un universo increíblemente complejo, alegremente extraño y muy violento: Wasteland.

Si en “The Last of Us” el apocalipsis es representado como un oscuro mundo con una única esperanza a la salvación, en “Fallout” nos la presentan como un mundo lleno de destrucción pero extrañamente con un tono de cinismo, que hace que nos olvidemos de volver al mundo como estaba antes y vivir este destino que nos ha tocado.  

El cariño con que sus creadores toman la serie es fundamental para que tengamos un resultado a la altura de la satisfacción que genera. La dosis con que nos van ofreciendo el humor, el drama, la guerra, la supervivencia y muchos más detalles en que sorprende la serie es un cóctel perfecto para tener un resultado que por instantes que llega a sorprender de su propia capacidad de terminar conquistando a conocidos y no conocidos por igual.  Aquí se le agradece a Jonathan Nolan en gran parte de la dirección, dando un aire fresco y divertido.  Creada por Geneva Robertson-Dworet y Graham Wagner, y ayudando en los guiones de la serie personas como Chaz Hawkins o Carson Mell, logran un buen equilibrio entre el humor, el gore, el fanservice y el drama.

Ahora bien, la publicidad engañosa que dieron a sus inicios y con lo que comencé la reseña sobre qué son las mismas personas de “Westworld” es más que nada un engaño.  De hecho, por alguna razón Lisa Joy y Jonathan Nolan participan como cara en la serie, cuando sólo participan como productores (junto con otros) y Jonathan dirige tres episodios.

Pero continuando, el reparto está perfectamente escogido y nadie desentona.  Cada uno brilla por sí mismo y le da su sello.  Tener a Walton Goggins con su actitud de Western es el máximo placer posible, pero también tener a una encantadora Ella Purnell como la gran protagonista también es un deleite, reflejando que su casting fue totalmente un acierto en cada uno de sus intérpretes.  De hecho, personajes totalmente secundarios como es el caso de Zach Cherry (Severance) o Leslie Uggams (Deadpool), tienen su toque y originalidad.  Tal vez el menos aprovechado sea Aaron Moten, a quien le dan un personaje que debe cruzar las líneas constantemente y al actor parece costarle tener cierta siniestralidad y oscuridad.

Una cosa que no he mencionado antes es la cuestión del humor negro que tiene la saga y que está serie mantiene y de que manera.  Toda la historia funciona muy bien, hay momentos en los que me ha recordado a Westworld lo cual para mí no supone un problema, pues a mi me gusta y me encanta que esté encarnado en la figura del Ghoul y que esté todo bien balanceado.

La música perfecta de nada más y nada menos que el gran Ramin Djawadi, a quien pudimos escuchar hace poco en “3 Body Problem” y aquí, nuevamente destaca con creces.  La cinematografía se reparte entre grandes como Dan Stoloff quien también ha trabajado en The Boys y Alejandro Martínez en House of the Dragon.  En esta serie con esos planos apocalípticos que sin duda pueden servir en un wallpaper de cualquier computadora.

Fallout se convierte claramente en una de las mejores de lo que llevamos de 2024 y sin duda se gana su lugar en la realeza de las grandes adaptaciones de videojuegos a la pantalla chica. Tanto para los más fanáticos y como los que buscan la novedad quedarán totalmente complacidos con una contundente propuesta que hace valer todo su presupuesto y sus mentes creativas tras ella.

Veredicto

Fallout es una serie que debes ver aunque no conozcas del juego o no seas fan, por qué la serie funciona desde principio a fin con una contundencia que no te da margen para que dudes de ella en ningún instante y eso es estar frente a un gran trabajo que merece ser apreciado por todos.

“Godzilla x Kong: The New Empire” es la secuela (casi) directa de “Godzilla vs Kong” del 2021, la cual se estrenó en medio de una pandemia.

Para ese entonces, el mayor problema del filme era (y es) el componente humano, el cual le quita todo el peso y protagonismo para lo que hemos venido: ver a unos monstruos dándose golpes y destruir todo a su paso.  No nos equivoquemos, que el objetivo de este tipo de filmes es exclusivamente ese.  Tal vez por eso la serie de “Monarch: Legacy of Monsters” es tan terriblemente absurda.

La trama es simple: un nuevo monstruo que vive en las profundidades del planeta Tierra, está despertando y no solo amenaza la supervivencia humana sino también la de los monstruos.  El director Adam Wingard fue astuto y aprendió la lección escuchando al público consumidor de este tipo de filmes, y decidió reducir solo a lo necesario el componente humano y darle más protagonismo a las bestias.  Esto hace que (por fin) en una película de Hollywood, la parte humana funcione y de hecho, se sienta tan fresca a la hora de su presentación y son estas escenas las que nos hacen descansar de lo que va sucediendo y nos ayudan a entender la trama.

Entonces, “Godzilla x Kong: The New Empire” se divide en tres partes: una parte dedicada a Kong, quien nos va adentrando a este mundo bajo tierra y revelando al villano.  Una segunda trama que es de Godzilla enfrentado a otros titanes y explicando como lo que hace el villano afecta por fuera a la Tierra, y una tercera trama humana que es para explicar con detalles todo lo que va sucediendo.  Todas estas tramas se unen hacia el final de la película de una forma excelente, guardándose alguna sorpresa bajo la manga. La acción está muy bien, visualmente por momentos luce exagerada, cansa, pero de nuevo, la parte humana nos hace descansar para luego volver a la batalla.

Godzilla x Kong: The New Empire

El guión es absurdo.  No tiene sentido, pero esto es cine de monstruos.  Cine Serie B con gran presupuesto, asi que no se espera ni se extraña un guión profundo.  Adam Wingard demuestra su habilidad para llevar a la pantalla grande esta épica batalla entre dos gigantes. Su dirección interesante permite que la acción fluya de manera fluida y cautivadora, manteniendo la atención del espectador desde el inicio hasta el final.  Así que al final del día los pilares más fuertes del filme que son la dirección y los efectos, funcionan a la perfección y se agradece.

Repiten Kaylee Hottle, Rebecca Hall y Brian Tyree Henry, este último que siempre cae bien y que se le guarda mucho cariño después de su papel en Atlanta.  En cuanto a música Junkie XL repite dando esos sonidos más orientados a la épica.  Y la fotografía de Ben Seresin, repitiendo, y que esta vez trae unos paisajes bien bonitos.

Tal vez el problema de este filme sea el villano, el cual el trailer da como spoiler y encima no causa ningún impacto ni miedo.  Y si encima del terrible diseño del villano, nos anticipan que Godzilla y Kong harán alianza, pues quita toda la tensión y se disipa a nada, sabiendo que estas dos bestias no tienen rivales.

“Godzilla x Kong: The New Empire” es un filme para los amantes de las bestias gigantes destruyendo todo, al mejor estilo Serie B.  No es la mejor del género, pero sí es lo suficientemente entretenida para pasar un rato divertido y desconectado, como el cine blockbuster sabe ofrecer.

Veredicto

Es exactamente como cabría esperar: una película palomitera con efectos especiales mejores que los de la mayoría, acción a raudales y monstruos, monstruos y más monstruos. Cumple su cometido.

6 / 10

Kate Winslet hace años logró una de las mejores miniseries de HBO con “Mare of Easttown”, y ahora trata de hacer lo mismo con “The Regime”.

La serie narra como Elena Vernham, canciller de un país europeo ficticio (que representa a uno real), se convierte en la dictadora del mismo.  Ante una situación poco usual, deciden buscar a un hombre para que sea el fiel servidor de la canciller, llevando todos los extremos posibles con que ella sea “cuidada”.

Hay que admirar a la actriz, Kate Winslet porque consigue una actuación que sigue con interés y algo de morbo la construcción de este universo autocrático, donde los rasgos fascistas son contundentes.  Matthias Schoenaerts no se queda atrás con una actuación impecable, principalmente aquellos momentos en que pierde la razón.  Ahí no está el problema de The Regime.

Los problemas son más bien de tono: la miniserie no es particularmente graciosa (solo hay algunas irrupciones de irreverente humor negro) ni tampoco del todo lograda cuando incursiona en el drama romántico o en el thriller de confabulaciones políticas. Así, más allá de la excelente ambientación y de la solidez de su elenco, no llega a la excelencia de otras producciones precedentes de la factoría HBO. Es, como quedó dicho, una mirada por momentos cargada de inteligente ironía, pero también una comedia que apuesta por el desparpajo y del desprejuicio sin alcanzar en muchos casos su objetivo principal.

The Regime

The Regime no es una serie sutil y refinada en sus golpes directos al llamado «populismo» de los gobernantes de países que tienen que lidiar con presiones externas e internas de todo tipo.  Brusca, un poco torpe, a veces divertida y en otras entre previsible, funciona de vez en cuando, más que nada cuando Winslet se destapa con alguna locura (a la Canciller le gusta cantar y bailar en eventos, algo que hace muy mal) y cuando queda claro que empieza a perder la poca cordura que le quedaba.

En el medio hay espacio para apariciones especiales, como las de Hugh Grant y Martha Plimpton, quienes no la pasan para nada bien con esta dupla extravagante, manipuladora y, al menos durante un tiempo, muy popular entre su gente.

Al final The Regime es todo exagerado y excesivo, es cierto. Y bastante vulgar en su refinamiento decadente, pasado de gracia, fácil de satirizar.  Con una Kate Winslet y Matthias Schoenaerts que podían levantar la serie sin mucho esfuerzo, si al menos estuviese bien construida.

Veredicto

The Regime es una miniserie que va a conseguir dividir mucho a los espectadores. No es una apuesta fácil para poder conectar con ella, o entras al inicio o te quedas completamente fuera.

5 / 10

Denis Villeneuve es un cineasta completo que no ha tenido ningún bajo en su filmografía.  “Dune Part II” demuestra lo bien que sabe dirigir y que quien tome la antorcha de la saga, tiene un reto enorme.

Después de haber visto esta secuela, hay que aclarar que el filme es una experiencia por sí misma que debe ser vista como una sola.  Desde el primer minuto, que arranca exactamente donde acababa la primera entrega, Dune no te suelta. Te agarra y te arrastra hacia los desiertos de Arrakis para que sientas el calor en la piel. La falta de agua y lo árido del clima desértico -me encantaría poder ver cómo han recreado todo esto para que no se note absolutamente nada el CGI-.  La primera parte (Dune Part I) nos ha permitido ver toda la presentación del universo, conocer sus personajes, sus problemáticas y ambientarnos a ella.  Pero ya para “Dune Part II”, podemos dedicarnos a la evolución de los personajes, conocer el verdadero conflicto y hasta darnos espacio para los giros que trae la historia lo cual nos agarra desprevenidos.

Dune Part II

Es un filme colosal. Y, lo que es más importante, aunque sea una película con un marcado sello autoral, es también la prueba de que su director es lo suficientemente inteligente para conseguir que su reparto -repleto de nombres de increíble talento- sean los que más brillen en esta función.  Timothée Chalamet es impresionante en el personaje de Paul Atreides.  Lo absorbe por completo y lo hace suyo.  Impresionante como hasta el tono de voz cambia ligeramente después de la escena del agua hasta el final del filme.  Austin Butler tiene una joyita de papel y el jovencísimo actor es capaz de crear pavor no solo en sus enemigos sino en el propio espectador.  El actor nominado al Oscar por su papel en “Elvis” ha demostrado que no está estancado como algunos medios quieren insinuar y logra un excelente villano.  Sin embargo, el corazón de la película no es otra que Zendaya.  Es increíble como la joven demuestra hasta sin palabras, solo con gestos.  Como puede mostrar miedo, compasión, amor y hasta duda con sus gestos, su mirada y hasta sus poses.  Hablar del reparto coral que tiene el filme donde TODOS destacan es para dedicar lo escrito para ellos.  Rebecca Ferguson (Silo) impresionante, Stellan Skarsgard nunca defrauda, Javier Bardem es uno de los mejores en el filme dando sin intención, la vena cómica pero no cayendo en el humor burdo sino ocasional y con una actuación en donde creemos su fanatismo.  Josh Brolin y hasta el legendario Christopher Walken comprometidos con la causa.  Tal vez quienes no logran estar mejor paradas es Léa Seydoux y Florence Pugh, quienes tienen un papel menor, que tal vez se desarrolle en la tercera entrega.  Esto es narrativa a primer nivel.

El nivel de detallismo que podemos apreciar en su apartado visual es incluso superior y una vez más, merecedora del Oscar dentro de esta categoría. La epicidad, el cuidado al detalle, la fotografía y todo ello en combinación con unos efectos especiales de ultimísimo nivel, la convierten visualmente en una de las mejores películas que he visto en mi vida en este aspecto.  La fotografía a cargo del australiano Greig Fraser, donde destacan esos paisajes áridos y esos atardeceres dignos de postales.  Un espectáculo visual impresionante.

La banda sonora (una vez más producida por Hans Zimmer), no decepciona, de hecho, utiliza las mejores piezas de la primera parte y nos deleita con nuevas creaciones sobre la línea en esta secuela, que, junto a las espectaculares imágenes y la impecable narrativa, nos ofrecen una inmersión total con mucho gusto y detalle.

Mi única pega al filme del gran Denis, es que el mismo director para el tramo final acaba la tan mencionada “gran batalla” en menos tiempo que lo que canta un gallo.  Que sí, es impresionante pero falta épica en ella.  Luego trata de compensarla con una batalla a la altura, unas impresiones de personajes, y una increible improvisacion del actor Austin Butler.

“Dune Part II” sigue cumpliendo con lo que se le presupone: Ser un tremendo espectáculo que consigue impactar al espectador haciendo que sus casi tres horas de duración se pasen en un suspiro. Pero, también, es capaz de ser una cinta que invita mucho a la reflexión. No es casual que la cinta sea capaz de tocar de forma tan acertada problemáticas que se pueden perfectamente trasladar a nuestro día a día como el fervor religioso descontrolado, los fanatismos, los tejemanejes políticos y las múltiples formas de controlar a un grupo de personas.

Veredicto

Dune: Parte 2 es un regalo para los amantes de la ciencia ficción. Una cinta que completa la adaptación más certera de la novela que sentó muchas de las bases del género. Un Blockbuster con un aroma único y que enriquece enormemente el catálogo dentro del cine comercial.

8 / 10

“Road House” es un remake de una película del mismo nombre que salió en 1989, con el fallecido Patrick Swayze, la bella Kelly Lynch y un Sam Elliott rejuvenecido.  En aquel entonces la película fue un desastre en crítica pero para el público fue algo agradable y entretenido (y muy olvidable).

¿Es el remake de Doug Liman algo que merezca la pena? En resumen: es una pérdida de tiempo.

Y es que el filme no hay por donde tomarlo.  La historia es simple: Dalton es un ex luchador de UFC que acepta un trabajo de seguridad en un bar en Los Cayos de Florida, para descubrir que hay una conspiración con narcotraficantes en la zona.  El argumento no es que invite a mucho, la composición de esta, con giros ridículos, un guión torpe (los diálogos son absurdos) y un desarrollo de personaje que da pena.  Dalton es un cartón, ni más ni menos.  Se la pasa por todos lados con una sonrisita absurda y nos dan a entender que al ser luchador de UFC es suficiente hasta para desarmar a más de cinco personas armadas hasta los dientes.

Jake Gyllenhaal no parece esforzarse en nada y se la pasa paseando por la pantalla enseñando el cuerpo.  Y lo peor de todo es que a pesar de eso, el único que está actuando es Gyllenhaal y Billy Magnussen (este podría ser un buen villano si los directores empiezan a verlo con seriedad).  Daniela Melchior (The Suicide Squad) hace lo que puede pero luego parece darse cuenta que no hay mucho que hacer y va en piloto automático.  Y ni hablemos de Conor McGregor que parece un chiste de personaje.  Al inicio es tan irrisorio que uno se divierte con una de las presentaciones de villanos más extrañas que se ha visto en los últimos dos años.

Pero es que “Road House” entretiene después de un largo tramo y por momentos específicos.  Hay que pasar casi 45 minutos sin que suceda absolutamente nada.  Vemos como personas random empiezan una pelea en el bar por razones tan absurdas como que no les gusta la banda, o simplemente alguien llegó y vio a alguien con un bigote que no le gusto.  De hecho, hay una escena tan absurda donde hay una pelea tan salvaje donde aparentemente algunos han muerto y la banda se mantiene tocando.  Y si funcionase como parte de un chiste, pero la película se lo toma tan en serio que hace que nos quedemos de cuadros.

El peor es que casi se abandona por completo la trama del bar, que parece ser una excusa para que su protagonista se convierta en una especie de boina verde ridículo, con conocimientos hasta en explosivos, y cuya única habilidad parece ser la de dar golpes a diestra y siniestra, aparentando que no le gusta hacerlo, y que su pasado le atormenta.  Por lo demás, la trama del bar, parece más una excusa, para poder decir que es un remake de la película de 1989, que una parte necesaria del argumento de esta historia.

Lo dicho, esta versión de “Road House” es una absoluta mediocridad, indigna de su director, un perdido Doug Liman, que es incapaz de definir una trama o un personaje, en las 2 horas que dura la película.

Veredicto

Road house pretende ser un remake, pero se queda en el verbo. Si has visto la obra original y después visionas esta otra, parecen dos películas completamente diferentes.

3 / 10

Cuando leí “3 Body Problem”, lo primero que pensé es que esto sería una buena película a manos de directores de ciencia ficción moderna como un Doug Liman, Gareth Edwards (‘The Creator’), y como no, hasta un Christopher Nolan puede sacarle mucho partido.  Sin embargo Netflix (con su plan en marcha) ha comprado los derechos de los libros y ha decidido hacer una serie de esta historia.

Para ello han contado con David Benioff y D.B. Weiss, quienes actualmente no cuentan con la mejor reputación, al menos de cara al público y más después de lo que se hizo con la última temporada de Juego de Tronos.

La historia de “3 Body Problem” se divide en varios tiempos, dando inicio en los 60´s en China, donde Ye Wenjie, una científica que hace contacto con seres de otro planeta desate una futura invasión.  Obviamente la historia es más profunda de ahí, y créanme, he tratado de disminuir la sinopsis lo más que pueda para no dañar la experiencia.

El grueso de la acción se desarrolla en el Londres actual, donde el drama histórico da paso al ‘thriller’ antes de que la ciencia ficción empiece a filtrarse en la ecuación.  Benioff, Weiss y Woo remezclan a su gusto a algunos personajes, aportan algunos nuevos o se traen a la trama del primer volumen a creaciones que no aparecían hasta el segundo y tercero. Cambian también el tono de los libros, apostando más a conciencia por el humor o la emotividad. Sin descartar los conceptos de ciencia y física, buscan una ciencia ficción algo menos ‘hard’, capaz de atrapar al mayor público posible y no repitiendo el error de David S. Goyer con “Fundación”.  Tal vez aquí es donde pierda algo de fuerza la serie, porque por momentos la historia parece ir a una velocidad exagerada y luego se detiene de golpe.  Tenemos capítulos donde sucede un acontecimiento que hace que los personajes se vean afectados por largo plazo, pero al siguiente capítulo parece haberse olvidado de ese acto (como es la revelación con el videojuego por parte de dos personajes).

Cuando el cineasta Denis Villeneuve (‘Dune‘) declaraba hace poco odiar el diálogo y lo señalaba como herramienta básica de teatro y tele, parecía olvidar o simplemente ignorar la clase de potencia visual que pueden ofrecer las series desde hace tiempo. ‘3 Body Problem’, muy bien dirigida por Derek Tsang (la nominada al Oscar en 2021 ‘Better days’), Andrew Stanton (‘WALL•E’) o Minkie Spiro (‘Barry’), es otro paso adelante, uno de gigante, en una evolución sin aparentes límites.

En cuanto a las actuaciones pues hay personajes muy carismáticos gracias a los actores, como es el caso de Benedict Wong como el detective, John Bradley, Rosalind Chao o Jess Hong quienes logran conexión inmediata con el espectador, algo que no lo consigue el personaje de Eiza González o el Alex Sharp que su desarrollo es caótico y encima la forma en como lo representan pueden causar molestia en el espectador.

La música está a cargo de Ramin Djawadi, gran colaborador de Benioff y Weiss, quienes han dado en el clavo nuevamente ya que algo de lo mejor que tiene la serie es su música, principalmente en las escenas reveladoras.

Al final del día “3 Body Problem” es una serie entretenida que vale la pena verla más que nada porque la historia es bien interesante y entretenida.  ¿Tiene fallas? Claro que sí, pero no es algo que vaya a dañar la experiencia.

Veredicto

A pesar de algunos fallos en la caracterización, la serie es una obra de ciencia ficción ambiciosa e inventiva.

6 / 10

“Dream Scenario” es la segunda película del director noruego Kristoffer Borgli.  Su primer largometraje fue “Sick of Myself”, que al igual que esta, es una comedia negra y surrealista que retrata la sociedad actual.

En esta ocasión el filme trata como un profesor común y corriente, con una vida bastante normal (casi tirando a aburrida) empieza a ser fenómeno a nivel nacional cuando las personas empiezan a soñar con él, sin ningún tipo de explicación.  Solo aparece en los sueños mirando cómo ocurre el sueño.  Su vida se transforma en una pesadilla kafkiana, en la que tiene que lidiar con la fama, el acoso, la paranoia y el miedo y nadie sabe por qué.

Nicolas Cage es Paul Matthews, y como protagonista, está espectacular, ya que transmite la angustia, la confusión y el humor de su personaje con mucha naturalidad y expresividad. Físicamente caracterizado como otra persona muy diferente (a él mismo se le ocurrió el peinado), esto ayuda a no prejuzgar y poder obviar los últimos papeles que venía haciendo y así darnos cuenta del excelente actor que es.  Porque no nos confundamos; más allá del histrionismo del actor, principalmente en los 90 ́s, este señor nunca ha defraudado.

Julianne Nicholson (Mare of Easttown) está genial en su papel como la esposa de Paul cumple.  Lo mismo con otros secundarios como Michael Cera, Tim Meadows, Amber Midthunder o el mismísimo Nicholas Braun, que solo pasan para cobrar el cheque e irse.  Aunque claro, toda la atención está realizada para que vivamos desde el punto de vista de Paul todo lo sucedido.

“Dream Scenario” toca varios temas, y todos relacionados con la actualidad: desde el manejo de las redes sociales, la notoriedad de los medios a casos banales, y como la cultura actual alava a una persona simplemente por hacer absolutamente nada y luego la destruye por pura “percepción”.  El guión, muy inteligente y bien construido, crítica eso sin despeinarse.  Increíble la escena cuando los estudiantes deciden cancelar a su profesor preferido simplemente porque en sus sueños él hacía cosas que ellos entienden que está mal.  Pero el guión no se queda solo en eso, sino que también critica fuertemente las actitudes de hoy en día, como es la tentación de las personas a querer ser virales o cómo juzgamos a los demás por el hecho de que entendamos que hacen algo que entendamos que no han hecho.

La aparente super importancia de las redes sociales, que tantos quebraderos de cabeza da a algunas personas, que a veces les hace profundamente infelices, hasta que no pueden más y abandonan las dichosas redes sociales, para descubrir, que todo lo que antes era un infierno, ahora es irrelevante. Lo que parecía un punto sin retorno, pasa a ser un reconfortante reseteo.

En esta película, el tratamiento de la imagen es muy especial y cuidado, ayuda a crear un clima de suspense e intranquilidad que a veces es muy sutil y otras más despiadado. Algunas escenas están construidas como auténticas y genuinas obras de terror, La fotografía de Benjamin Loeb en “Mandy”(2018) tiene momentos puntuales que, por las tonalidades de la decoración, la iluminación o algún sonido estridente de piano, recuerdan mucho al gran «Hotel Overlook» de la película “El Resplandor” de Stanley Kubrick.  Aquí el director se cuida bastante y juega con distintos estilos.

Invito a que todo el que vaya a ver esta película, lo haga sin ver el trailer (aunque lo incluya debajo) para que pueda disfrutar de la experiencia más completa.

El filme (“Dream Scenario”) nos hace reflexionar sobre cómo la gente puede llegar a dejarse influir por las corrientes de opinión reinantes y el daño que esto puede hacer a las personas. Y lo imprescindibles y super importantes que parecen las redes sociales hasta que nos damos cuenta de lo banales y anodinas que pueden ser.

Veredicto

«Dream Scenario» no solo cumple con las expectativas, sino que redefine los límites de lo que una película puede lograr cuando se fusionan la originalidad, el talento actoral y un concepto y guion excepcional.

7 / 10

Me tope con la simpleza, con lo más básico del cine bélico y si, funciona. Land of bad estrenada el pasado 16 de febrero se hizo notar enseguida por su sólida acción sin rodeos.

Dirigida por William Eubank, conocido por sus trabajos en “The Signal” “Broken city” y por una de sus más tristes direcciones “Underwater”, pero en esta vemos luz al final del túnel, vemos a un director relajado que no quiso dar tantos pasos agigantados a su trabajo realizado en Land of bad.

Sin Russel Crowe (The Pope Exorcist) como uno de los estelares, puedo asegurar que la película pasaría desapercibida, ya que su actuación rápida, concisa, fresca le dan un toque de naturalidad a la trama, podemos notar a primera instancias que que el veterano no ha llegado más lejos por sus propios demonios internos, vemos también compartir escenas a los hermanitos Liam y Luke Hemsworth, con unas actuaciones insufribles, algo pobres para llevar a la cabeza el filme, Luke se lleva la delantera en una que otra metidas de pata en cuanto a su participación. El villano en este caso uno de más rango ¿valla sorpresa no? Pues fue todo un pusilánime, un oficial desconectado totalmente de su papel, que si bien era de hacer de “malo” fue más bien de carita para cubrir bondades.

Land of bad es una fílmica sobre lo que sobre pone en la mesa cuando los grandes comandos están a merced de drones y de la inteligencia misma, ¿será que podrían ganar sin esta ayuda extra? Claramente los dilemas del uso de estos juguetes serán puestos en duda por el espectador. Se combina la cotidianidad de un grupo de soldados con la impasible vida que llevan algunos bajo fuego enemigo.

Lo que se percibe a simple vista es la falta de poder ajustar la Banda sonora con lo que querían contar, cuesta un poco poder llevar el ritmo de la película cuando el sonido te dice una cosa, pero pasa otra totalmente distinta, recordemos sin restar méritos la importancia que conlleva esto en el cine a la hora de elegir una buena producción audiovisual y sonora, sin duda esto le resta algunos puntos. No es un guion original, podemos encontrar tal vez la misma trama algunas diez veces, pero las actuaciones y la misma acción básica sin tantos rodeos la hacen interesante y decente al espectador, que al final de cuentas quiere ver algo de un filme de pura acción. La forma en la que se uso el equipo, la tecnología a su favor, realmente fue de lo mejor en Land of bad.

La premisa ofrece un claro escenario de misión de rescate, varias escenas de acción generan un suspenso casi perfecto en la emblemática selva de Thailandia, sin embargo los villanos tan absurdos hunden un poco el propósito de la película, sigo manifestando que Russel Crowe ha sido lo mejor y vital para esta fílmica. Land of bad muestra los detalles de un thriller básico y eficaz al espectador, aún con sus surcos en el guion es sumamente agradable de ver.

No es un plan de “ha tirar por premios” nada que ver, es acción pura y simple, armas, equipos tácticos y como el poderío de los que tienen el poder pueden contrastar con el bien y el mal.

Land of bad es acción pura y refrescante, no esperes más de ella, la típica bélica con muchos escenas sólidas y otras no tanto, Russel nos sigue entregando cortas pero buenas actuaciones.

Veredicto

Esta película, con unas de las tramas más simples que puede tener un thriller de acción, engancha al espectador y eso hace que se olviden un poco los surcos en el guion, dejando claro que si se puede disfrutar en lo básico del cine.

6 / 10

En 1980 se estrenó la miniserie “Shogun”, que narra la historia de John Blackthorne, un navegante inglés que es tomado prisionero por un señor feudal japonés, todo esto basado en un libro del mismo nombre que salió en 1975.

Aquella miniserie no es nada mala y funciona bastante bien como historia sobre el Japón feudal de XVIII, detallando que son los shogun, que pasó en esa época y trata de detallar cómo era la vida en ese entonces.  Obviamente por el tiempo, aquella serie tenía limitaciones, algo que en este caso Disney (recordemos que compró a Fox) no ha tenido reparo en el presupuesto para replicar el éxito de esta serie y probablemente ser candidata a premios en este 2024 (que no dudo lo será).

La serie contará con diez episodios y ha sido creada por Justin Marks y su esposa Rachel Kondo, en conjunto con otros más productores Hiromi Kamata (quien participó en Monarch: Legacy of Monster), o Charlotte Brandstrom (The Rings of Power), y contando en la actuación con una leyenda como es Hiroyuki Sanada (John Wick 4, Bullet Train) como el señor feudal, a Cosmo Jarvis como John, el navegante inglés y Anna Sawai, Nestor Carbonell o Tadanobu Asano, por mencionar algunas caras conocidas.  Todos interpretando con solvencia, y dejando claro que si la serie tiene algún defecto, en las actuaciones no será.

El primer episodio de los diez que conformarán la serie Shōgun sirve, como no podía ser de otra manera, para ponernos en situación, pero también para comparar cómo la serie de FX se comporta frente a una novela que, en su mayoría de ediciones estándar, tiene más de 1000 páginas. Y aunque las comparaciones son odiosas, también pueden servirnos para hacernos una idea de si una adaptación merece o no nuestra atención, como es el caso.

La serie cuenta con un apartado visual excepcional, y trabaja con mucho respeto y rigor histórico.  Aunque está plagada de detalles, un problema es que peca de entusiasta y sobre todo presupone en el espectador una cierta cultura en cuestiones tanto históricas como religiosas, algo que la miniserie de los 80 tuvo la decencia de explicar y que otras producciones como Tokio Vice ha hecho de una forma impecable.

Shogun

La serie se toma licencias, cómo no, pero nos presenta un marco histórico muy bien representado sobre el que construye una historia de traición, lealtad y honor.

Hay que reiterar que Shōgun tiene unos valores de producción altísimos, algo que se nota desde el comienzo, con una escena de créditos inicial esmerada y cuidada como pocas últimamente.  Sin embargo hay algo en particular que me rechina, y es la difuminación excesiva de los fondos a la que además acompaña a veces (no siempre) un efecto ojo de pez que, si bien sirve para centrar nuestra atención en los protagonistas y parecer que se ha grabado hace años, llegando incluso a parecer fotografías antiguas, distorsiona demasiado lo que está detrás y desdibuja unos detalles que seguro están ahí pero no podemos contemplar.

En la música Atticus Ross se une con Leopold Ross, nuevamente, para crear melodías muy particulares tomando como influencia la música Gagaku y Tenchu, muy particular de las cortes japonesas de la época.

Shogun es una serie muy bien lograda con un nivel de producción impecable y excelente, que tal vez peca por ligerezas pero aun así no está nada mal.  Sin duda una de las mejores del 2024 y que será perfilada por el estudio como lanza para los premios sin temor a equivocarme.

Veredicto

Shōgun se erige como una de las series más atractivas e impresionantes del año.

9 / 10

Había olvidado escribir sobre “Leave The World Behind”, no porque sea mala sino porque en ese momento había muchas otras cosas de por medio, pero no podía dejar de plasmar mis pensamientos sobre este filme.

Película conspiratoria en la que una familia va a pasar unas pequeñas vacaciones a una casa alejada de su ciudad con el fin de desconectar.  Esta casa alquilada por Airbnb, se verá invadida en medio de la noche por el mismo dueño quien aparece repentinamente diciendo que el mundo está pasando por una crisis que él mismo no sabe explicar.  A partir de aquí todo lo que veamos será desde la perspectiva de las familias en la casa, por lo que la información que llegue, la vamos a saber todos.

La constante tensión que “Leave The World Behind” logra crear con respecto al hecho de no saber qué le sucede al mundo, consiguiendo únicamente a base de teorías de los personajes, haciendo de la narrativa de la cinta una débil línea que puede ser destruida o sustituida en pocos segundos, siendo esta fragilidad la que le da fuerza.  Y es que Sam Esmail (creador de Mr Robot), nos pone en una situación que vivimos actualmente: ¿que sucede si toda esta tecnología que tenemos en donde nos enteramos de todo y hacemos todo, de repente no funciona y la única fuente de información que tenemos es en base a lo que nos va llegando de terceros?

El ordenado caos del que poco a poco somos partícipes saca a relucir la capacidad de constante perplejidad que la obra nos logra transmitir, que pese a abusar por momentos de ella y dejar sin espacio otros aspectos, está lograda con contundencia.  Sorprendentemente, estamos ante una obra valiente en su ejecución, que aun siendo producida por Netflix, nótese que han dejado trabajar a su autor con libertad creativa, evidenciando de nuevo que esta es la mejor manera de crear un filme. Las inquietantes secuencias de la cinta cobran fuerza gracias a la creatividad del director, que ha sabido dirigir a un más que competente elenco, de manera que las actuaciones han comprendido el guión eficazmente para plasmarlo en sus personajes. La película pretende hacerte reflexionar sobre la vida en sociedad. El humano, al igual que el animal, es un ser sociable por naturaleza. La única diferencia es que el hombre/mujer tiene la posibilidad de decidir si pertenecer a un grupo, o aislarse pensando en que de este modo todo puede ir mejor.

Magnífica dirección y manejo del suspenso, que puede incluso sacar pecho frente a directores de renombre como Jordan Peele o M. Night Shyamalan.  Momentos que parecen que rompen la cuarta pared, planos para incomodar, y otros elementos son los que utiliza Esmail para poder inquietar al espectador consiguiendolo por mucho.  Vuelve a trabajar con Mac Quayle en la musica para darle ese caracteristico sonido industrial electronico como fue en “Mr Robot”, mientras que la fotografia vuelve otra vez con otro gran conocido del director como es Tod Campbell, donde el rojo y el negro destacan en todo momento.

La película es muy simbólica en todo el sentido de la palabra, donde las imágenes, sonidos y diálogos tienen un significado.  Y es entendible que la película no guste mucho a una gran parte del público porque es muy abierta y muy ambigua.  Deja que sea el espectador el que vaya armando el rompecabezas junto con la familia, y como dije anteriormente, la información que reciben los personajes es la misma que recibiremos nosotros.  Ni más ni menos, por lo que es entendible que muchas personas se queden en cuadros esperando algo más.

Al final del día “Leave The World Behind” es un buen film que recuerda mucho a series como “Black Mirror” o alguna de Jordan Peele como fue “Nope”.

Veredicto

«Leave The World Behind» sorprende por su originalidad artística, su enrevesado guion y sus buenas actuaciones, creando un thriller psicológico apocalíptico, que gracias a Sam Esmail

7 / 10