Echo es de estos productos cinematográficos en donde uno constantemente piensa “hubiese sido mejor que la escena tenga esto u lo otro”.

La historia se centra en Maya Lopez, quien debe enfrentar su pasado de criminal y al mismo tiempo, trata de explicar qué sucedió con ella y sus actos en la serie de “Hawkeye”.  Esto es una historia de origen sin más ni menos.  Otra historia de origen para que conozcamos al personaje, sus motivaciones, y el camino a tomar a futuro, de los cuales, al menos en mi caso, ya estoy harto.

Harto de ver otra historia de origen, otra motivación y otros personajes que aparecen en pantalla y desaparecen solo para justificar que esto es un universo compartido.  Echo hubiese funcionado perfectamente eliminando totalmente sus orígenes.  De hecho, el resumen inicial, si se hubiese cortado hasta la escena del callejón hubiese sido un éxito, pero nada que ver y, de una forma muy torpe, la serie continúa dando la sensación de confusión en el espectador al ver de una forma muy acelerada, como nuestra protagonista va de un lugar a otro y pelea con un sin número de personajes, quien sabe porque.

Las series de Marvel no son series. Son grabaciones de más de 20 horas de metraje que luego en sala de montaje intentan arreglar. Y eso es imposible. Porque para sentar bien los cimientos de una serie hay que tener un mínimo de puntos claros sobre los que ir uniendo posteriormente mediante hilos narrativos. Una idea que tenga un principio y un final, y que tenga claro lo que quiere contar en medio. De igual manera sucede con los personajes, al haberse cortado tanto metraje, se nos aparecen y desaparecen personajes sin que podamos hacernos una idea de quienes son o porque están allí.

Echo son secuencias cortadas sin ton ni son.  Se mire por donde se mire, Echo es como producto cinematográfico un insulto al espectador. No se entiende ni siquiera como producto de entretenimiento, porque está mal pensada, mal ideada y mal ejecutada.  Y ahí voy con mi primer párrafo: constantemente uno piensa que pudo ser mejor si se dejaba la idea correr o si se podía hacer de otra forma.  Hay una escena muy interesante donde el personaje de Maya deja encendida una motocicleta y esta cae encima de un vehículo.  La mitad de la escena no hay ningún sonido, ya que el personaje es sordomudo, pero ese silencio solo dura menos de diez segundos, cuando se podía aprovechar y hacerla más larga para que podamos entender mejor lo que siente el personaje.

Mucho se había hablado de la violencia y la madurez que iba a depararnos la serie. Lo cierto es que hay algún momento en el que vislumbramos alguna que otra gota de sangre, pero esto poco tiene que ver con la madurez de un producto. Echo sigue los mismos esquemas que ya se han visto en tantas y tantas producciones Marvel. Personajes unidimensionales en los que cualquier atisbo de complejidad brilla por su ausencia.  Y lo que es peor, no parece que este panorama vaya a cambiar, y más cuando tenemos series como The Boys, donde desdibuja a los superhéroes o tenemos también a Logan, que hace una revisión de un género y encima del personaje.

Alaqua Cox y Vincent D´Onofrio hacen todo lo que pueden con sus personajes, saliendo más airoso Vicent como un increíble Kingpin, pero con un desarrollo perdido.  Charlie Cox aparece y desaparece como si fuese una estrella fugaz, al igual que Jeremy Renner.  El legendario Graham Greene, es otro que apenas puede hacer algo con lo que le han dado.

En resumen, Marvel lo ha vuelto a hacer; pero en mal. El rumbo de la mayoría de las series no ha sido para dar gracias a Dios y esta no ha sido una excepción, con un mayor delito de que había material para hacer algo mucho mejor que lo estrenado desmarcándose del tono más desenfadado de muchos de sus productos marcándose su propio camino y apostando por un tono más crudo, realista y con más inspiración en los guiones. Lamentablemente, lo tercero se lo saltan.

Veredicto

Echo es un clavo más en el ataúd de Marvel y Disney +. Un desastre cinematográfico ante el cual uno no puede más que echarse las manos a la cabeza y reír, por no llorar.

2 / 10

Griselda es una “narco-serie”, que viene del universo, valga la redundancia, de “Narcos”.  Es otro de sus spin off, como lo fue “Narcos: Mexico”, que parece que tanto éxito les ha dado al trío de productores: Chris Brancato, Carlo Bernard y Doug Miro.

La historia, basada en hechos reales, narra como la llamada “Madrina de la Cocaína”, Griselda Blanco, logra al poder y cómo surge lo que se conoce como “La Guerra de las Drogas de Miami”, lo cual fue que unas bandas de narcotraficantes se peleaban por los territorios, algo que ocasionó muchos asesinatos de forma violentas entre los años 70´s y 80´s.  Obviamente la serie se tomará ciertas licencias para darle algo de toque y evitar el aburrimiento, como es la escena final del segundo capítulo, el cual es efectista por todos lados.

Los guiones vienen a manos de Eric Newman, quien estuvo a cargo de Narcos: México y de Ingrid Escajeda, quien participó en algunos guiones de Silo.  De entrada está demás decir que esto, no es una biografía al uso, porque trata de explicar con todos los detalles del mundo como se detonó la famosa guerra de las drogas, y al mismo tiempo le da pinceladas de desarrollo al personaje, quien está a cargo de Sofia Vergara.

Y es esto lo mejor y lo más bien trabajado que tiene Griselda: la interpretación de Sofia Vergara.  No me malinterpreten, este maquillaje puede dañar un poco tomarla en serio, pero es su intensidad lo que hace que funcione.  Escenas como la del cumpleaños o la del discurso a los cubanos, es lo que hacen que la serie crezca.  Porque Sofía se siente cómoda y en esa comodidad se desenvuelve con maestría.  Algo similar sucede con Alberto Guerra, quien logra una muy buena interpretación a pesar de que no está lleno de capas de desarrollo como hubiese preferido, principalmente en el lado parental que en su penúltimo capítulo hace varias menciones.

Tal vez de lo peor que tiene la serie es todo lo referente al personaje de Vanessa Ferlito, el cual es tan pesado y absurdo que me hace pensar que en el montaje había más grabaciones con ella pero las tiraron a la basura.  Porque el problema que tiene toda la historia de los policías, es que inicia y llega a su mitad de capítulos, con una trama de una detective que está siendo el hazme reír de un departamento de policías cuando, por magia del guión, es lo más inteligente que tiene y tiene todas las respuesta a base de «deducciones».

Tampoco ayuda Ferlito, con una actuación de cartón y muy fría, haciendo que podamos sentir más admiración por Griselda que por el personaje policial.  Y encima se desperdicia una oportunidad de oro para hacer una caza del gato y el ratón, pero todo esto queda en nada y se diluye, cuando a finales de la serie, un personaje del grupo de Griselda, se refiere a la detective como “la mujer detective”, dando entender que ya hubo conocimiento de sobra de que Blanco sabía a quién se referían, por lo que pudo haber iniciado un choque entre ellas.

En lo técnico todo perfecto.  Una banda sonora acorde a la época y el lugar, en un Miami de los 70´s que está bien creado y que se siente como tal.  La dirección, de casi todos sus capítulos (si mal no recuerdo todos pero…) está a cargo de Andrés Baiz, quien también participó en otras producciones de Narcos, tanto como director y productor, y en dos episodios de Sandman (el episodio 7 y 8).

Veredicto

Griselda tal vez pase sin pena ni gloria, y tal vez no llegue ni a recibir galardones, o tal vez si.  Tal vez sea un éxito comercial y un éxito de nominaciones.  Sea lo que termine sucediendo, Sofia Vergara ha demostrado, una vez más, tener talento de sobra.

6 / 10

Emma Stone fue nominada a varios premios en 2018 por “La Favorita”, dirigida por Yorgos Lanthimos, y ahora vuelve a ser nominada varias veces por “Poor Things”, igual de Yorgos Lanthimos.

Película rara a más no poder, narra la historia de Bella Baxter, una joven que fue revivida por el científico Godwin Baxter.  Deseando conocer el mundo y aprender, se escapa con el abogado Duncan Wedderburn, con quien busca defender la igualdad y liberación a pesar de los prejuicios de la época.

Emma Stone se eleva en esta película, entregando lo que posiblemente podría ser la mejor actuación del año. Su Bella Baxter es un torbellino de energía y encanto, tejiendo capas de complejidad en un personaje que, en otras manos, podría haber caído en lo ridículo. Stone equilibra la vulnerabilidad y la valentía con una maestría que merece reconocimiento.

Lanthimos, conocido por su estilo distintivo y sus historias fuera de lo común, se aventura en una comedia negra con un mensaje profundo.  Reivindicando el feminismo desde un punto de vista naif y divertido de una chica que como desconoce el mundo y los modelos de conducta básicos que todos tenemos en mente, es alguien sin filtros que cuestiona todo, algo que Barbie pudo haber hecho pero pasó por alto, aunque tampoco es que hacía falta en su caso.

Visualmente, “Poor Things” es una oda a la estética y la inventiva.  Cada encuadre está cuidadosamente diseñado para parecer un cuento surrealista, que en muchos casos aparecerá más de uno queriendo compararlo con Tim Burton pero nada que ver (ni en diseño ni en estilo).  En el aspecto técnico brilla con una extravagancia increíble y que pega bastante bien con la historia.  La grata sorpresa técnica está en la música, creada por Jerskin Fendrix con un estilo que va del electro punk al modern pop, y que es el primer trabajo del músico.  En cuanto a la fotografía, el director vuelve con Robbie Ryan, su compañero de nacionalidad y con quien había trabajado anteriormente en “The Favourite” y que como referencia, también fue el director de fotografía de “Marriage Story”.

La forma de dirección de Lanthimos es la ya antes conocida y que en esta ocasión, es mucho mas madura, y que, a forma personal me hace recordar mucho al estilo del director Stanley Kubrick, con esos zooms lentos, planos con muchísimos detalles y muchos planos simétricos que aprovechan los decorados, como tanto les gustaba e Kubrick, sumandole a esto algo personal de Lanthimos como es el famoso “ojo de pez” donde hace una panorámica.

Pero mucho hablar de la complejidad del personaje de Emma Stone, el cual merece todos los premios habidos y por haber, pero no podemos quedarnos atrás con Mark Ruffalo y Willem Dafoe, quienes, para sorpresa de nadie, se comen a sus personajes con gran maestría.

Más allá de las excentricidades de “Poor Things”, la película es una obra maestra como pocas.  Por ahí andan muchos diciéndole “obra maestra” a todo lo que aplaude la crítica, pero en esta ocasión, sí lo es.  Por fin, ¿no?

Veredicto

En la excentricidad, «Poor Things» encuentra su singularidad y su grandeza. Una obra maestra que resuena mucho después de que las risas se hayan desvanecido.

9 / 10

Me gusta lo que hacen los hermanos Safdie (Benny y Joshua), como “Uncut Gems”, por ejemplo, y en este caso “The Curse” (aunque solo sea Benny quien esté detrás).

Tienen un estilo único, bastante opresor, de texturas ásperas, donde siempre iluminan una puesta en escena radicada en los primerísimos planos donde sobresale lo interpretativo más que nada.  Y en esta miniserie, está involucrado con Nathan Fielder, quien tiene un humor bastante extraño como puede verse en “Nathan For You” o “The Rehearsal”.  Aquí en “The Curse” no es la excepción.

La serie narra como Whitney y Asher, quienes forman una pareja de recién casados, tratan de tirar adelante su proyecto de negocios de ventas de casas ecológicas, con un reality show sobre el mismo.  Lo que inicia como un proyecto interesante, en Nuevo México, se verá cada vez más oscuro mientras se van involucrando en la elaboración de cada capítulo de su show.  De entrada al saber que es uno de los Safdie, por ende se esperaría un carrusel de emociones incómodas, las cuales pueden verse en los dos primeros episodios y desapareciendo radicalmente para convertirse en incredulidad ante lo que estamos viendo.

Emma Stone interpreta a Whitney con una maestría increíble, y Asher por un Nathan Fielder que provoca malestar por lo bien que lo logra.  Dougie, aquel director sin escrúpulos, es Ben Safdie (Oppenheimer), y entre el trío protagonista es que se desenvuelve la historia.  Ahora bien, ¿por qué se llama La Maldición (The Curse)? Pues porque, y es parte del trailer, en una escena una niña maldice al protagonista y nos dan a entender que esta es la razón por la que todo se va yendo al carajo.  Pero para sorpresa del espectador, esto se pierde al final del capítulo dos, por lo que aún nos quedan ocho capítulos donde la historia casi no avanza y se dedica a mostrar la vergüenza ajena de sus protagonistas, principalmente el de Nathan, que no solo le entrega las escenas más bizarras.

Que la historia gira varias veces sobre sí misma sin llegar a ninguna parte.  El primer capítulo está realizado para incomodar y crear desasosiego con el espectador, y los demás son un tanto más relajados, pero sus dos últimos capítulos pasan a ser momentos de vergüenza ajena al creer que alguien haya escrito dicha barbaridad.

La serie es decepcionante por las expectativas que crea sin saber manejarlas.  Lo que invitaba a ser un camino hacia la locura por una maldición, se convierte en un reality show (porque para colmo, la mayoría de escenas están grabadas en ese estilo, con planos largos mucha iluminación de ambiente natural, enfoques detrás de algo, como si la cámara estuviese escondida y muchos pero muchos desencuadres a través de cristales sucios).  Para colmo un reality show malo, porque al perder todo objetivo de desarrollo de personajes y encima, lo que invitaba a ser la trama inicial olvidarla, pues nos preguntamos varias veces “¿de qué va esto?” a pesar de tener más de cinco capítulos visualizados.

The Curse tiene unos cuantos momentos buenos e interesantes, donde reflexiona sobre la hipocresía y otros temas, pero sin abundar sobre ello o desarrollarlo, convirtiéndose en una serie aburrida que invita a reflexionar un poco porque sus temas son casi anecdóticos.  Perder diez horas es casi para pensarlo, aunque uno sea fan de Emma Stone y Ben Safdie.

Veredicto

La serie The Curse deja muchos temas e ideas sin desarrollar, sobre el racismo, la hipocresía, la construcción del yo, y otros.  Encima sus cambios de tonos y géneros desconciertan más que entretener, como si Safdie y Fielder no supieran conseguir un camino en concreto.

4 / 10

En el 2014, Nic Pizzolatto, junto con Cary Joji Fukunaga (quien dirigió No Time To Die) crearon True Detective, una “miniserie” sobre detectives que buscaba ser lo más real posible.  Hoy 2024, True Detective: Night Country, que funciona como una cuarta temporada de esta miniserie.

No me enfocaré en cómo hemos llegado desde la primera hasta aquí, ya que cada historia es un caso distinto, en una ciudad distinta y con personajes distintos.  Más bien me enfocaré en esta cuarta temporada que viene de la mano en guion y dirección de Issa Lopez, directora mexicana con una filmografía terrible y que siempre apostaba por la comedia romántica rancia.  Por lo que verla en el thriller (y bastante oscuro) es todo una sorpresa y una frescura increíble.

True Detective: Night Country está ubicada en Alaska, donde ocho personas que controlan una estación de investigación desaparecen sin que nadie sepa nada.  La detective Liz Danvers tendrá que unirse a la detective Evangeline Navarro, y juntas tendrán que luchar contra sus miedos internos para poder resolver este caso.  Algo notable que ha logrado la directora, es que mantiene ese personaje taciturno y reflexivo como era Rust Cole interpretado por Matthew McConaughey, esta vez con el personaje de Liz Danvers interpretado con la maestría increíble que solo Jodie Foster puede brindar.  Danvers se puede ver como un personaje desatendido y completo, pero algo caracteristico del genero noir (aquel genero detectivesco muy oscuro) es tener esos personajes con una carga terrible encima, y el hecho de que tenga sexo con muchos hombres, la mayoria casados, y luego sienta culpa de ello, la marcan como un personaje traumado que esta tapando algo y que no puede hacerse cargo de ello.

Pero no es la única, porque Evangeline (una Kali Reis soberbia), compite con ella tanto en calidad como en cantidad de traumas y cargas.  Todo esto logrando que no solo veamos una investigación detectivesca a son y ton, sino que True Detective: Night Country, mantiene el estilo noir moderno pero con aires de clásico que convence y gusta.

Y aunque no solo el desarrollo de personajes es un plus, sino también el tiempo, porque Issa Lopez está clara de que hizo que la primera temporada funcione y aquí lo logra.  El tiempo es un círculo plano en el que nada se resuelve, todo vuelve en una y otra vez va a suceder.  Donde cada cosa que sucede es un reflejo y espejo de algo sucedido y que siempre estará pasando, y todo se conecta.  Absolutamente todo se conecta.

El caso que abre de inicio es solo la punta del iceberg de un caso mucho más complejo y difícil.  El trauma será el núcleo duro de la temporada, y esto se meterá en todos los personajes, incluyendo el pueblo, que como en The Batman, también es un protagonista más de la ficción.  Lo que hay que separar, en la medida de lo posible, para analizar los resultados de esta temporada de True Detective: Night Country, es la fascinación y el misterio que genera el caso central en sí con sus lógicas repercusiones sociales –tenga que ver con algo místico o con algo más político y económico– y la pesada carga en la que se convierte la abundancia de traumas como motor de la historia.

Veredicto

True Detective: Night Country es fascinante como misterio a resolver y tiene, además, a Foster y a Reis como una dupla perfecta, la de una mujer que no siente nada y otra que siente demasiado ante cada cosa que se le presenta y lo que eso evoca. Hay muchísimos elementos culturales, sociales, psicológicos, políticos, económicos y hasta sobrenaturales puestos en juego a través de una trama bien elaborada.

7 / 10

Todo el que me conoce sabe que soy fan de David Fincher.  “The Killer”, es una de las películas que más esperaba con ansias de todo el 2023.

De entrada sobra decir que el director americano no defrauda con esta película.  No es la mejor de su filmografía, pero funciona tan bien como un reloj suizo.  La historia sigue a un asesino a sueldo, que tras un error inesperado, su organización le dará caza para exterminarlo.  Un argumento que no es original, y que básicamente lo hemos visto este mismo año en películas como “The Creator” o “John Wick 4”.  Sin embargo, la gracia de este filme está en lo preciso y bien estructurado que está.

Todo lo vamos viendo desde el punto de vista de este asesino, del cual no nos sabremos el nombre, y que está interpretado con mucha soltura por un Michael Fassbender en estado de gracia.  A este elenco se le suman actores como Tilda Swinton, quien tiene una de las escenas más graciosas (sin ser comedia), Charles Parnell, Sophie Charlotte, Kerry O´Malley entre otros, quienes hacen un excelente papel.

Como es usual en Fincher, el no toca el guión, y en este renglón se encarga un viejo conocido, que es Andrew Kevin Walker, quien ya ha trabajo con Fincher en “Seven”.  Este guión se basa en un cómic francés del mismo nombre creado por Alexis Nolet, y es básicamente la misma propuesta que ya les comente.

La música para The Killer, viene a manos de un viejo conocido y colaborador del director: Trent Reznor y Atticus Ross.  Nada de qué sorprenderse y siguen dando en la diana en cuanto a la música, principalmente en los momentos de tensión.  En cuanto a la fotografía es con Erik Messerschmidt, quien ya trabajó con el director en Mank y Mindhunter, donde la fotografía emula a ese estilo de cine noir, típico de las películas del director.

La película te introduce inmediatamente en los pensamientos del protagonista. The Killer es una película que se narra desde el interior, desde un punto de vista privilegiado en cierto sentido, pero no omnisciente. Esto quiere decir que la información externa, habitualmente valiosa en cualquier película, como a dónde se dirige el personaje, por qué, qué motivación tiene, o incluso cómo se llama… queda todo apartado. Con cada reflexión del protagonista, cada pequeña acción rutinaria, en cada momento te vas metiendo más y más en su mente de asesino despiadado. Y eso es lo que tiene más valor en la película, mucho más que los hechos que acontecen.

Aún así suceden muchísimas cosas en la película. Desde el primer punto de giro es un no parar, una huida hacia adelante implacable, a través de la cuál conocemos realmente cómo funciona la mente de una persona que, aunque es extremadamente racional, no está demasiado cuerda. El guion no es especialmente sorprendente, pero en este caso es lo de menos. Lo que importa es su ambientación, su contexto, sus reflexiones, su oficio, sus detalles, su ‘mood’, que es absolutamente hipnótico y fascinante. Es como escuchar la confesión off the record de un sicario internacional. Me quedaría viendo la película 14 horas más. Absolutamente todo, la dirección, el arte, el montaje, el diseño de producción, todo es fabuloso. Y el guion, metódico y con buen sentido del ritmo.

Veredicto

Sin llegar a sorprender ante el nivel de exigencia que podemos esperar de Fincher, el film cumple las expectativas muy bien.

8 / 10

La directora Nia DaCosta (Candyman) es la responsable para The Marvels, secuela directa de Capitana Marvel, y la cual está conectada con Ms Marvel y un ligero tramo de WandaVision.

En un gran camino que tiene el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) y en donde últimamente va tambaleándose, el filme con guión de la misma directora con Elissa Karasik (también ayudó para algunos guiones de Loki), se suma a los productos de “mirar y tirar” que Marvel está realizando en los últimos tiempos y es una verdadera lástima, porque potencial tiene.  Sin embargo, tampoco es que estemos ante algo tan terrible y sin sentido como ha sido Ant Man 3 (me niego a poner el nombre tan largo ese que lleva).

La historia sigue a Carol Danvers, que sigue su lucha contra tiranos Kree, sin embargo en medio de una lucha cruza con un agujero de gusano y hace que sus poderes se conecten con los de Kamala Khan aka Ms Marvel y Monica Rambeau.  Aquí había una oportunidad perfecta, para centrar la película en tres direcciones distintas (a pesar de que, obviamente, la película es de CAPITANA MARVEL), inclusive con sus tres tonos y jugando con los estilos de cada una.  Algo similar a como hizo “Stranger Things S4”, pero mucho mejor.

Sin embargo, la historia es bastante intrascendente, siendo una historia que empieza y acaba en el film y no tiene repercusión de nada (que no está mal) pero que tampoco aporta absolutamente nada a los personajes.  Una verdadera lástima, porque a pesar de ciertos momentos divertidos y coherentes, todo se esfuma rápidamente con una falta de desarrollo de personajes e historia.

Si a interpretaciones nos vamos, The Marvels se queda con Imán Vellani es quien se roba todas las escenas y es el personaje más divertido y carismático de la película, además de Samuel L. Jackson.  Vellani logra captar la misma esencia que en la serie, pero la multiplica por diez, logrando que nos encariñemos rápidamente con ella.  Lo mismo no sucede con Brie Larson a quien la directora parece que le exigía solo poner caras de incomodidad durante toda la película, y ni hablar de Teyonah Parris, quien ha demostrado ser excelente actriz y hace poco la vimos en “They Cloned Tyrone”.  Zawe Ashton, Gary Lewis y Park Seo-joon, no están mal, pero pudieron aprovecharse mejor.

La música de Laura Karpman, quien se encargó del excelente soundtrack de Ms Marvel con muchas mezclas de música oriental, esta vez va hacia algo más clásico pero con la experimentación.  No es que sea lo mejor del año, en cuanto a la música, pero no está mal.  En cuanto a la fotografía Sean Bobbitt ni se siente, ya que utilizan lo que yo llamo “el filtro Marvel” que funciona bastante bien para sus producciones.

En definitiva, The Marvels es una película que pasará sin pena ni gloria, y es un filme que desaprovecha muchas oportunidades.

Veredicto

Es un viaje accidentado con demasiados compromisos hacia el MCU, lo que socava el poder estelar de su reparto y el talento de su directora. Pero bueno, es corta y bastante divertida.

5 / 10

Para mi no hay ninguna duda que The Bear (la primera temporada) fue una de las mejores series del 2022.  Así que cuando acabó la serie, con ese final, me quedé mucho tiempo pensando que puede hacer diferente Christopher Storer (su creador) para aumentar la calidad de esta o al menos, para mantenerla.

A diferencia de la primera temporada, Storer decide crear a cada uno de los personajes principales su propio arco de desarrollo.  Se le dedica un capítulo a cada personaje para contarnos su historia, destacando el capítulo número seis, del personaje Richard (interpretado magistralmente por Ebon Moss-Bachrach).  Luego estan las demas actuaciones, todas especiales: Jeremy Allen White como Carmy Berzatto (me niego a llamarle Carmen), Ayo Edebiri como Sydney Adamu, Lionel Boyce y Liza Colón-Zayas, y otros más secundarios pero que no por eso bajen el nivel.

En cuanto a la premisa es concisa, contundente e interesante, además de estar llena de capas.  Narra la historia de un cocinero de gran nivel que se ve obligado a ocuparse del restaurante de sandwich propiedad de su hermano, el cual se ha suicidado.  Es una historia de duelo envuelta en una trama de cocina.  Argumentalmente si bien reúne las condiciones de un dramedy casi a lo Atlanta (pero sin el nivel de humor absurdo), por citar un caso reciente que guarde cierta relación esquemática: Un hilo principal que se diversifica sin perder esa línea.


The Bear es una serie que habla poco y hace mucho, ahí es donde dice lo que quiere decir. La conexión con la cocina es emocional. Muchas de las tramas avanzan literalmente, gracias a un plato. Una receta que es escuchada, un plato que es probado, una recomendación e incluso un recuerdo. Las emociones viajan con la comida y si prestamos atención es donde los personajes realmente sufren, lloran, respetan y en algún punto, aman. Los personajes rara vez lloran, rara vez se demuestran de manera directa afecto o admiración, y es por eso que baila el duelo entre ellos.  Y aquí en esta segunda temporada se explica con detalles de dónde viene esta toxicidad y toda esta ira, pero al mismo tiempo, el dolor.

La banda sonora es notable. Se respira y se oye Chicago. En los temas elegidos también vibran lo que los personajes no se animan a decir. En lo visual, salvo algunos primerísimos planos impresionantes, no hay grandes hallazgos.  La fotografía de Andrew Wehde se pierde y no se siente, y es una pena porque entiendo que jugar con esto (colores y tonos) hubiese sido algo muy interesante para poder demostrar con más fuerza los estados de ánimos de los personajes.

The Bear es un drama  de personajes conflictuados con una realidad que los hace sentir estancados y esta nueva posibilidad del restaurant es la que los invita a creer que se puede aspirar a algo más que lo que creían cotidiano, casi sentenciado.

Veredicto

En conclusión, la segunda temporada de The Bear es un regalo para todos los que amamos el cine. Al top 3 de mejores series del año sin ningún ápice de duda.

8 / 10

“The Creator” del director britanico Gareth Edwards es sin duda otra de las grandes sorpresas del año.  Aunque en honor a la verdad, tampoco es que el director haya tenido una mala racha en su filmografía.  Inicio con “Monster”, una película bastante interesante, seguido por “Godzilla” del 2016, que es quien inicia el universo monster que tiene Warner (y que pensábamos que culmina con “Kong vs Godzilla”) y luego Rogue One: A Star Wars History.


A mí me gusta la ciencia ficción, es tal vez mí género favorito y entiendo que no es fácil hacerla, pues es un género delicado, el que mayor potencial tiene argumentalmente, pero que a la vez suele requerir grandes medios, historias que necesitan buenos efectos especiales. El problema es que cuando tienes lo necesario para el apartado visual, es fácil perderse en ello y dejar desatendida la historia, lo más importante.

A “The Creator” le pasa eso.  Tiene un buen presupuesto, que no desorbitado, y en su intento de sacarle el máximo partido, descuida el foco principal. Los efectos especiales están logrados, hay bastante acción, espectaculares paisajes, pero el guión es demasiado simple, predecible y a veces muy tramposo.  Los personajes son todos planos, estereotipados, y mal escritos.  ¿La villana más villana cuál es su objetivo? ¿Qué es lo que busca realmente occidente? Encima hay muchos huecos argumentales que son de principiantes.

Y tiene esos pequeños detalles molestos de cine comercial moderno, como que personajes sueltan chistes sin sentido en medio de una historia seria, o el no menos molesto «deus ex machina» informático, consistente en meter un personaje que lo hackea todo con un chasquido de dedos; que sea un robot o una niña quien lo hace es que me viene dando igual, carece de credibilidad, es un recurso perezoso para avanzar en la trama sin trabajar el argumento.

La historia, todo el lore y el contexto están terriblemente creados, es confuso, incompleto y pobre en cuanto a inventiva de ese mundo, que parece ser un cruce del Saigón de la guerra del Vietnam con Blade Runner. La pobre creación de ese contexto hace que te dificulte seguir la historia, porque no entiendes la situación de los personajes, el peligro real que corren, los amigos y enemigos, todo se mueve al antojo arbitrario de los guionistas.

El uso de la inteligencia artificial en la historia está totalmente desaprovechado. Las IAs son personas con aspecto androide y punto. No da lugar a mayor reflexión. El maniqueísmo es total. Los malos lo son porque sí.

“The Creator” es una película que resulta entretenida, y visualmente es maravillosa, pero el guión no se aprovecha en nada y está muy pero muy mal escrita.

Veredicto

En resumen, se puede disfrutar un ratito si estás aburrido un domingo en casa y desconectas tu cerebro. No da para más.

4 / 10

Sé que he tardado en escribir esto pero es que para Oppenheimer he querido ser lo más objetivo posible, tanto por el impacto cultural que hay sobre ella por compartir cartelera con “Barbie” como por ser la primera película de Christopher Nolan fuera de Warner.

Y es que hay directores que adaptan su estilo a las películas que dirigen, así como hay directores que adaptan las películas que dirigen a su estilo.  En el primer caso, Quentin Tarantino adapta su estilo a las películas, en el segundo, Nolan adapta a las películas que dirige su estilo.  Y es que cuesta no reconocer uno de sus filmes a los pocos minutos de iniciar: edición acelerada, diálogos psicológicos que buscan ser profundos, los personajes.  Es todo, porque Nolan no sale de su zona de confort sino que ahora mete en ella a varios actores.


Oppenheimer es una película de Nolan, donde se emplean todos los recursos habituales del director, y es increíble como esto es lo que realmente le juega en contra cuando su estilo particular es lo que ayuda en sus películas anteriores.  El director no deja que los actores respiren, ni que la trama misma lo haga, ya que con su estilo particular, no concede espacio a que ni el espectador asimile lo que está viendo.  Por lo tanto, este biopic está enmarcado y preparado para llevarlo a los premios (sigo sin entender porque no estrenar esto en la temporada de premios).

Y con esto no desprecio su talento como director y guionista, que son buenísimos, y que cuando se trata de jugar con el espectador, pocos logran lo que él sí ha logrado (The Prestige es un excelente ejemplo), pero en tres horas de metraje, mete tantas cosas, subtramas, desarrollos, personajes, puntos de vistas, cambios temporales, cortes de planos de apenas 4 segundos.  Y lo que lo hace más cuesta arriba es que todo lo que envuelve a este personaje es complejo y profundo.

Sin embargo no todo es malo porque Cillian Murphy se roba la pantalla junto a una Emily Blunt que vuelve a demostrar su poderío frente a las cámaras, y con un Robert Downey Jr, Josh Hartnett y Casey Affleck impresionante.  Otros actores pasan tan rápido que ni se sienten como es el caso de Matthew Modine, Gary Oldman o Rami Malek.


En la fotografia, Nolan vuelve a confiar en Hoyte van Hoytema, quien logra la ya particular fotografia que al director le gusta destacando los colores opacos y dandole importancia al negro, como tambien ha vuelvo a apostar por Ludwig Goransson en la musica que consiigue partituras muy interesantes dandole un descanso a Hans Zimmer.

Se destaca por su aspecto técnico impecable. La partitura musical, la cinematografía y el diseño de producción se combinan para crear una atmósfera tensa y emocional que refuerza la trama y los conflictos internos de los personajes. Cada escena está cuidadosamente construida visualmente, transportando al espectador a la época y al contexto de la historia.

Pero el director incluso se da la tarea de que su guión explore la moralidad de la ciencia y la tecnología, pero como había escrito, todo tan compacto y acelerado que se pasa desapercibida.

Los personajes van y vienen, las cosas pasan porque así está escrito y la película está rodada en IMAX como podría estarlo en VHS, y Nolan seguirá siendo Nolan, mientra que Oppenheimer, si bien es una muy buena pelicula, pudo ser explorada de una manera mas dramática y no pensando que es un thriller.

Veredicto

Entre tanta épica parece no quedar demasiado espacio para conocer a J. Robert Oppenheimer, su historia y sobre todo, la de los títeres (científicos y mujeres) que le rodearon.

7 / 10