Que a alguien no le guste “House of the Dragon” es aceptable, ahora bien, creo que es importante ser objetivos a la hora de realizar una crítica. En bastantes ocasiones los gustos personales, -que no tienen nada que ver con valorar objetivamente una serie de elementos o parámetros previamente establecidos- no coinciden con la calidad intrínseca de una obra.

Después de esta breve introducción, en la que establezco de manera superficial la diferencia entre lo subjetivo y lo objetivo de una obra de arte, me dispongo a describir los elementos fundamentales que permitirán determinar si nos encontramos ante una mejora de la primera temporada o no.

Ryand Condal vuelve como productor y showrunner de la serie, y este es un enamorado de las obras de G. R. R. Martin y se nota, pero eso no es suficiente para poder mejorar los errores pasados.  En términos meramente narrativos,”House of the Dragon temporada 2” no acaba por alcanzar la brillantez de su antecesora, pero sí mejora los errores de la vez pasada. GOT se caracterizó por trabajar el texto desde las sombras, tejiendo personajes ambiguos y oscuros y multitud de subtramas, algo que nuevamente parece fallar esta precuela a pesar de que se empeñe en ello.  En este punto la serie mantiene una trama lineal de los dos bandos luchando y busca mantener el juego de personajes ambiguos en base a no saber de qué bando pertenece uno que otro, o cual puede salir de un bando y entrar a otro, pero aun así no consigue esa espectacularidad que lograba su antecesora.

Dicho ya la parte mala de esta segunda temporada, las actuaciones todas espléndidas, destacando a Emma D´Arcy como Rhaenyra Targaryen, el carismático Matt Smith como Daemon Targaryen (a quien en esta temporada le han dado una escena que hará que muchos se paren de sus asientos aplaudiendo), la magnífica Olivia Cooke como Alicent Hightower, para mal de muchos Fabien Frankel como Sir Criston Cole, quien gana mas tiempo en pantalla y les dan mejor matices a personajes como Aemond Targaryen interpretado por Ewan Mitchell con buenos resultados, Helaena Targaryen interpretada por Phia Saban y se busca hacer un personaje oscuro con Aegon II, interpretado por Ty Tennant, fallando fuertemente.

Se mantienen en su línea personajes como Rhys Ifans como Otto Hightower o Eve Best como Rhaenys Targaryen.

Vuelven también el espectáculo violento y las escenas en burdeles que daban un toque “pulp” a la alta fantasía que se nos mostraba en su predecesora, aunque sus excesos puedan no ser del agrado de muchos. En este aspecto me ha asombrado el alto nivel de las escenas de acción, destacando por el excelente trabajo de los “stunts”.  El cuidado sin parangón en todos los apartados técnicos y artísticos al que nos tiene acostumbrado HBO regresa, ahora con mayor presupuesto si cabe, logrando la completa inmersión del espectador. Y lo anterior, cabe destacar, sin descuidar el guión, dando como resultado una gran presentación y planteamiento, tanto de los personajes como de los acontecimientos.

Para la fotografía cuentan con una gama de directores de renombre con los que anteriormente han trabajado, como es Fabian Wagner, Alejandro Martinez o Catherine Goldschmidt, quienes logran unos momentos únicos solo con iluminación natural.  En la música, ya un viejo conocido como es Ramin Djawadi, esta vez destacando en en los temas Targaryen para las guerras y en uno que otro momento haciendo un modificación al tema de la Casa Stark, que harán que muchos vayan a querer volver a ver GoT.

House of the Dragon temporada 2 es densa, lenta y con infinitas conversaciones. No es nada que se aleje de su fórmula original y en absoluto algo negativo. Lo que ocurre es que no funciona de la misma manera, ya que en esta ocasión, dicha fórmula está aplicada sobre un alcance mucho menor dado que se basa en una única familia. Juego de tronos jugaba con la baza de contarnos múltiples historias ejecutándose en muchos sitios de forma simultánea y sobre muchas familias y personajes diferentes.  House of the Dragon apuesta por mantener el conflicto más centrado, pero aun asi, es una serie de calidad infinita.

Veredicto

Con un ritmo un poco más lento, nunca aburre.  Repite los mismos puntos que la hacen una gran serie, pero comete sus mismos errores pasados.  Aun así, es televisión de calidad.

7 / 10

Dicen que las historias reales contadas en la pantalla tienen un un impacto diferente en el espectador y soy fiel creyente de esta premisa, creo que esto pasa desde que empezamos a ver la serie Under The Bridge no dejamos de sentir la sensación de qué estamos viviendo algo tan verdadero como si fuera de alguien cercano tal vez por la forma en la que fue contaba, tal vez por los personajes que usaron, por su narrativa o hasta por el mismo guion. Tendremos que descubrirlo al momento de adentrarnos en ella.

Estrenada el pasado 17 de abril de este año Under The Bridge nos cuenta la historia real detrás del asesinato de una jovencita de 14 años En un lugar lúgubre en un estado de Canadá en los años 1997. Vemos la historia de una niña que luego de una fiesta, es salvajemente atacada. Basada en el libro de la escritora canadiense Rebecca Godfrey.

Dirigida por capítulos entre Kevin Phillips y  Quinn Shephard, nos dejaron una de las mejores miniseries en lo que va del año 2024, con una narrativa y carga dramática digna del show nos hace no querer despegarnos de la pantalla. La vida de Virk que culminó en su trágico desenlace, junto con las experiencias de su familia, amigos, los investigadores y la propia Godfrey, Quinn Shephard ha logrado desarrollar un intrigante drama criminal que resulta ser sorprendentemente único y cautivador de principio a fin.

Tenemos un súper elenco empezando por la reciente súper galardonada Lily Gladstone (Killers of the Flower Moon) como la detective Cam Bentland, un poco duro tener que pasar a ver este personaje en ocasiones carente de perspectiva y sustancia, ¿falta de forma? Puede ser. Seguido por Riley Keough interpretando la escritora Rebecca Godfrey lo que podríamos decir tiene una participación casi secundaria porque el vuelco de emociones que emana este personaje es casi irreal, los villanos en esta serie son un puñado de todo, niños rotos atravesando por situaciones de vida, ¿pero que hace estas actuaciones tan especiales? La naturalidad con la que es llevada a escena, lo escalofriante que pueden llegar hacer algunos “simples” compañeros de clase. Tenemos las tremendas actuaciones de estas tres, Izzy G. Como Kelly Ellart (la mejor interpretación de psicopatía juvenil) Chloe Guidry como Josephine Bell, y Aiyana Goodfellow como Dusty, este trío Perfecto dio una de las mejores combinaciones antagónicas de este año en Under The Bridge.

Cada uno de estos actores realiza un trabajo que es a la vez esclarecedor y vulnerable. Combinado con la hermosa escritura de Rebecca Godfrey y la creadora de la serie Quinn Shepard, el resultado es un viaje emocional extraordinario y conmovedor. Se sintió personal y real.

Hablemos un poco más de lo técnico, la fotografía no es la mejor pero cumple su función, lo si atinado fue la incorporación de música de la época como era de esperarse cuando hablamos de 1997.

«Under the Bridge« es una historia criminal verdaderamente profunda y refrescante que logra extraer significado de su historia. El resultado parece genuinamente significativo, lo cual es raro en un género tan echado a perder con los saltos de guiones vacíos o simplemente actuaciones sin cuerpo, es una maravillo encontrar un poco tan genuinamente cuidado y bien ejecutado.

Veredicto

Under The Bridge nos deja un sabor agridulce en cuanto a las emociones y la culpabilidad, siendo tan espectacularmente realista en cada uno de sus episodios. De esas que aunque con detalles minúsculos no entorpecen su magia.

7 / 10

Desde 1995, la franquicia de “Bad Boys” se sostiene por la química de Will Smith y Martin Lawrence, y “Bad Boys: Die or Ride” no es la excepción.

Los directores de Adil y Bilall, se encargan una vez más de darle forma a este espectáculo, después de haber logrado con buenas críticas la “Bad Boys For Life”.  Aquí tienen un estilo más orientado al “look and feel”, con una estética moderna que busca homenajear (otra vez) al director de la primera película.

La historia nos narra cómo el detective Mike Lawrey y Marcus Burnett, se enteran que estan culpando al difunto Capitan Howard de haber sido parte de un cartel de drogas, y nuestros bad boys de toda la vida, iniciaran una investigación para dar con los responsables y limpiar el nombre de su antiguo jefe.  Y si la sinopsis puede no resultar demasiado tentadora hay que advertir que el posible gancho de este tipo de propuestas no se basan precisamente en la creatividad ni capacidad de sorpresa de los guionistas sino en el delirio, el absurdo, la adrenalina, la espectacularidad que pueden transmitir determinadas escenas clave.

La acción de “Bad Boys: Die or Ride” es el gancho, y funciona a la perfección, con menos persecuciones de lo que la franquicia está acostumbrada pero con una muy buena cantidad de tiroteos y con unas set pieces muy bien logradas.  Se nota bastante que los directores se muestran juguetones en esta entrega, que con la estética de los videojuegos de shooters subjetivos inician una secuencia de acción mezclandola con planos de snorricam. Además de la estética que no se había visto en la saga, con primerísimos planos.

En cuanto la actuación hace casi 30 años que el director Michael Bay hizo su debut en el cine con “Bad Boys”, con un Will Smith en estado de gracia, Martin Lawrence suelto en el humor y con una Téa Leoni radiante, y un Tchéky Karyo como villano sin desarrollo, algo que la saga al menos con la química de Will y Martin, también ha mantenido.

Y es que la saga ha pecado de tener una falta de desarrollo tremenda, y Eric Dane como villano es plano de sobra.  Las motivaciones del villano no las conocemos más allá de estar en un cartel de droga y de que es despiadado, pero deja muchas lagunas, ¿por qué busca al hijo de Mike? ¿Por qué le temen tanto? ¿Cuál es su propósito? Y ni hablar del personaje de Rhea Seehorn, que se desaprovecha bastante como una agente Marshall que sale de escena a escena haciendo caras.  Will Smith en cambio ha sabido aprovechar al personaje, aunque en varias ocasiones se siente un poco desgastado, sin embargo hay que reconocer que la verdadera cereza en esta ocasión es el personaje de Martin Lawrence, que quizás sea el que tenga más margen de lucirse.

Y es que los mejores momentos y los mejores diálogos, y tal vez el mejor desarrollo de los personajes, se lo lleva el detective Marcus Burnett.

Ya en lo más técnico como la fotografía a manos de Robrecht Heyvaert busca ser menos colorida de costumbre como lo hizo con “Ms Marvel”, y destacando estas hermosas puestas de sol de Miami.  Y la música de Lorne Balfe, busca emular aquellas clásicas tonalidades de Mark Mancina, pero con un aire moderno y más electrónico, algo que funciona pero no es memorable.

Al final “Bad Boys: Die or Die” es un blockbuster de verano que funciona perfectamente y que entrega lo que ofrece: una película entretenida de verano sin complicaciones y que cae bien para los fans de la saga como para los fans del terror.  No inventa la rueda, pero no lo necesita, ya que es suficiente con la química de los personajes.

Veredicto

¿Que es una fórmula demasiado básica, que solo se justifica si la vara no es demasiado alta? Sí, pero aun con sus evidentes limitaciones, abrazando de forma orgullosa viejos clichés, Bad Boys: Die or Ride puede resultar -y sin culpa- una experiencia tan lúdica como disfrutable.

6 / 10

Hace casi 10 años que se estrenó “Mad Max Fury Road”, por lo que cuando en el 2020 sale la noticia de que George Miller rodará “Furiosa: A Mad Max Saga”, las alarmas se encendieron.

Ya de por sí la tenía difícil, porque hablamos de una película que se ha consolidado como una de las más prominentes y respetadas de la década del 2010-2020, y que ha entrado en una de las películas de culto.  Pero descuiden, que Miller lo tiene claro y nos lo deja saber.  No es la misma aunque esté en el mismo universo, y para ello incluso nos regala un detalle de cinco segundos cuando entramos en el 3er acto del filme.  El director se muestra más acomodado, en especial en el empleo (y abuso) de los efectos especiales (CGI), que a diferencia de su antecesora pasaban desapercibidos.  La banda sonora de Junkie XL tampoco suena tan estruendosa, y todo esto se entiende, porque esta película es un viaje sobre el sufrimiento de Furiosa y su historia de venganza.  Es personal y aquí la acción no es protagonista.  Por eso la increíble escena en el desierto de Dementus y Furiosa, donde está el diálogo más extenso de la película, el cual son pocos.

A pesar de esto, un problema de “Furiosa: A Mad Max Saga”, que es bastante notable es su ritmo.  Este tiene unos altibajos alarmantes, y es que al estar dividida  en varios capítulos juega en su contra en este sentido. Y eso que las escenas de acción están perfectamente orquestadas, pero luego hay algunos tramos dónde el ritmo desacelera ocasionando sensaciones encontradas, y perdiendo por el camino ese sentido de la epicidad con el que tan bien jugaba y entendía “Mad Max Fury Road”.  La acción está estructurada en sí como un diálogo. Piénsalo: cuando los personajes hablan entre sí, es una especie de combate donde se dan respuestas, argumentos y contraargumentos, hasta que se los personajes alcanzan su objetivo o un punto en común. En Furiosa esos diálogos están sustituidos por los distintos movimientos y contramovimientos que cada personaje realiza para sobrevivir.

Ha habido gente que se ha quejado porque la protagonista apenas habla en la película, insinuando que eso implica un personaje poco profundo. Nada más lejos de la verdad: la cantidad de cosas que le vemos hacer, cómo reacciona ante los distintos obstáculos y persiste.  La conocemos, aunque casi no hayamos oído su voz, aunque en honor a la verdad, muy poco hablo en la anterior, así que no entiendo esa queja que tienen algunos.

Pero volviendo a esto, la profundidad del personaje es clara y Anya Taylor-Joy (The Menu) sabe aprovecharlo al máximo.  Grandioso juego de miradas que el director ha podido sacarle a una actriz con tan buenos gestos y que sabe decir TODO con miradas y gestos.  Pero junto a Anya, el personaje de Chris Hemsworth es aprovechado al máximo.  Su personaje es un hijo de la gran puta que en algunos momentos produce el más profundo sentimiento de hostilidad y en otros hasta llega a caer simpático por sus excentricidades.

El páramo cobra vida con una fotografía espectacular y un diseño de producción meticuloso. Las persecuciones son frenéticas y llenas de adrenalina, con unos atardeceres preciosos y momentos nocturnos bastante interesantes.  Esta vez se contó con Simon Duggan para la fotografía, algo que al inicio pense que seria un error, pero he confirmado que no y que, al igual que lo anterior, tiene todo el sentido del mundo, porque a pesar de ser los mismos mundos esto es el punto de vista de Furiosa, mientras que la fotografía John Seale en “Mad Max Fury Road” es el punto de vista de Mad Max.  Lo que sí es de agradecer es que hayan contado una vez más con Margaret Sixel en la edición, logrando así el mismo resultado que la anterior con el increíble set pieces que tenemos cuando los personajes van a La Granja de Balas.  Impresionante lo poco que tiene esa escena de acción.

“Furiosa: A Mad Max Saga” es un filme bastante entretenido y con buen apartado técnico.  Su estilo visual es implacable y característico. La historia es interesante, puesto que conocemos a Furiosa más en profundidad, a la vez que también aprendemos sobre el mundo que le ha tocado vivir.  Con algunos tropiezos pero que no dañan para nada la experiencia.

Veredicto

George Miller nos vuelve a regalar una película de alto voltaje, cargada de grandes secuencias, con una visión envidiable por el espectáculo y con un reparto en estado de gracia.

7 / 10

¿A quien se le ocurrió semejante trabalenguas de nombre? Estrenada el pasado febrero de este año en curso, Force of nature: The dry 2 sigue las intrigadas investigaciones del detective Falks interpretado por el actor australiano Éric Bana. La misma premisa que la primera película The Dry (2020).

Escrita y dirigida por Robert Connolly director que ha salido con varios filmes relevantes más de manera nacional (Australia) como lo son la película Happy Sad Men (2018) Emily (2022). Películas que sin duda no fueron el éxito esperado, pero tratan de cumplir su función.

Entrando en la premisa inicial de Force of Nature: The dry 2, cinco mujeres se adentran en uno de los bosques más impetuosos y lúgubres de Australia ¿el problema? Solo cuatro de ellas regresan. ¿Que pasó? ¿Por que pasó? Son de las tantas preguntas que te llegan a la mente cuando estás pegado a la pantalla en la primera mitad de la película. Hablemos un poco de los fotógramas de esta película que para mi fue de lo más elegante de ver… verdes, tenebrosos dignos de un thriller denso como lo es Force of nature: The dry 2. La musicalizacion a cargo de Peter Reaburn un compositor británico que a lo largo de su carrera se ha destacado también como director creativo, compositor de muchísimos soundtrack, creo que en este caso partícular fue muy acertado en cuanto a su colocación de efectos convincentes.

Las actuaciones estelares están de la mano de él agente Aarón Falk (Erick Bana) Alice (Anna Torv), Eric nos entrega la misma actuación sombría, con gestos particulares y volubles, creíbles. Anna por su parte no se queda atrás con su participación, siempre es bueno verla en acción (aunque en este caso algo irritante y poco elocuente) las participaciones secundarias, se manejan,  más nos dejan demasiado que desear, en Force of nature: The dry 2 el director trata de jugar un poco con el espectador a ver si podemos encontrar más de un villano dejándonos la premisa abierta a lo que queramos imaginar ¿realmente funciona? En ocasiones.

Desde la primera mitad de la película no te quieres despegar de tu asiento porque te atrapa, luego de la segunda mitad todo se va desvaneciendo como una pirámide de dominós, me costó entender como dejaron caer un thriller que pudo posicionarse como de los mejores de este año tan solo por algunos guionistas salir al paso rápido, “el asesino improbable” que al final no siempre funciona. Cuando tenemos una premisa inicial tan cargada de suspenso investigativo, lo mínimo que deseamos es continuar la línea, o por lo menos dejar un final más abierto. La película utiliza medios para contar desde la perspectiva de Falk su pasado y presente, cosa que me pareció muy interesante. Lástima que la historia se volviera innecesariamente confusa, ya que mezcló elementos de investigación y riñas familiares pasadas sin ningún tipo de sentido en pantalla.

Te juega con tres hilos en la historia por donde el director quiere tirar pero parece que nunca se decide ¿un asesino en serie en el bosque? ¿Acaso Alice sabía demasiado? ¿Ellas guardan un secreto? Demasiadas partituras de guion para un filme de ciento veinte minutos. Esta película gotea con giros y vueltas de ritmo, como muchos guiones de misterio, en querer atrapar al espectador. Pero el desarrollo en los minutos finales fueron desastrosos.

Como decía anteriormente, hay mucho que apreciar en Force of Nature: The Dry 2, las buenas actuaciones fuertes y una hermosa fotografía de paisajes verdes y selváticos, filmado en lugares como el valle de Yarra, Otways y Dandenong Ranges.

Veredicto

Es un thriller denso, sombrío que empieza de la mejor manera y se cae sobre sus propios misterios innecesarios y rebuscados. Aún así la película es disfrutable.

6 / 10

“Civil War” no es un intenso thriller de guerra que indaga en la decadencia de la sociedad norteamericana y su sistema político, sino más bien es un drama en forma de road movie donde nos centramos en cuatro protagonistas periodistas y que se centra en la insensibilidad de una prensa, que amparada en “contar la verdad” de forma “imparcial” busca ser lo más sensacionalista posible.

Yo seré honesto con quien me lea (y me escuche): para mi Alex Garland es un director un tanto infumable, en el buen sentido de la palabra.  Sin embargo, “Civil War” me parece su trabajo más redondo con el permiso de la grandiosa “Ex-Machina”, y es que a pesar de las anodinas conversaciones que se sienten totalmente pesadas porque como diálogo no funciona (¿alguien puede tener ese tipo de conversaciones horas antes de haber presenciado casi su muerte?) y del terrible desarrollo de personajes (ninguno evoluciona y se mantienen tal cual lo hemos visto al inicio del filme), la película tiene un apartado técnico increíble y en su guión, carente de profundidad, la historia sabe moverse y evolucionar.  Si, la historia.

El trabajo del director se resume en dos grandes temas: la revuelta social y el periodismo.  El primero es plano y sin gracia, dando a entender que para el director esto es mero contexto, y es una herramienta que utiliza para poder exprimir al máximo todo lo sucedido con el segundo tema que es el periodismo.  Aquí el director sabe exprimir muchas de las situaciones, a pesar de que le falta pulso.  Y en ese caso se entiende, ya que a Garland lo que le interesa no es el propio escenario sino los comportamientos individuales en un proceso multitudinario y de caos absoluto como es una guerra. 

El mismo personaje de Stephen Henderson lo dice en la magistral escena cuando sale Jesse Plemons: “a ellos no les interesa que lo vean, sino todo lo contrario.  Es que no sepan cómo viven y que hacen dentro de este caos”.  Dicho de otro modo, el director busca mostrar lo tan miserable que pueden ser sus personajes con tal de conseguir la foto perfecta o la cita perfecta para la primera plana (de ahí las últimas palabras del personaje de Wagner Moura).

Y es ahi donde esta el verdadero fallo, porqué “Civil War” mueve a sus personajes en un caos absoluto, para que desvincularlos ética y emocionalmente de todo lo que les rodea, exponiendolos y forzandolos a llevar a las últimas consecuencias sus actos, pero de los que ellos mismos no creen.  El personaje de Lee (Kirsten Dunst sublime) se ve destrozada por todo lo vivido y visto en los últimos días (lo cual me ahorraré para no dar spoilers) y aun así, ante esto, sin mediar palabra avanza en búsqueda de aquella fotografía.  Y si, puede justificarse fácilmente porque eso mismo hacía el personaje de Jake Gyllenhall en “Nightcrawler” la cual maneja un tema similar, pero mientras el personaje de Jake se mueve por los rating de audiencia.  El hecho de ver una oportunidad para tener mayor rating hace que prefiera aguantar un dolor emocional y cargar con ello, pero los personajes de Garland constantemente se repiten que no es lo conveniente.

En cuestiones actorales, como técnica, “Civil War” brilla de forma impecable.  Kirsten Dust está sublime y se traga la pantalla sin esfuerzo.  Wagner Moura por igual siendo este uno de los mejores personajes.  Cailee Spaeny (Mare of Easttown) demuestra lo gran actriz que es una vez más, pero es Jesse Plemons con un personaje que apenas sale en pantalla en una escena de menos de 20 minutos que eleva todo.  Una escena de tensión muy bien lograda por parte de todos.  Aquí el director y Plemons son quienes se llevan los aplausos.

Al final el filme no logra dar el golpe en la mesa como se esperaba y eso se debe en parte, a que el director no logra quitarse de encima cierta sensación de dájà vu, detalle que impacta estrepitosamente con su ya mencionado objetivo principal: sorprender. De hecho, la mayoría de los giros resultan previsibles e incluso, en ocasiones, más bien poco creíbles. Y si bien es cierto que dichos defectos no impiden a Civil War alzarse como una película compacta, dotada de actuaciones notables y con una puesta en escena correcta, también lo es que las reconocibles ansias de originalidad de su director chocan de bruces con la mentada previsibilidad de sus secuencias y la linealidad de unas formas que acaban resultando poco más que funcionales.

Veredicto

Civil War quizás no sea en totalidad, la mejor película de Garland, pero si que arriba con éxito en sus aspiraciones, donde lo audiovisual es la bandera de la espectacularidad que refleja el caos que queda se disuelve poco a poco.

6 / 10

“Antidisturbios” es una miniserie del 2020 creada por Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña (los dos que crearon “As Bestas”), y en la cual también hacen de directores y guionistas.

La serie narra como un equipo de antidisturbios de la policía es enviado a realizar un desahucio en el centro de Madrid.  A la llegada al lugar, este equipo se dará cuenta que no la tienen fácil, provocando que el desalojo se complique provocando una tragedia.  Esto hará que un equipo de Asuntos Internos de la Policía se encargue de investigar lo sucedido, destapando así una caja de Pandora.

Primero hay que aplaudir la dirección por parte de Sorogoyen, quien detrás de cámara no defrauda absolutamente nada y con destreza y unos virtuosos planos secuencia, logra mantener la acción y el suspenso.  Es increíble como logra escenas en donde uno se quede al borde del asiento, mientras vemos al director incluir elementos en momentos en donde cualquier cosita puede hacer que los protagonistas estén en peligro, haciendo que tanto el espectador como el personaje están en constante estrés.  Además de que su forma de grabar es como una simulación de found footage pero sin serlo, para que nosotros detrás de pantalla nos podamos sentir como parte del equipo.  Una apuesta en escena milimétrica desde la planificación hasta el momento de dar la acción en el set con un trabajo de cámara impecable.  Alabanzas debería recibir la escena cuando el equipo es enviado a las afueras de un estadio de fútbol.

Lo segundo a destacar en “Antidisturbios” son las increíbles actuaciones.  Raúl Arévalo (La Isla Mínima), Roberto Álamo (esa escena cuando tiene el ataque de ansiedad es increíble) y Raúl Prieto, se roban la pantalla con cada una de sus escenas, siendo estos dos últimos los personajes con peor desarrollo de guión, demostrando que a veces una cosa no va de la mano de otra.  En menor medida queda Patrick Criado, que apenas dura unos cuantos capítulos o Hovik Keuchkerian, que a pesar de tener un gran protagonismo, nuevamente el guión no les hace justicia y no ayuda.  Ni hablemos de Vicky Luengo, a quien se le maltrata en momentos claves.

Porque el problema de la serie son en el guión y la parte de los diálogos donde la serie no alcanza la excelencia que para mí sí tiene la dirección. El formato serie viene muy bien para poder indagar algo más en los personajes principales, pero el desarrollo es tremendamente caótico, haciendo que en un capítulo veamos a un personaje ser de una forma pero en otro verlo totalmente distinto.  Lo peor es que la serie trata de hacer unos cuantos giros de guión, que tal vez en la idea eran interesantes pero cuando son llevado a cabo, con este guión y sus defectos, hace que uno esté totalmente perdido de que acaba de ver o peor aun, no entender el porqué el personaje lo hace porque no va con lo que nos han planteado desde el inicio.

Antidisturbios

En cada mirada y en cada silencio hay un mensaje, siendo una serie que cumple técnicamente, pero que también ofrece un trasfondo que va más allá y no se conforma con el típico blanco o negro, apostando por el gris, en una decisión tan valiente como acertada.

En el apartado técnico, tenemos al frances Olivier Arson, ya colaborador del director y en las cinematografía a Alex de Pablo, otro colaborador del director y que es quien ayuda en tomar esos excelentes planos que parecen parte del found footage.

“Antidisturbios” es una excelente serie y muy disfrutable, que hace que sea una verdadera pena que conjugando estos elementos, el guión tenga unos fallos muy marcados que hacen que pierda valor (pero no fuerza).

Veredicto

Si tienes algún recelo después de todo lo expuesto, sólo te digo: pruébala, dale 15 minutos. A mí me convenció enseguida y no dejó de ganarse mi interés y admiración en ningún momento.

8 / 10

He decidido ver la filmografía de Rodrigo Sorogoyen, y ahí debe incluirse una de sus últimas obras: As Bestas.

El filme, con guión de su fiel colaboradora, Isabel Peña, narra como Antonio y Olga, una pareja de esposos que tienen años viviendo en Galicia.  Y aunque su estilo de vida es tranquilo, la convivencia con sus vecinos no lo es tanto, y termina de subir la tensión cuando los hermanos Anta, una familia vecina, interrumpe. A estas alturas podemos echar la vista atrás y encontrar rasgos comunes en el universo de Sorogoyen. Está claro que se siente más cómodo en el thriller que en ningún otro género, ya que es ahí donde mejor lucen todas sus virtudes como cineasta. Se pueden apreciar, además, temáticas comunes en su filmografía. Es evidente que a Sorogoyen le interesa mucho el concepto de justicia, o más bien, cómo reacciona un individuo cuando lo que él entiende por justicia entra en conflicto con el orden establecido (algo parecido a lo que se ve en “Antidisturbios”).  También parece muy proclive a explorar la naturaleza violenta del ser humano, y en ese aspecto me recuerda mucho a David Fincher.

As Bestas

Sorogoyen y Peña, son plenamente conscientes de las convenciones del género, lo que les permite jugar con ellas. A veces cumplen con las expectativas, a veces las subvierten, lo que crea en el espectador una sensación de incertidumbre.  Entiende cómo funcionan los tempos de la intriga. Su trabajo de cámara es impecable. Sabe cuándo parar el movimiento y cuándo inyectar vigor y adrenalina. Construye la tensión con paciencia, a ritmo de diálogos punzantes cargados de pasivo-agresividad. Los tres planos más largos son tres conversaciones.  Todo funciona para ser uno de los mejores filmes del director, pero patina un poco.  A veces creo que es el guión, a veces creo que es la dirección, a veces creo que es ambas.  A veces me gustaría creer que el problema ha sido mío, como espectador, que tal vez no estuve a la altura del filme pero vuelvo a sentarme y analizar “As Bestas” y me doy cuenta que el problema está en ellos.

Me explico: El punto de partida argumental me gusta, creo que es una buena historia. Hay tensión, y ésta va en aumento. Bien. Luis Zahera empieza a robar la película progresivamente desde el minuto uno. Hacia la mitad del metraje, cuando vamos por hora y pico, Sorogoyen ha manejado los tiempos a la perfección, y el nivel de violencia subterránea está tan alto, que ya a medio visionado me pregunto cómo podrá seguir creciendo esto, pero de repente hay un quiebro. La película rompe y se vuelve en algo diferente. Podría estar justificado, ser original etc… pero a mí no me convence porque es un momento en que, el espectador se queda a cuadros, estupefacto, y mientras va resolviendo en su cabeza lo que ha sucedido, el nivel de la película va bajando entonces, ¿donde está todo el nivel de tensión? ¿Por qué no sigue aumentando?

La historia de “As Bestas” se divide en dos partes con un punto de inflexión. Dichas partes son de diferente duración cada una, siendo aproximadamente la primera dos tercios del total. Esta primera parte más larga es la de más tensión, mientras que en la segunda parte, que es la que camina hacia el desenlace final, sin prescindir también de tensión e intriga, cobra protagonismo cómo todos los hechos diseccionan el alma y forma de ser del personaje de la mujer francesa Olga interrelacionando sobre todo con otro personaje que en esta parte se convierte también en protagonista y que es su hija Marie.

En primera instancia, quiero destacar al fabuloso elenco que conforma esta película, muchos de ellos han sido un descubrimiento para mi y no concibo otra idea que no pase por elogiar el tremendo esfuerzo escénico que ha tenido cada uno de los personajes en esta película, sin dejarme ninguno en el camino. Denis Ménochet se come la pantalla de principio a fin, prácticamente haciendo que la película sea suya, acompañado de un increíble Luis Zahera como principal y un soberbio Diego Anido.

En conclusión, ‘As Bestas‘ es un buen drama, que destaca por su fascinante reparto y sus momentos de tensión, perdiendo algo de interés y garra en los momentos de calma o en su media hora final. Creo que le habría venido genial durar veinte minutos menos, pero todo no se puede tener.

Veredicto

A pesar de todo, vuelve a ser una buena película de Sorogoyen, que no llega al nivel de sus anteriores propuestas, pero que sigue siendo digna de atención y recomendación.

7 / 10

El género de acción evoluciona cada cierto tiempo, y la última vez fue con la saga “John Wick”.  Dev Patel que no es tonto, trato de sacar lo mejor de esto para su debut con “Monkey Man”.

Las decisiones que toma Patel como director en Monkey Man son, en casi todo el metraje, arriesgadas, con multitud de planos detalle llenos de sangre y miradas de odio y dolor.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención de la película, de hecho, es una de las decisiones de guión: incluir algún toque cómico, que aunque escaso, resalta mucho sobre la seriedad y crudeza del relato en sí. Como si los propios guionistas (entre ellos Patel), supieran de lo cliché de su historia y quisieran dejar claro al espectador que eso ellos también lo saben, pero que eso no va a impedir que hagan la película que quieren hacer.

La historia de “Monkey Man” es una historia de venganza de manual: un chico (Dev Patel) al que nunca le conoceremos el nombre, busca venganza por la muerte de su madre.  Lo que, a priori, era menos previsible, especialmente cuando hablamos de una ópera prima, es la sólida narrativa de la que hace gala una ‘Monkey Man’ que encuentra en ella su gran virtud y su principal seña de identidad junto a su atmósfera y su inesperado discurso sociopolítico; elementos que, en última instancia, llegan a dejar la acción en un segundo término de un modo que hace ganar enteros al conjunto.  Y es que esta narrativa visualmente impactante, captura la esencia y la energía de la India contemporánea desde la clase alta hasta la clase baja.  La ciudad metropolitana moderna y los callejones más sombríos.

Si bien las actuaciones son en su mayoría regulares, destacan algunos momentos de intensidad y emotividad por parte del elenco. El protagonista, interpretado por Dev Patel, ofrece una actuación sólida que transmite la determinación y el conflicto interno de su personaje. Sin embargo, algunas interpretaciones secundarias podrían haber sido más convincentes para profundizar en la complejidad de la historia.  Tal vez es la falta de costumbre a ese cine de Bollywood, muy teatral como el asiatico, que hace que uno conecte un poco más de lo usual.  El aspecto técnico es uno de sus puntos más fuertes, destacando especialmente la magnífica cinematografía y el cuidado montaje. Las imágenes capturan la belleza y la diversidad de la India, mientras que el montaje dinámico contribuye a mantener el ritmo y la tensión de la narrativa. En conjunto, el aspecto técnico eleva la experiencia visual de la película y la hace memorable.

Monkey Man

El primer tercio de metraje opta por fragmentar de forma muy inteligente su narrativa con flashbacks incompletos que se intercalan con el presente del héroe, generando cierto caos deliberado que permite a ‘Monkey Man’ ahorrar en exposición oral y dejar que sea el espectador quien vaya atando cabos de forma proactiva, fomentando el diálogo en ambas direcciones entre público y pantalla.

A día de hoy, lo mejor que puede hacer una película de acción como esta es ofrecer una propuesta única y lo más íntima —para su creador— posible, y ‘Monkey Man’ supura el suficiente mimo escena tras escena como para permitir ver proyectada la figura de Dev Patel en cada uno de sus fotogramas, permitiéndonos recorrer sus raíces familiares y culturales mientras se reivindica como la gran estrella de acción en ciernes a la que acompañar a partir de ahora.

Veredicto

Ofrece un viaje emocionante y visualmente impresionante a través de las calles de la India, explorando temas de redención, justicia y lucha contra la adversidad. Aunque algunas actuaciones pueden carecer de profundidad, la dirección hábil de Dev Patel y el aspecto técnico magnífico compensan estas deficiencias.

7 / 10

La entrevista que hundió al príncipe Andrés” el filme Scoop, que retrata con puntos y comas como la BBC obtuvo la entrevista consiguió la primicia, que muchos catalogaron como el peor error de la casa real en todos los años de gestión. 

Escrita y dirigida por Phillip Martín, director británico conocido por otras direcciones muy buenas una de ellas es de Forget en 2014 fue director de la serie “The Crown” de 2016 a 2019, Martin es uno de esos directores que conocen en materia todo lo que exponen y dirigen y con esto nos muestra que un poco el mundo de la corona y sus secretos. ¿Tendremos más?. 

Scoop fue estrenada el pasado 5 de abril en Netflix y desde entonces todo el entorno sobre el fenecido Jeffrey Epstein se avivó nuevamente. 

El trabajo de producción, maquillaje y diálogo y sobre todo el casting al elegir los actores y su enorme parecido fue de lo más acertado. 

Rufus Sewel, Como Andres y Gillian Anderson estelares en Scoop le dan un toque exquisito a la narrativa de la historia, un drama captado por lo que se puede definir “el poder versus la gente”…

Hablemos un poco de Rufus Sewel quien da vida al personaje del Príncipe Andrés, en materia, una magnífica interpretación por igual Gillian, la un toque sofisticado como solo ella puede lograr, pues como se sabe la experiencia no se improvisa. 

Hablemos de la perspectiva con la que fue contada la historia, desde la vida de Sam Maclister. Interpretación a cargo de Billie Piper, la actuación fue un tanto sobreactuada en momentos esta parecía carecer de sustancia, Hilos inconexos, giros innecesarios, la vida de hogar de la misma sobraban un poco en la trama y en ocasiones se tornan aburridas, si la narrativa fuese encaminada desde Emely (Gillian Anderson) se hubiese salvado un poco. 

Una entrevista histórica que fue bien manejada, con todos los toques de silencio y suspenso que necesitaban para entender quién era Epstein en la vida del príncipe y porque este necesitaba rendirle cuentas al mundo de su amistad con el presunto acusado. 

Aún con todos estos matices es una película que se logra disfrutar. En contraste, la entrevista original conserva su capacidad de permanecer convincentemente intensa, ofreciendo una visión infinitamente fascinante que la película, no replica en totalidad pero se esfuerza y cumple su trabajo. 

Scoop es un retrato directo al declive de un príncipe, ver cómo la credibilidad de un monarca es tirada por el suelo y por incómodo que parezca por el mismo, ya que el en primera persona fue quien logró clavar la duda y avivar más los pensamientos negativos que hoy en la actualidad persisten en la vida de todos los británicos y del mundo. 

Para ser una de las entrevistas más importantes de la historia de Reino Unido, Netflix debemos admitir que se esforzó con “Scoop” traduciéndose a ser todo lo que fue, un escándalo mediático. 

Scoop en primera persona fue muy arriesgado y poco atinado, gracias a las actuaciones secundarias pudo salir a flote y conseguir llevar la narrativa a su punto de inflexión y suspenso algo ágil e inteligente por parte del director.

Veredicto

Entonces nos quedamos con una película que pudo ser mucho mejor de lo que termina siendo, ya que aunque tenga varios defectos a su haber, es una película que te cautiva y que te entretiene en todo su trayecto.

6 / 10