Para todos fue una sorpresa cuando Warner anuncio a Matt Reeves como director para la próxima película de The Batman (el guión de Affleck se llama The Batman).  Luego fue otra sorpresa que hayan tomado a Robert Pattinson para interpretar al famoso personaje playboy durante el día y detective en las noches.  Y más después de que Ben Affleck haya demostrado ser uno de los mejores Batman en la ya mencionada Zack Snyder Justice League.

Debemos tener en cuenta que el director Matt Reeves desestimo el guion ostentoso que había escrito Ben Affleck, donde Batman ya tenia una cartera de villanos atractiva y era mas experimentado.  Para esta versión se opta a un Caballero Oscuro que esta dando sus primeros pasos y está aprendiendo sobre cómo llevar a su alter ego con su vida normal.  Más allá de sí es la misma historia o no hay una gran diferencia: el tono.

Mientras que Christopher Nolan optaba por un estilo muy orientado a la acción, con giros rápidos mezclados con juegos mentales, más propio de filmes de acción, donde la influencia principal es el director Michael Mann, aquí Reeves opta por un filme mas orientado al thriller psicológico y al filme noir, donde su influencia es claramente David Fincher.  Porque The Batman es opresivo y perturbador, y se agradece porque de entrada se separa de cualquier producción de superhéroes habida en los últimos años, dándole al filme un sentido mucho mas aterrizado y real.  Reeves decidió atenuar tanto la épica como la exageración pop sin por eso descuidar la acción (hay muy buenas set-pieces automovilísticas o luchas cuerpo a cuerpo más propias del cine coreano).

Entre su exagerada duración (son tres horas, que no decae por su ritmo narrativo, pero le hace falta muchos más giros) y sus interesantes influencias, Reeves sabe que tiene entre manos y no permite que eso se les escape y mantiene durante todo el tiempo una estética que utiliza en función de las necesidades y de la lógica de su protagonista.  Un Robert Pattinson que logra convencer como Batman pero que parece faltarle un poco mas a su Bruce Wayne, ya que baila entre ser un personaje depresivo a uno Furioso tanto él como Batman, dejando a un lado al típico playboy millonario.  Y claro, en parte se entiende porque esta en sus inicios pero no se le siente un avance a ello.

Ahora bien, otro punto interesante es su historia y su guion.  Olvídense de estos efectismos que ahora las películas de superhéroes tienen (eternas secuencias de acción llena de explosiones y peleas, o diálogos plagados de humor o referencias a otros filmes).  Aquí todo se mantiene en lo mas real posible sin salir mucho de ahí.  Incluso Batman funciona como un vengador callejero que utiliza a los criminales de manera vengativa, entendiendo que “debe limpiar la ciudad del mal” a base de violencia ante estos criminales, sin embargo, a través de la trama detectivesca en la cual se involucrara, se ira dando cuenta que el mal criminal mas peligroso realmente esta en otro lado.  Y aquí representa a una Ciudad Gótica corrupta y destructiva.  No existe una sola institución o persona que se libre de esto (el director aprovecha esto para explotar el genero Noir en su mayor expresión).  El guion de Reeves y Peter Craig tienen más de una lectura en sus mensajes dentro de un guion extenso y lleno de tímidas metáforas interpretativas a partir de cada espectador.

Un último eslabón además de las interpretaciones de todos los involucrados (Paul Dano se roba la película en cada escena, mientras que Zoe Kravitz consigue una Catwoman a la altura y ni hablemos de Jeffrey Wright o Andy Serkis o Colin Farrell que hacen un trabajo formidable), es la música de Michael Giacchino que sabe emular es dark sound de los clásicos noir como “Chinatown” o cualquiera de la filmografía de Fritz Lang, donde el tempo esta bien medido y va creciendo.

Veredicto

Sin lugar a dudas The Batman es la mejor película de este personaje hasta la fecha y una de las mejores del año 2022.

Su defecto está en una duración exagerada que a pesar de tener un buen ritmo, al final del día y en pensándolo bien, pudo haberse cortado y no afecta en nada.

9 / 10

Existen muchas series de jóvenes en institutos y su día a día.  El famoso genero llamado “Coming of Age”, que nos muestran a estos jóvenes personajes en su viaje hacia la maduración.  Netflix tiene “Sex Education” con un tono relajado y educativo, Hulu tiene “Grown-ish” y HBO tiene a “Euphoria”.

La serie creada (escrita, dirigida y producida) por Sam Levinson es un trabajo que desde sus primeros planos te muestran un tono bastante adulto para el tema que representa.  Algo particular de la serie, porque juega tanto con el realismo como el sub-realismo.  Levinson quiere que veamos esto como si estuviésemos drogados todo el tiempo, y si alguien parece olvidarlo, la historia es contada desde la perspectiva de Rue (Zendaya) quien en estas dos temporadas ha estado drogada en cada uno de los capítulos, y en los unicos que no lo esta pues es espectadora de una obra de teatro.

La serie (Euphoria) mantiene a cada personaje como si fuese una adicción o trauma.  Y todo queda enfocado a esto cuando en cada capitulo te das cuenta que inicia con la infancia de cada personaje, seguido de cómo surge su trauma y de paso como la expresa.  En el caso de nuestra protagonista, Rue, con las drogas, mientras que Nate Jacobs (Jacob Elordi) con la ira o Maddy Pérez (Alexa Demie) con la dependencia.  A partir de ahí, cada personaje esta liderando una narrativa las cuales funcionan como secundarias y aportan a la historia principal.  Algo que en esta temporada flojea un poco, porque la serie quiere crear constantemente conflictos polémicos que (a veces) no se conectan con la trama principal, dando mas importancia a todo lo sucedido con los secundarios que con la principal, que es Rue.

Y es de agradecer que el guion siga manteniendo sus temas con frialdad y una crudeza espectacular, porque convierte a los personajes como los problemas (adicciones) y no a las personas, pero parece que ha perdido parte del norte y trata de mantener la historia principal agarrada con fuerza porque Rue es la narradora y no porque su historia lo amerite.  Seguimos viendo al personaje de Zendaya caer en drogas una y otra y otra y otra vez, sin ningún avance.  No es hasta casi el final de la temporada que podemos ver que hay algo que lo hace avanzar y aun así, no es que sea totalmente certero para futuras temporadas.  Lo mismo sucede con Jules (Hunter Schafer), quien por alguna razón ha pasado a un (casi) tercer plano junto a Kat (Barbie Ferreira).

Por otro lado, necesito citar lo maravillosa que es la dirección de cámara, el montaje y la producción de esta serie. Los planos no sólo están perfectamente medidos, sino que son ingeniosos en todo momento, al igual que las secuencias. Planos generales, planos-secuencia, primerísimos planos… todos ellos al verlos, hacen notar que detrás hay un gran espacio de reflexión para llevarlos a cabo cómo finalmente han sido mostrados.

Euphoria

El montaje y la producción van totalmente de la mano con la dirección de cámara, creando una conexión realmente asombrosa. Y he de citar la fotografía ya que consigue con esos colores de neón crear una especie de belleza artística en cada plano, por muy simple que este sea.

Sin duda esta segunda temporada de Euphoria, es una grata sorpresa y un gran alivio, que sin duda es de lo mejor que hemos tenido en este año (al menos en estos 3 meses) en cuestiones de series.  Si esta es la calidad que nos espera hasta diciembre, pues que bienvenidos sean.

Veredicto

La temporada 2 de “Euphoria” es bastante interesante y desarrolla mucho mejor a algunos secundarios que tienen potencial.  En el trabajo técnico sigue siendo extraordinaria, pero su gran defecto esta en mantener a su protagonista estancada por una falta de desarrollo lo cual da como resultado un estancamiento en la historia principal.

7 / 10

Hoy en día es una moda revivir clásicos del slasher, porque seamos honestos, es un genero muy divertido.  Hoy le toca la oportunidad a “La Masacre de Texas”, la cual es una secuela directa al filme del mismo nombre de 1974 y que ya ha día de hoy es un clásico de culto.

Aquella película era un terror bastante extraño.  El director Tobe Hooper se enfocaba mas en darnos una perspectiva desde los ojos del villano.  No es que la cámara seguía al villano, sino que le daba su tiempo a que se desarrolle, a que veamos como poco a poco las victimas se desesperaban ante algo que no conocían.  Esta versión de Netflix, dirigida por David Blue García, es todo lo contrario.

Aquí buscan justificar la existencia del asesino, algo que, abramos los ojos, en cines (y en el genero del slasher) no es necesario.  Pero no es que sea una mala película por esto, sino porque lo que ofrece (el mismo horror y tensión de la anterior), esta mal ejecutado y no tiene nada de lógica.

No hay desarrollo de nada, no hay lógica de nada y mucho menos hay personajes interesantes.  En lo técnico pues tampoco es que destaque mucho.  La fotografía de Ricardo Diaz, tratando de emular la de Daniel Pearl, con esos fondos desérticos y esa carga de calor en ella, pero poco lo consigue.  En cuanto a la música de Colin Stetson, pues pasa también muy desapercibida.

La historia que viene a manos de Fede Alvarez (Evil Dead, Dont Breath) pudo ser interesante, pero la verdad que mientras avanza nos damos cuenta que no lo es y se limita solo a querer ser “una secuela de la anterior” tomando tantos elementos como sea posible de la primera.

La verdad es que es mala y no le hace gloria al personaje ni al género, que otras si han logrado como Scream, Halloween o Chucky.  Al final se puede pasar de ella y en cambio, ver la original que bastante buena es.

Veredicto

El filme no termina de funcionar del todo y se convierte en una aburrida apuesta e intento de slasher, que da mas sueño que mal rato.

2 / 10

Cuando se anunció que James Gunn estaba haciendo una serie sobre “Peacemaker”, todo el mundo se quedo frio.  Seamos honestos, el personaje a pesar de tener cierto carisma, era más critica que gracia.

Pero después de haber terminado el capítulo final (con una gran sorpresa), pues la verdad que ni tan mal ha sido todo esto.  Y es que como se esperaba poco, entonces la gran mayoría llego con las defensas bajas y se ha podido disfrutar al máximo la primera serie del universo de DC.  Primero que nada, la serie no busca ser trascendental, ni tampoco transmitir algo más allá que una que otra critica y diversión.  Gunn no se exploto la cabeza en hacer algo más allá de lo que el personaje promete y se agradece que haya cumplido.

Lo segundo esta en su apartado actoral.  John Cena se traga al personaje de Peacemaker, y es bastante suelto.  No solo tiene un buen carisma, sino que también sabe transmitir ciertos momentos emotivos bastante bien.  Luego están los demás protagonistas, como Danielle Brooks que ya hemos visto destacar muchísimo en “Orange is the New Black” o a Jennifer Holland quien ya había tenido una ligera experiencia trabajando con Gunn en “Brightburn” (al menos en el ámbito de la producción).

Tercero, y no menos importante, el guion, que en este caso es puro humor negro y suelto, muchos gags de chistes infantiles bastante absurdos, exagerados diálogos de chistes y muchos momentos “wtf” que no dejan al espectador descolocado.  ¿Pero cumple? Pues la verdad es que si, porque desarrolla bien al personaje, hace que la trama avance gracias al desarrollo de la historia y sabe cuando y como mover a los secundarios para no parecer que está estancada.

Al final Peacemaker es una (mini)serie (anunciaron una 2da temporada, asi que…) bastante divertida que logra que el espectador no pase un mal rato.  Si buscas un entretenimiento ameno y absurdo, muy similar al de The Suicide Squad, pues adelante y disfruta.

Veredicto

Peacemaker es una divertida y absurda serie que además de ampliar el universo de DC, cumple con desarrollar (al menos) a uno de sus personajes.  No es que sea lo mejor pero tampoco es tan mala como algunos temíamos.

6 / 10

En el 2017 el director Kenneth Branagh (el mismo de “Belfast”) dirigió “Asesinato en el Orient Express” basada en uno de los tantos libros de Agatha Christie donde el protagonista Hércules Poirot, un experto detective busca quien cometió el asesinato de una persona dentro de un tren.  Con planes de ser una secuela directa, se ha estrenado (después de varios atrasos) (Death on the Nile) “Muerte en el Nilo”, contando con el mismo protagonista y el mismo director.

A diferencia de la anterior, que si supuso un éxito taquillero a pesar de la tibia critica, en esta ocasión está en ver si apenas puede recaudar la mitad de lo que ha costado, ya que en medio de una pandemia, con un actor involucrado en acosos, violaciones y hasta canibalismo y con un desinterés de la crítica, es difícil que lo logre (aunque no imposible).

Si en la anterior era todo un lujo que Branagh contara su historia a lo old fashioned, tomándose todo tan enserio, fiel a la novela (y los diálogos) y con un espíritu totalmente noble, este filme se convierte en un pesado entretenimiento que carece de la chispa irónica que acompaña a los filmes actuales.  Y no es que esto sea (del todo) malo, sino que hace que tengamos dos horas de filme en donde son pocas las escenas donde se sienten una oportunidad perdida para ser desenfadados y no se aprovecha.

La puesta en escena del director son correcta y bastante clásicas.  Por momentos se siente como un filme noir o detectivesco clásico, pero sin duda el mayor problema es un elenco desaprovechado y que no tiene química (y se siente), junto con un guion que parece escrito para teatro.

La quimica entre Gal Gadot y Armie Hammer es nula, pero si juntamos la de Armie Hammer con Emma Mackey pues apaga y vamonos.  Letitia Wright apenas tiene escenas y Tom Bateman o Annette Bening están ahí solo para aparecer.

Salvo algunas escenas de planos, la dirección y uno que otro giro (no sorprendente, pero si agradable) el Death on the Nile es una total decepción.

Veredicto

La vivaz interpretación de Branah como Poirot y su reparto de estrellas no logran mantener a flote a este filme de investigacion, que tiene buenas intenciones y una interesante direccion pero sin sustancia.

4 / 10

La temporada tres de Ozark no dejo indiferente a nadie, y más con ese excelentísimo final que dejo boquiabiertos a todos, incluyendo a sus protagonistas.  Ahora ha llegado la 4ta temporada (primera parte) e inicia exactamente en el mismo lugar donde quedo la anterior.

Las actuaciones vuelven a estar en buena escala, esta vez incluyendo a Alfonso Herrera como Javi Navarro, el sobrino prepotente de Omar Navarro y que destaca muchísimo como villano.  También Laura Linney y Julia Garner consiguen brillar como protagonistas y Lisa Emery, como siempre brutal como Darlene Snell.  A falta de una Janet McTeer la serie reparte entre Skylar Gaertner (Jonah Bryde) quien demuestra que puede estar a la altura y no podemos olvidar a Jason Bateman que esta simplemente espectacular.

Tampoco vamos a hablar de tecnicismos porque ya lo habíamos hecho anteriormente.  La fotografía es buena, la música es buena, le edición e incluso la dirección (destacando los capítulos finales donde detrás de cámara tenemos a Robin Wright, quien sabe darle mucho peso a los momentos dramáticos).

Ahora bien, lo que si vamos a mencionar es el guion, el cual cada vez es mas inteligente y que en esta temporada decide ser mas critico en cuanto a su propuesta y sus mensajes.  No es una ni dos las veces que la serie critica abiertamente a Estados Unidos.  Tenemos una escena donde los Bryde están cenando y en la conversación Linney dice que en EUA no importa de donde salgan los millonarios sino cuanto dinero tengan.  Pero así mismo critica a las instituciones gubernamentales como el FBI.

Otro punto a favor de Ozark es el desarrollo de los personajes.  NINGUNO de estos personajes son los que hemos estado viendo en la primera temporada.  Hay evolución en sus arcos, e incluso algunos toman decisiones en base a esa evolución (como es el caso de Ruth Langmore).

En conclusión, la cuarta temporada de Ozark es una un coctel explosivo en el que convergen todas las tramas.  Los últimos capítulos están bien rodados y con pulso, y su guion esta bien preparado.  Esto no es Breaking Bad o Midnhunter, ni busca parecerse.  Tiene su propio estilo, su propia identidad, y estamos contento con ello.

Veredicto

Claro que tiene sus defectos, pero aun así es un entretenimiento digno y muy bien hecho.  Sus personajes tienen un buen desarrollo que hace que cada capitulo sea una sorpresa para el espectador.

7 / 10

“Spencer” es una especie de biopic (película biográfica) de Lady Di, que se basa en un fin de semana a principios de los años 90´s, cuando la princesa Diana (Diana Frances Spencer) decide que su matrimonio con el príncipe Carlos no estaba funcionando y pedir el divorcio.  Tres días en sus últimas vacaciones navideñas en la Casa de Windsor.

El director Pablo Larrain ya habia creado un biopic similar hace unos años con “Jackie”, que narraba los momentos posteriores a la muerte de JFK desde el punto de vista de Jacqueline Kennedy, de una forma maravillosamente profunda y obsesionada en trasladar la fidelidad a la gran pantalla con escenas bien estudiadas al milímetro con tal de conseguir ese sentimiento de confusión, tristeza y desasosiego que había en el momento.  Sin embargo, para ese filme la belleza visual que el filme queria transmitir no era el adecuado porque, seamos honestos, el inicio conlleva el asesinato del esposo de la protagonista.

Creo que con «Spencer» Larraín enmienda parte de ese error y nos traslada a la vida de uno de los iconos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Aquí no hay tanto fotograma real que recrear, pues todo se hace a puerta cerrada en la familia real británica, así que la obsesión no yace allí. Lo que verdaderamente mueve la película es la más que aparente pasión que su director muestra para con la protagonista y el tema que caracteriza la película. Hay una urgencia por mostrar estos tres días de Navidad que Diana pasa en una de las tantas casas de esta familia y por acercarse a una verdad que comenzó siendo un secreto a voces, pero que productos como este o «The Crown» han explotado de forma clara para, de nuevo, colocar a la familia real en el centro del huracán en cuanto a todo lo que sucedió con Lady Di.

Comentario de rigor: visualmente es un caramelo. El amor por la historia se traslada a lo técnico y Larraín nos encuadra a este trágico personaje de una forma excelente para mostrarnos la angustia, ansiedad y paranoia que uno puede llegar a sentir en un contexto similar. Lo irónico del asunto yace en el hecho de que esos palacios exuberantes, con más habitaciones que agujeros tiene un queso gruyere, es uno de los lugares más claustrofóbicos que plantea la película. De esta manera, a nivel atmosférico «Spencer» aparece como una verdadera clase magistral de tono y fotografía.

El vestuario es maravilloso y Greenwood pone una banda sonora que es capaz de anticiparnos la tragedia, incluso si la película no la muestra. La historia de Diana es tan conocida por todo el mundo que los creadores pueden permitirse jugar con estos supuestos tan arraigados en el imaginario popular. Sabemos quién es Diana y cómo termina, y agradecemos que el guión no se enfoca nada más que los tres días mencionados.

¿Y la actuación de Kristen Stewart? Esperábamos este párrafo para hablar de ello.  Stewart se desmarca con éxito de sus típicos papeles y ofrece un gran trabajo que seguramente se verá aclamado por el reconocimiento en premios y demás eventos. He visto muy bien a Stewart explicitando esa actitud contraída, perturbada y trastornada de una Diana atrapada entre dos aguas: las del rigor y la apariencia, y las de sus deseos más profundos como ser humano y libre.

Pero asi como todo lo bueno, hay cosas malas, y una de ellas, a pesar de haber dicho anteriormente que el guión es de agradecer que solo se enfoca en aquello, también es un problema que quiera forzar un poco la situación, con escenas un tanto absurda que pueden sacar con facilidad al espectador (como la de Diana jugando a los “soldaditos” con sus hijos), porque peca de sobreexplotar al personaje y la situación.  Y ni hablar del paralelismo con Ana Bolena, que en sus inicios es interesante, pero luego es totalmente absurdo dejando claro que las simbologías que utiliza Larrain para este filme son un tanto vacías e infantiles.

Al final el director consigue mostrar el acoso y el desesperamiento que sufre el personaje de Diana de una manera muy interesante y mucho mejor de lo esperado.

Veredicto

Muchos elementos elevan este filme y la convierten en una experiencia cuidada, absorbente y muy recomendable.

7 / 10

Aaron Sorkin nos deleitó el año pasado con una excelente película (The Trial of Chicago 7).  Ahora ha vuelto con otro filme donde también vuelve como director y guionista, tomando de tema una semana concreta en que Lucille Ball, aquella actriz que dio luz a Lucy en la serie “I Love Lucy”, tuvo que lidiar con una crisis que podría terminar con su carrera.

Lo extraño a todo esto es que el director en una declaración ha dicho que la sitcom es “caduca y sólo apta para nostálgico” dejando en evidencia su poco gusto hacia ella, algo que para nosotros tal vez ahí es que está el problema que arrastra “Being the Ricardos”.

Being the Ricardos

Deja una visión condescendiente de la serie, la cual inventó la gramática formal para las demás sitcoms -iluminación cenital del plato, grabación con tres cámaras, decorados fijos, etc-.  Y claro, no seremos nosotros quienes le llevemos la contraria, pero ¿qué tan interesante puede hacer una obra una persona que no se sienta agusto con la fuente original?

Muy poco, la verdad, porque Sorkin separa a la Lucille Ball visionaria y perfeccionista, de la cómica experta del slapstick más destructor, y no solo eso, sino que arropa a su “Lucy” de tener un discurso socio político aún más descabellado que certero.

A Sorkin le gusta describir los procesos de creación, y aquí en «Being the Ricardos», no es la excepción.  Se encarga de hacer énfasis en ella en una escena sin gracia, llena de diálogos punzantes poco creíbles de una escena sobre lectura del guión donde los personajes se dividen entre “clones de Sorkin” y personajes vacíos sin ningún tipo de inteligencia (de ningún tipo), y que para colmo, no aporta nada de verdad al relato (a pesar de tener unas escenas fuera de tono que parecen de documental).  Y el problema no es la falta de realidad al filme, sino la falta de ficción a ella, culpa del director.

Nicole Kidman y Javier Bardem no tienen química, y los demás actores están ahí para dar uno que otro diálogo filoso e irse de escena.

Claro, como no todo es malo, el maquillaje y vestuario son una maravilla.  Y la puesta en escena ayuda un poco a sentir que estamos en esos años, al menos por poco tiempo.  Entonces «Being the Ricardos» se convierte en solo eso, un gran personaje bien elegante pero vacio por dentro.

Veredicto

Aaron Sorkin logra que “Being the Ricardos”, basada en la divertida sitcom “I Love Lucy” se convierta en dos horas de poco entretenimiento, diálogos forzados y personajes tan vacíos como el argumento para acusar a Lucille Ball de comunista.  Es una lástima, porque prometía muchas cosas.

4 / 10

El cine existe para varias cosas.  Desde dar un simple entretenimiento como lo es Spider-Man: No Way Home, a brindar una visión y discurso de la vida como lo es Soul.  The Matrix Resurrections busca agarrar todas, aunque se quede a medias con algunas.

Si bien es cierto que Matrix en 1999 cambió todo el concepto de lo que es la ciencia ficción, planteando un mundo y unos personajes entrañables, también es cierto que sus secuelas poco aportan al mundo y a los personajes, y ahora que las hemos vuelto a ver nos quedamos con unas lagunas argumentales bastante fuertes.  Dicho esto, nos preguntamos; ¿22 años después, de verdad necesitábamos una “secuela”?

El único problema de esta película, no es lo que plantea, sino el porqué está aquí.  Explicamos: Lana Wachowski quería volver a esta historia y a estos personajes porque significan mucho para ella. Pero ya. No sabemos si alguien más esperaba y deseaba otra secuela de Matrix en sus vidas, por decepcionante que fuera Revolutions pero lo que se intuye en The Matrix Resurrections es que esto ha sido sencillamente un capricho de Lana, porque ella quería volver a este mundo y con estos personajes.  Y ese es su verdadero problema.

Claro, hay que reconocer a Lana, que ha hecho un enorme esfuerzo por no repetirse y no dar lo mismo de siempre. De hecho, es un logro mayúsculo, teniendo en cuenta que los trailers apuntaban a todo lo contrario y a una especie de remake no declarado de la primera parte. Pero no. Esto no es Matrix, ni tampoco Reloaded ni Revolutions. De hecho, no es el Matrix que todos recordamos. Si alguien va buscando la profundidad metafísica, psicológica y filosófica de la trilogía original, que se olvide porque no la va a encontrar.  Esta “Matrix” es más suelta, más sarcástica, y humorística, pero ojo, mucho más crítica que sus tres secuelas juntas.

Escenas como las iniciales, que nos describen el trabajo actual de Thomas Anderson y la creación de un nuevo videojuego de su saga, están pensadas de hecho para reírse precisamente de lo que los fans y la industria esperan, y es de admirar el sentido del humor, la autoparodia y los dardos ácidos que ha puesto ahí la directora.  También es de admirar como el filme plantea este nuevo mundo, retrata el romance de Neo y Trinity dándoles un desarrollo muy interesante y el personaje de Jessica Henwick.  Hasta el Morfeo es algo que puede tragarse, porque tiene su truco, y no es una mala idea.

Sin embargo, que la película haya querido distanciarse tanto, pero tantísimo, del material original da como resultado una cinta extraña, como decíamos, que a ratos no sabe muy bien adónde apuntar.  Algo que tampoco la anterior hacía bien, pero al menos no llamó tanto la atención de los más ácidos.

La acción no llama tanto la atención como entonces (de hecho, es bastante inferior a todo lo que vimos en su día, aunque sí entretiene muchísimo, todo sea dicho) y en general hay una sensación de dejà vu (concepto maestro donde los haya en la saga) que no ayuda para nada a que The Matrix Resurrections se vaya a convertir en una película memorable. Muy al contrario, es de sospechar que será olvidada muy pronto, porque Lana Wachowski es la única que de verdad quería esta película, y por tanto la única espectadora ideal para la misma. Los que entren en el juego la disfrutarán, y tiene suficientes elementos interesantes como para no lamentar el visionado, pero esto no es el Matrix que muchos esperaban para recibir respuestas, y menos la que hoy en dia necesitamos, pero, ¿acaso alguien queria volver a la Matrix?

Veredicto

Nos ha gustado bastante el nuevo camino de Matrix, porque siendo honestos, es un camino arriesgado que va contra la corriente pero no deja de ser lo que la Matrix ha estado vendiendo.  ¿No nos dijeron que lo que veíamos era la sexta reencarnación de Neo? Está fácilmente puede ser una de ellas.

6 / 10

No hay spoilers, tranquilos.  No pensamos dañar la experiencia de Spider-Man: No Way Home a nadie, porque es una película que se disfruta sin saber qué es lo que vas a ver.

Tal vez sobre decir de qué va, pero por si alguien aun no lo sabe, pues esta película se conecta exactamente en la misma última escena del final de Spider-Man: Far From Home, donde públicamente en televisión acusaban al Hombre Araña de haber asesinado a Mysterio.  Peter Parker se ve envuelto en problemas cuando todos saben quien es, por lo que va donde Doctor Strange para que haga un hechizo donde todos los que saben quien es en realidad, se olviden de ello.  Sin embargo, el hechizo sale mal y hace que los villanos de otros universos vengan a matar a este Hombre Araña, abriendo el tema del multiverso (que lo vimos ligeramente en WandaVision y Loki).

Lo hemos dicho siempre, que los anteriores filmes protagonizados por Tom Holland nunca nos convencieron.  Si la primera pecaba de infantil, la segunda se olvida de hacer algún desarrollo.  Holland funciona muy bien en los Vengadores, pero en solitario no veíamos un avance.  Y entendemos claramente que una adaptación es eso, una adaptación.  No tiene que ser identico al comic, pero Andrew Garfield le daba algo de personalidad y Tobey Maguire le daba un tono tonto y santurron que encajaba bien con el personaje.  Holland era una especie de niño divertido que saltaba de aquí para allá.

Pero por fin estamos ante un Peter Parker del MCU reivindicado.  Uno de sus grandes problemas anteriores era que en sus películas estaba siempre bajo la sombra de los Vengadores o de alguno de ellos, pero lo que tiene No Way Home y lo que la hace interesante, es que con todo y que salga Strange, estamos ante una película de Spiderman al uso.  Y sí, es espectacular visualmente, y Doctor Strange sale, y cuando sale lo disfrutas, pero no se roba la película.  Pero no solo es un filme donde Peter destaca, sino que también TODOS los que salen, absolutamente TODOS destacan.  La Tia May interpretada por Marisa Tomei ha demostrado una vez más que es una excelente actriz y que es una genial Tía May.  Y por cierto, M.J. y Ned están absolutamente rescatados después de su paso por Far From Home, y aquí los dos personajes están geniales. Te crees la relación que se establece entre los tres.

Spider-Man: No Way Home

Es difícil hablar de ella sin entrar en destripes argumentales, porque a su manera es una carta de amor a más de dos décadas del hombre araña en el cine.  La dificultad de Jon Watts -como director- y del equipo de guionistas era equilibrar todo y sobre todo, por primera vez, poner en el centro de gravedad a Parker/Spidey sin ahogarlo ni proyectarlo y la dirección lo logra en todo momento.

Son tantas las cosas positivas que las malas quedan bastante empañadas y no se sienten tan molestas.  El guión, por ejemplo, peca demasiado en ser complaciente y tener elementos que solo sirven para que la trama pueda avanzar, porque por sí sola es difícil hacerlo.  ¿En serio necesitábamos una máquina que hace cosas en una habitación abandonada? ¿De verdad había dudas para presionar el botón de la caja? Y así como están esos, hay otros que son un total absurdo.

Pero al final estamos claros que tiene algunos problemas aquí y allá o cosas que podrían estar mejor desarrolladas, pero Spider-Man: No Way Home es un film que funciona muy bien, que durante dos horas y media te mantiene enganchado y que cumple perfectamente lo que un blockbuster quiere lograr y es entretener.  Recomendable como cierre de la trilogía, de los personajes y abre un nuevo camino que promete ser bastante interesante.

Veredicto

Da gusto ver como los realizadores han apostado de verdad por un desenlace distinto, mucho más agridulce y melancólico que el final feliz que todos esperábamos, y que abre un gran número de posibilidades para seguir expandiendo la saga en el futuro.  Es interesante de principio a fin.

7 / 10