Es difícil acusar a Luca Guadagnino de repetirse.  Después de la historia romántica (Call Me by Your Name), pasó a un remake clásico del terror giallo (Suspiria) para saltar a una serie sobre la construcción de identidad (We Are Who We Are) y ahora un filme sobre una pareja de caníbal que terminan devorando a todos los que aman.  de una novela romántica adolescente de Camille DeAngellis, Bones and all, al menos su filme no se avergüenza del material de partida, sino que lo trata con la misma seriedad y sobriedad con la que realizó la de Call me by your name. Lo que se echa en falta es que detrás de esta hubiera un guionista como James Ivory, que ganó el Oscar al mejor guión adaptado por aquella versión. El encargado del libreto es David Kajganich, colaborador habitual de Guadagnino en, precisamente, los dos peores trabajos de su carrera: Suspiria y A Bigger Splash.

El director se enfoca en demostrar cómo la película es una meditación sobre el amor entre criaturas que viven al margen de la sociedad. Eso explica por qué el canibalismo, considerado como uno de los mayores tabúes de la sociedad occidental, funciona no tanto como metáfora sino como pretexto argumental. Guadagnino no parece interesado en el género fantástico, ni en sus posibilidades subversivas: si la comparamos con “Titane”, donde Julia Ducournau planteaba una revisión de la identidad o en “Crudo” donde ponia en relación el despertar sexual, en “Bones and All” da la impresión de que el director de “Call Me By Your Name” no confía en su propuesta.

Guadagnino realiza una película correcta, que comienza con fuerza y va perdiendo gas hasta convertirse en un convencional y anodino drama romántico adolescente cuya única peculiaridad es que ambos son caníbales. Esto da rienda suelta al director para rodar unas escenas con un punto gore que son de lo mejor del filme, especialmente la primera, cuando se descubre la condición de su protagonista, la joven Mare (Taylor Rusell), que tras desatar sus instintos con el dedo de una compañera emprenderá un viaje para encontrar a su madre, que la abandonó hace tiempo. Es fácil deducir que es una fuga hacia sí misma, y que el filme representa una especie de road movie donde anda buscando encontrarse.

Lo que queda es una película que quiere ser demasiadas cosas al mismo tiempo: una de “lovers on the run” con rebeldes atormentados al volante (y con carisma: a Chalamet se le añade Taylor Russell); una ‘road movie’ que atraviesa la América profunda de los ochenta, una reformulación caníbal del cine ‘teen’, y una película generacional, que reflexiona sobre lo que los padres dejan en herencia a sus hijos, y cómo estos sobreviven a las heridas de ese legado sin que éstas cicatricen del todo.

Guadagnino nos invita a reflexionar de forma radical sobre lo crudo y eso, siempre según la ciencia antropológica estructural, es el mejor camino para entender el extremadamente complicado mundo en el que vivimos.  Pero lamentablemente en este viaje, el director no termina de convencer y “Bones and All” se pasa de forma agradable pero no por eso en una película redonda.

6 / 10

Martin McDonagh conquistó a la crítica internacional y a un público selecto con su “In Bruges”, luego conquistó a todos con “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” y ahora vuelve con “The Banshees of Inisherin”, la cual es igual de buena que su anterior película.

Cabe destacar que el filme de McDonagh es una parábola sobre la crueldad de las personas ante una guerra.  Habrá quien se quede sólo en la superficie y tilde la película de absurda, pero los que busquen la lectura que hay debajo encontrarán una potente historia situada en un microcosmos que refleja todo un país -cualquier país o sociedad-, enfatizada por el tiempo en que transcurre.  Tenemos dos protagonistas, grandes amigos y siempre unidos, que por una nimiedad unilateral rompen su relación.  No importa que no exista un motivo o que los alegados sean absurdos. Es una parábola, y nos habla de lo absurdo de las guerras civiles, entre hermanos, entre amigos íntimos. Los motivos son lo de menos, el resultado es lo de más.

Rodada en la pintoresca isla de Inishmore en Irlanda, el paisaje es un gran aliado de esta historia triste que consigue hacerte sonreír en multitud de ocasiones. El guión de McDonagh analiza muy bien la obstinación y el orgullo de las personas al mostrarnos esta pequeña pelea sin motivo alguno entre amigos de toda la vida, mientras que cerca están luchando en la guerra.

Colin Farrell (The Batman) y Brendan Gleeson, vuelven a trabajar con el director de forma solvente, principalmente Gleeson que se alzó con el premio a mejor actor en el Festival de Venecia junto a mejor guión que se llevó la película.  Los dos actores están perfectos, con unas interpretaciones muy sentidas, que hacen que te metas de lleno en esta extraña y a la vez conmovedora historia llena de humor negro. 

La rudeza de los comportamientos genera unos cuantos momentos de violencia inolvidables, pero también de humor que funciona de manera aceitada. Y ello sin perder la mirada empática y cariñosa hacia el devenir de los protagonistas de The Banshees of Inisherin.

Veredicto

Mezcla de drama y comedia negra manejada con calma y mucho dominio del tono por el realizador y dramaturgo irlandés.

La directora y guionista Marie Kreutzer decide volver con un drama inventado como biografico ambientado en el siglo XIX y rozando el humor absurdo y un poco del humor negro, llamado Corsage.

En la navidad de 1877, Isabel de Austria, mujer del emperador Francisco Jose I, no tiene derecho a expresarse y debe mantenerse por todos los medios posibles, hermosa siempre, la cual está sometida a un estricto régimen de ayuno, ejercicios, maquillaje y demás, lo cual poco a poco van cansando a la emperatriz logrando llevarla a rebelarse.  Este es otro intento de mostrar los sufrimientos y traumas de mujeres ante un pensamiento machista, tal como lo hizo hace poco Netflix con su “Blonde”.

Lo primero es que hay que reconocer que la película es impecable a nivel técnico y musical, con un gran trabajo en la recreación de escenarios o en el diseño de vestuario.  Corsage luce mucho a nivel estético, el filme es maravilloso.  La fotografía de Judith Kaufmann con esos degradados hace que luzca como si de un video viejo estuviesemos viendo mientras que el vestuario y la puesta en escena mantiene la idea al espectador de estar realmente en la época viendo con todo su esplendor los escenarios y vestuarios.

Una película que no es sencilla, por su ritmo pausado, y por mostrar una Sissy emperatriz diferente a la que nos habían mostrado anteriormente. Creo que puede gustar a los aficionados al cine de época, aunque avisando que no es una película biográfica al uso, sino que la directora ha cogido a ese personaje para crear su propia historia.  Y tal vez aquí está el punto flaco de la película.  Que a pesar de que se vea con agrado y se consiga conectar con ella, es difícil no caer en la monotonía que esta presenta por un guión que prefiere dar vueltas en las mismas situaciones para marcar o dejar claro su parábola, que en desarrollar a los personajes y sus historias.

La directora Marie Kreutzer para acentuar el feminismo adelantado a su tiempo se permite el lujo de utilizar continuamente anacronismos de nuestro tiempo muy lejanos a aquella época, evitando totalmente la sensiblería y la maravillosa historia de amor que encandiló las películas de Romy Schneider en la Sissi que todos recordamos ver de niños en los cines, la película desmonta completamente ese mito, incluso cambia muchas cosas de la historia incluida su propia muerte, para dejar en claro una parábola sobre la crisis existencial de los 40.

El otro aspecto destacado es la gran actuación de Vicky Krieps, que realiza una de las mejores interpretaciones femeninas del año, y su simple presencia justifica su visionado por ser un personaje que le va como anillo al dedo a la actriz luxemburguesa, y que vuelve a demostrar el talento de esta intérprete europea. Una interpretación que no es sencilla, llena de matices, en donde consigue meterse en la piel de esa emperatriz de una gran popularidad, con unos cambios de actitud radicales, pasando de la alegría a la tristeza, de una situación cómica a otra oscura, y que Krieps saca adelante con una gran naturalidad y credibilidad.

Al final Corsage es un filme bastante entretenido y que se puede ver.  Pudo ser mejor y más contundente y es una lastima que no lo haya sido.

Veredicto

Aunque ‘Corsage’ hace un valioso intento de reconstruir a Elisabeth como independiente de sus limitaciones, su nota final hace que parezca su propio defecto.

7 / 10

Una de las películas más esperadas por mí ha sido TAR.  En quizás una de las mejores escenas de este año y del filme, Cate Blanchett, interpretando a Lydia Tar, da un discurso sobre separar la vida del artista con su obra, mientras un muchacho se levanta y se va del aula con indignación.  Y es que el guión del filme Todd Field no se va por las ramas.

Desgraciadamente, la película deriva, a partir de la primera media hora, hacia los coqueteos, los celos, las tragedias, los favoritismos y el escándalo esbozado en una de las conversaciones anteriores. Y aunque Cate Blanchet lo hace fenomenal, su sola actuación no es capaz de levantar la pesadez de la narrativa a lo largo de unos extensos, exagerados e innecesarios 150 minutos de metraje cargados de clichés, simbolismos y situaciones secundarias que, ciertamente, no aportan mucho a la historia. Más bien, restan.

TAR conquistó a la prensa, pero tal vez divida al público que cuestione si esta es solo una película de actuaciones (lo de Blanchett es digno de premios), dado que su ritmo y lo que nos cuentan, pueden no resultar interesantes para varios espectadores, porque la verdad sea dicha, el guión no da lo suficiente.  Al elegir a una mujer lesbiana como protagonista, Field «disminuye» el problema y lo ataca de raíz, dejando al descubierto un planteamiento que puede sonar obvio, pero también es arriesgado. ¿Y si el abuso no es cuestión de género, sino de poder?, y me gusta que la respuesta se la deje al espectador, pero no me gusta que utilice eso solo para estirar el guión.

La puesta en escena en cambio es magistral, la dirección por igual.  El plano secuencia de casi 10 minutos es fenomenal.  Además de esto tiene unos largos planos mezclados con paneos suaves que hace el filme una especie de partitura larga de música clásica la cual acelera en sus últimos 20 minutos con unos excesos inexplicables.

¿Es Tár una película perfecta?  Claro que no, pero Todd Field nos ha bombardeado con su proyecto más ambicioso, y no satisface plenamente todas sus pretensiones, pero es culpa de un guión que lamentablemente se extiende demasiado.

Veredicto

Aunque ocasionalmente es frustrante ver cómo da vueltas en territorios repetitivos y monótonos, la atracción magnética de ver a Blanchett en el centro de la pantalla es innegable.

Cuando Netflix anunció una serie basada en “La Familia Addams”, las alarmas se dispararon.  Luego anunciaron que estaría protagonizada por Wednesday (que así se llama la serie) y que Tim Burton sería el director.  Esto último a pesar de ser verdad, invita a la confusión y me gustaría aclarar antes de entrar en detalle.  Si bien es cierto que el estilo extremadamente gótico de Burton ya tenemos tiempo sin verlo, no significa que este sea mal director.

De hecho, el director dirige los cuatro primeros capítulos con bastante solvencia, aunque honestamente si hubiesen dicho que es cualquier otro director pues lo creo.  Aquí vienen mis diferencias con los directores invitados a las series, donde los showrunners enfocan toda la fuerza posible en mantener un estilo más allá de una visión.  Pero ese es otro tema, porque el actual está en que la serie Wednesday funciona como un producto bastante correcto.

Creada por Alfred Gough y Miles Millar, la historia nos lleva a una Wednesday que ha tenido varios problemas en las escuelas que ha estado y donde ha sido expulsada, ya que se ha metido en varios problemas por su actitud sádica.  Esto nos lleva a la ultima opcion de sus padres llevandola hacia la escuela Nevermore la cual se encarga de ser el instituto para aquellos chicos con poderes y en donde nuestra protagonista sera testigo de un asesinato la cual investigara.  La premisa no es que sea lo más original, ya que recuerda mucho a Harry Potter y todas estas tramas de institutos alejados de la civilización donde ocurren cosas extrañas y donde la química entre estudiantes es fundamental (muy a lo Sex Education).  No vamos a mentir, el guión es flojo.  Entretenido pero flojo, porque todo el proceso de la investigación, de los estudiantes, de las rivalidades, es algo que ya estamos cansados de ver y que en cuestión de dos capítulos ya sabes por dónde irán los tiros y cómo acabará este embrollo, o al menos lo supones.

Lo más fuerte que tiene la serie son las interpretaciones.  Jenna Ortega es fenomenal, y por suerte la serie le saca todo el provecho posible dejándola en muchas ocasiones suelta donde la improvisación de la actriz es notable e increíble.  Luego sigue una Gwendoline Christie (Sandman) que como siempre, cumple con creces con un personaje que aparenta ser simple pero no es así.  Despues los demas son correctos, incluyendo personajes que apenas aparecen como es Catherine Zeta-Jones como Morticia y Luis Guzmán como Gomez, y una Christina Ricci que tiene un pequeño papel más allá del cameo (recordando que ella fue quien interpretó al personaje de Wednesday en las dos películas de los 90´s).

Lamentablemente sus problemas pesan más que sus virtudes, convirtiéndola en una serie simplemente agradable cuando tiene todo el potencial de ser muchísimo mejor.  No es suficientemente terrorifica, tampoco misteriosa, y mucho menos tiene el suficiente humor negro que uno esperaria a pesar de que el personaje suele empujarse hacia alla para luego devolverlo a un humor mucho mas light y pasable.

Veredicto

Es entretenida pero cuando vemos lo que nos presentan, nos da la sensación de que pudo ser mucho mejor.

5 / 10

Christopher Storer es un productor muy poco conocido.  Más que nada tiene especiales de comedia en su filmografía y la serie “Ramy”.  Ahora se le suma “The Bear” lo cual no es poca cosa.

La serie narra como Carmy, vuelve a su ciudad natal, Chicago, para hacerse cargo del restaurante de su hermano después de que este se suicidara.  Carmy es un excelente chef que ha ganado premios y fama a nivel nacional, y dentro de este restaurante (que es apenas de sandwich y una que otra comida simple) encontrará a varios personajes tan extremos que pondrán a prueba su estabilidad emocional, la cual obviamente depende de un hilo después del suceso.  Aquí sí de actuaciones hablamos TODOS y cada uno de estos actores sobrepasan y de hecho, me atrevo a decir que son todos excelentes candidatos para ser nominados para los Emmys o cualquier premio porque estamos ante las mejores actuaciones del año.  Jeremy Allen White es INCREÍBLE y se nota como cada capítulo va cayendo más y más profundo.  Ebon Moss-Bachrach es otro que está perfecto, Ayo Edebiri y Liza Colon-Zayas increíbles a más no poder.

The Bear no es una serie cualquiera, sino una que se cocina a fuego lento.  Es sencilla, es original, está bien escrita, es creativa.  El capítulo 7 es un plano secuencia casi los 30 minutos que dura el capítulo, donde vemos como poco a poco las cosas se van saliendo de control y como cada uno de los chef son responsable de ello y sus reacciones.  El capítulo merece una nominación obligatoria.  Esa honestidad brutal que desprende cada uno de sus episodios. Una serie limpia, sin maniqueísmos, sin melodramas.

The Bear es una metáfora culinaria. Como la buena comida, se saborea sin empalagar. Cada pizca, cada aderezo, está allí para enaltecer el sabor del plato, no solo para adornarlo.  Porque ojo, la serie no es solo de la vida de unos individuos tratando de llevar un restaurante adelante, claro que no, la serie es una metáfora sobre el duelo y como cada uno de ellos maneja el duelo y cómo esto les afecta.

Apenas tiene efectos especiales.  Apenas tiene música que vaya más allá de un buen jazz.  Lo que sí tiene de sobra, es un guión solvente que sabe cuándo y cómo desarrollar sus personajes, cuando es necesario dejarlos en pausa, reposando y cuando es necesario hacerlos avanzar.  Es sin duda una de las mejores series de este 2022 (con el permiso de Better Call Saul) y que, como si se tratase de un buen plato, recomiendo sin titubear.

Veredicto

¿No te convence todo lo que se ha escrito de esta maravilla? Pues espero que la puntuación pueda hacerlo.

8 / 10

Este año el universo de Marvel ha tenido muchas producciones pero no todas interesantes.  Black Panther Wakanda Forever se une al largo grupo de producciones que dejan claro que la fórmula está comenzando a gastarse y que al mismo tiempo no parece que tengan intenciones de cambiar.  Esta Fase 4, a pesar de los riesgos (todos desde lo controlable), ha salido una que otra bastante interesante (te veo a ti Ms Marvel).

Tras el fallecimiento de T ́Challa (Chadwick Boseman), Wakanda queda sin protección y todos buscan la forma de llegar al vibranium, sin embargo un pueblo submarino se ve afectado por todo esto y su rey, Namor, no dudará en salir y defenderlos.

De entrada Ryan Coogler vuelve como director y co guionista, de un filme que presenta con madurez el duelo (tanto del actor como del personaje) y el homenaje, siendo sin duda lo mejor del filme pero fallando en todo lo demás.  Black Panther Wakanda Forever es una contradicción exagerada y encima irónica de sí misma, porque mientras en la trama nos muestran como todos quieren capitalizar el mundo de Wakanda, Marvel no duda en ningún momento en sacar el mayor provecho a la muerte de Boseman para vendernos un producto débil y anodino.  Carente de alma.  Mientras su primera película (que no la considero la mejor del MCU), manejaba tensiones internas donde cuestionaba a sus personajes y plantea una idea con aires de geopolítica sobre cómo funciona el estado, la monarquía y la sociedad, este filme solo son muchas escenas dramáticas, de acción y de comedia (muchas de comedia) en un universo que parece saturado de sí mismo y en donde su supuesta crítica a la colonización y el imperialismo, se ven afectadas por la misma marca.

El diseño de producción es interesante.  Vestuarios, mundos, cultura.  Todo rebosa un interés de saber cómo funciona, cómo es, o más explicaciones que no sean solo mostrarlo en las casi tres horas que dura el filme.

En las actuaciones pues pilotos automáticos.  Danai Gurira se siente estancada, mientras que Lupita Nyong ́o está dando vueltas.  Michaela Cole, quien se introduce ahora, tiene una interesante exposición pero pasa rápidamente a ser otro personaje secundario de la casa Marvel.  Nos quedamos con un Tenoch Huerta que hace todo lo que puede con su personaje y tal vez sea lo mejor del filme y una Letitia Wright que parece que no termina de arrancar para tomar el mando.

En lo musical Ludwig Goransson vuelve a crear sonidos bastante interesantes que mezclan desde lo exotico y tribal, hasta lo moderno, logrando momentos épicos como la aparición de Namor.

Black Panther Wakanda Forever es un filme que pudo ser bueno, pero que no le ha quedado otro remedio que ser una mezcla de cosas mal puestas, tal vez por la inesperada situación con su actor principal o tal vez es que Marvel se está quedando exhausta (o cómoda) en su posición, lo que sí es cierto que ni Ryan Coogler, ni sus nuevos protagonistas, son capaces de hacer que estas tres horas valgan la pena.  Apenas los nuevos personajes se presentan, no causan la impresión que deberían, entonces, ¿a dónde vamos?

Veredicto

Black Panther Wakanda Forever se siente exhausta y muy perdida, queriendo ser todo en pocas cosas.

4 / 10

The Woman King está ambientada en África, entre el siglo XVIII y el XIX.  Estamos viendo la historia de una unidad militar femenina llamada Agojie y que está bajo las órdenes de Nanisca, una general implacable que está al servicio del rey.  Y lejos de alinearse con otras epopeyas recientes (The Northman, The Green Knight) esta película huye de la violencia explícita y de cualquier asomo de suciedad que pudiera herir la sensibilidad del espectador, a pesar de darse varias batallas que podrían propiciar escenas de ese calibre. Las muertes en las refriegas son difusas o directamente fuera de cámara, apenas se ve sangre y hay una pulcritud estética que lejos de parecer un problema, es una virtud.

Puede ser que esté inspirada en hechos reales, pero queda la sensación que se han mandado uno de esos blockbusters de antaño, llenos de la épica que nos tenía acostumbrado el cine y con mensajes bastante claros y contundente y por sobre todo contar con un reparto que es una absoluta delicadeza.

Esa sensación de antaño es a donde nos transporta Gina Prince-Bythewood en la dirección, que vuelve a demostrar que es una más que interesante directora que a su vez sabe sacarle partido a un guión que firma Dana Stevens, que tiene sus defectos pero que aun asi es lo suficientemente bueno para mantener al espectador en raya.

La propuesta visual por parte de su directora y el gran trabajo de personajes de su guionista, invitan a que tengamos una película bastante contundente y entretenida. Que nos transporta a la cultura africana más profunda, con sus bailes y con su tradición más salvaje que caracteriza a un continente lleno de riquezas que vale la pena siempre conocer.

Al final, The Woman King es una película de acción con uno que otro elemento de épica.  Sus momentos más flojos son cuando busca el lado romántico con una relación que se siente forzada y fuera de tono constantemente, además de no aportar absolutamente nada ni para la historia ni para la evolución de los personajes.

Ya como punto final para The Woman King, las actuaciones son correctas y nadie duda de la calidad actoral de Viola Davis quien lleva la película en sus hombros sin problema alguno, pero John Boyega y Lashana Lynch se convierten en los preferidos.  No es que tengan la mejor evolución (que de hecho, Boyega no la tiene) pero si están bien tratados sus personajes.

Veredicto

Una pelicula de accion y epica bastante interesante y con buenas interpretaciones.  Facilmente puede llegar a competir entre las mejores del año aunque tenga sus defectos.

7 / 10

Películas y series sobre la monarquía inglesa son muchas.  El año pasado “Spencer” fue la candidata a representar el tema.  Este año, vuelve la serie por excelencia con respecto al tema: The Crown.

La serie (que era) más cara de la historia (ese mérito ya se lo acaba de llevar Rings of the Power), vuelve con su perfectas interpretaciones, perfectamente ambientada, bien dirigida y bien escrita.  Nos ofrece intrigas dinásticas, intrigas políticas, escándalos, luchas por el poder, todas ellas reales e históricas (tal vez exageran una que otra).  La temporada pasada estaba enfocada en el momento en que Charles conoce a Diana, como se forma su relación y como avanza, todo desde el punto de vista de la Reina Isabel, ojo a esto.  En esta temporada busca enfocarse en los finales de su relación, qué fue lo sucedido para llegar a su final y, no spoiler, el trágico final de Lady Di y sus respectivas consecuencias tanto políticas como emocionales, en los protagonistas.

En cuanto a la descripción de la relación de Carlos (un excelente Dominic West) con Lady Di es sorprendentemente franca. Elizabeth Debicki resulta una verdadera revelación, dotando a su personaje de muchas facetas, que van desde la ingenuidad y la fragilidad hasta lo encantador o exasperante.  Pero Imelda Staunton como la Reina Isabel y Jonathan Pryce como el Principe Philip, rozan la excelencia con una soltura impresionante.

Este drama palaciego está lleno de intrigas que nos mantienen en vilo. Cierto es que, que The Crown se trata de una serie histórica, y que en teoría hay bastantes acontecimientos de los que podemos estar al día; pero también es cierto que los detalles y los entresijos de cada hecho se escapan a los libros de Historia. Cada rincón oscuro de la historia se va desvelando con esmero gracias a una puesta en escena majestuosa.  Un guión fantástico, refleja una profundidad acertada, llega hasta los mismos cimientos del poder no solo de la monarquía sino del primer ministro de Gran Bretaña.

Y hablando de lo técnico, pues la gran banda sonora [Rupert Rupert Gregson-Williams + Hans Zimmer] perfectamente encastrada y ayudando en los momentos enfáticos, mientras que la impresionante fotografía a manos de Adriano Goldman con Ole Bratt es simplemente INCREÍBLE.

En definitiva, la temporada 5 de The Crown es simplemente impresionante y exquisita.  Netflix sigue teniendo en sus manos una de las mejores series históricas actuales.

Veredicto

Continúa siendo uno de los máximos lujos de Netflix, brillantez narrativa, ambientación primorosa, guiones impecables, intérpretes muy buenos, situaciones complejas, mezcla inteligente de ficción y realidad.

7 / 10

Los primeros 15 minutos de Athena es un plano secuencia de cómo un grupo de personas invade y ataca una estación de policía para robarse unas cajas fuertes. Esto no ha sido aleatorio sino adrede. El director Romain Gavras quiere que el espectador no cree una línea divisoria entre el bien y el mal, la autoridad y la anarquía.

Mediante una elección específica de diversos personajes activistas, la trama se concentra en sus intentos, cada vez más precarios, por mantener el control del motín. Athena se transforma en una trinchera y las alarmas de guerra civil sacuden Francia. Hay un especial énfasis en mostrar el desequilibrio emocional de los que luchan por la causa. Aquí el guión entra en bucle: nadie parece tener el control de nada. Todo se ha salido de control, el contexto social y específico del incidente termina importando menos que la impotencia que muestran los personajes. Sin duda hay mucho de “Los miserables” de Ly en esta “Athena”, pero siendo esta mucho más barroca desde el punto de vista visual, llegando a ser casi un redoble de tambores en un intento válido de superar el “plano secuencia” ya célebre de la oscarizada “1917” de Mendes.

Puede que la simiente, en este caso, provenga de “The Warriors (Los amos de la noche)”, de Hill, polémico film en su día, con problemas de censura en varios países y acusado de exceso de violencia gratuita. No es el caso del filme francés, cuya violencia es parte fundamental de la historia y totalmente creíble.

Desde el arranque, que deja en estado de estupefacción, a su final, el dinamismo (gracias también a un notable montaje) es incontestable y por supuesto, la mejor baza del film es el trabajo de fotografía, una coreografía absolutamente apabullante que pocos directores hubieran sido capaces de plantear y, mucho nos tememos, en un futuro no muy lejano tendrá sus imitadores, aunque no con la misma justificación dramática.

Para contrarrestar la balanza, la banda sonora corre a cargo de Surkin, un joven compositor francés de música electrónica, DJ y productor musical, que ya había trabajado con Romain Gavras y cuya influencia de la música planeadora es notoria.

A pesar de que en el reparto no haya nombres conocidos su nivel es muy bueno, lo cual demuestra una vez más que para un buen resultado nada más que hace falta buscar a los actores que puedan dar el personaje, y no necesariamente renombres para vender taquilla, que en este caso, tal vez no hubiese tenido el mismo impacto con la verosimilitud que se buscaba.

Hay quien le achaca a “Athena” que no cuenta con detalles los antecedentes que suceden y que es un “no parar”. Falso, En base a la propuesta no hay lugar para entretenerse en vaguedades, el tiempo va comprimido y todo está perfectamente explicado. Que es un “no parar” es cierto. No hacía falta más, al menos en esta ocasión, donde Gavras hace un buen trabajo en todas sus facetas, especialmente en la de director.  No es un videoclip, aunque haya quien lo quiera ver así. Es un buen ejercicio de intentar dar una óptica diferente el cine de acción en el que Francia parece tomar la delantera, aunque no se le quiera reconocer los méritos que tiene, tanto por parte de la crítica como de ciertos espectadores, que luego alucinan con cualquier basura que les planten.

Veredicto

Una coreografía de la violencia que acompaña a sus personajes protagonistas con agilidad, elegancia, espectacularidad y criterio. Quizá con tanta brillantez que, en algunos momentos, acaba sepultando un tanto el relato.

7 / 10