Hace casi 10 años que se estrenó “Mad Max Fury Road”, por lo que cuando en el 2020 sale la noticia de que George Miller rodará “Furiosa: A Mad Max Saga”, las alarmas se encendieron.

Ya de por sí la tenía difícil, porque hablamos de una película que se ha consolidado como una de las más prominentes y respetadas de la década del 2010-2020, y que ha entrado en una de las películas de culto.  Pero descuiden, que Miller lo tiene claro y nos lo deja saber.  No es la misma aunque esté en el mismo universo, y para ello incluso nos regala un detalle de cinco segundos cuando entramos en el 3er acto del filme.  El director se muestra más acomodado, en especial en el empleo (y abuso) de los efectos especiales (CGI), que a diferencia de su antecesora pasaban desapercibidos.  La banda sonora de Junkie XL tampoco suena tan estruendosa, y todo esto se entiende, porque esta película es un viaje sobre el sufrimiento de Furiosa y su historia de venganza.  Es personal y aquí la acción no es protagonista.  Por eso la increíble escena en el desierto de Dementus y Furiosa, donde está el diálogo más extenso de la película, el cual son pocos.

A pesar de esto, un problema de “Furiosa: A Mad Max Saga”, que es bastante notable es su ritmo.  Este tiene unos altibajos alarmantes, y es que al estar dividida  en varios capítulos juega en su contra en este sentido. Y eso que las escenas de acción están perfectamente orquestadas, pero luego hay algunos tramos dónde el ritmo desacelera ocasionando sensaciones encontradas, y perdiendo por el camino ese sentido de la epicidad con el que tan bien jugaba y entendía “Mad Max Fury Road”.  La acción está estructurada en sí como un diálogo. Piénsalo: cuando los personajes hablan entre sí, es una especie de combate donde se dan respuestas, argumentos y contraargumentos, hasta que se los personajes alcanzan su objetivo o un punto en común. En Furiosa esos diálogos están sustituidos por los distintos movimientos y contramovimientos que cada personaje realiza para sobrevivir.

Ha habido gente que se ha quejado porque la protagonista apenas habla en la película, insinuando que eso implica un personaje poco profundo. Nada más lejos de la verdad: la cantidad de cosas que le vemos hacer, cómo reacciona ante los distintos obstáculos y persiste.  La conocemos, aunque casi no hayamos oído su voz, aunque en honor a la verdad, muy poco hablo en la anterior, así que no entiendo esa queja que tienen algunos.

Pero volviendo a esto, la profundidad del personaje es clara y Anya Taylor-Joy (The Menu) sabe aprovecharlo al máximo.  Grandioso juego de miradas que el director ha podido sacarle a una actriz con tan buenos gestos y que sabe decir TODO con miradas y gestos.  Pero junto a Anya, el personaje de Chris Hemsworth es aprovechado al máximo.  Su personaje es un hijo de la gran puta que en algunos momentos produce el más profundo sentimiento de hostilidad y en otros hasta llega a caer simpático por sus excentricidades.

El páramo cobra vida con una fotografía espectacular y un diseño de producción meticuloso. Las persecuciones son frenéticas y llenas de adrenalina, con unos atardeceres preciosos y momentos nocturnos bastante interesantes.  Esta vez se contó con Simon Duggan para la fotografía, algo que al inicio pense que seria un error, pero he confirmado que no y que, al igual que lo anterior, tiene todo el sentido del mundo, porque a pesar de ser los mismos mundos esto es el punto de vista de Furiosa, mientras que la fotografía John Seale en “Mad Max Fury Road” es el punto de vista de Mad Max.  Lo que sí es de agradecer es que hayan contado una vez más con Margaret Sixel en la edición, logrando así el mismo resultado que la anterior con el increíble set pieces que tenemos cuando los personajes van a La Granja de Balas.  Impresionante lo poco que tiene esa escena de acción.

“Furiosa: A Mad Max Saga” es un filme bastante entretenido y con buen apartado técnico.  Su estilo visual es implacable y característico. La historia es interesante, puesto que conocemos a Furiosa más en profundidad, a la vez que también aprendemos sobre el mundo que le ha tocado vivir.  Con algunos tropiezos pero que no dañan para nada la experiencia.

Veredicto

George Miller nos vuelve a regalar una película de alto voltaje, cargada de grandes secuencias, con una visión envidiable por el espectáculo y con un reparto en estado de gracia.

7 / 10

¿A quien se le ocurrió semejante trabalenguas de nombre? Estrenada el pasado febrero de este año en curso, Force of nature: The dry 2 sigue las intrigadas investigaciones del detective Falks interpretado por el actor australiano Éric Bana. La misma premisa que la primera película The Dry (2020).

Escrita y dirigida por Robert Connolly director que ha salido con varios filmes relevantes más de manera nacional (Australia) como lo son la película Happy Sad Men (2018) Emily (2022). Películas que sin duda no fueron el éxito esperado, pero tratan de cumplir su función.

Entrando en la premisa inicial de Force of Nature: The dry 2, cinco mujeres se adentran en uno de los bosques más impetuosos y lúgubres de Australia ¿el problema? Solo cuatro de ellas regresan. ¿Que pasó? ¿Por que pasó? Son de las tantas preguntas que te llegan a la mente cuando estás pegado a la pantalla en la primera mitad de la película. Hablemos un poco de los fotógramas de esta película que para mi fue de lo más elegante de ver… verdes, tenebrosos dignos de un thriller denso como lo es Force of nature: The dry 2. La musicalizacion a cargo de Peter Reaburn un compositor británico que a lo largo de su carrera se ha destacado también como director creativo, compositor de muchísimos soundtrack, creo que en este caso partícular fue muy acertado en cuanto a su colocación de efectos convincentes.

Las actuaciones estelares están de la mano de él agente Aarón Falk (Erick Bana) Alice (Anna Torv), Eric nos entrega la misma actuación sombría, con gestos particulares y volubles, creíbles. Anna por su parte no se queda atrás con su participación, siempre es bueno verla en acción (aunque en este caso algo irritante y poco elocuente) las participaciones secundarias, se manejan,  más nos dejan demasiado que desear, en Force of nature: The dry 2 el director trata de jugar un poco con el espectador a ver si podemos encontrar más de un villano dejándonos la premisa abierta a lo que queramos imaginar ¿realmente funciona? En ocasiones.

Desde la primera mitad de la película no te quieres despegar de tu asiento porque te atrapa, luego de la segunda mitad todo se va desvaneciendo como una pirámide de dominós, me costó entender como dejaron caer un thriller que pudo posicionarse como de los mejores de este año tan solo por algunos guionistas salir al paso rápido, “el asesino improbable” que al final no siempre funciona. Cuando tenemos una premisa inicial tan cargada de suspenso investigativo, lo mínimo que deseamos es continuar la línea, o por lo menos dejar un final más abierto. La película utiliza medios para contar desde la perspectiva de Falk su pasado y presente, cosa que me pareció muy interesante. Lástima que la historia se volviera innecesariamente confusa, ya que mezcló elementos de investigación y riñas familiares pasadas sin ningún tipo de sentido en pantalla.

Te juega con tres hilos en la historia por donde el director quiere tirar pero parece que nunca se decide ¿un asesino en serie en el bosque? ¿Acaso Alice sabía demasiado? ¿Ellas guardan un secreto? Demasiadas partituras de guion para un filme de ciento veinte minutos. Esta película gotea con giros y vueltas de ritmo, como muchos guiones de misterio, en querer atrapar al espectador. Pero el desarrollo en los minutos finales fueron desastrosos.

Como decía anteriormente, hay mucho que apreciar en Force of Nature: The Dry 2, las buenas actuaciones fuertes y una hermosa fotografía de paisajes verdes y selváticos, filmado en lugares como el valle de Yarra, Otways y Dandenong Ranges.

Veredicto

Es un thriller denso, sombrío que empieza de la mejor manera y se cae sobre sus propios misterios innecesarios y rebuscados. Aún así la película es disfrutable.

6 / 10

“Civil War” no es un intenso thriller de guerra que indaga en la decadencia de la sociedad norteamericana y su sistema político, sino más bien es un drama en forma de road movie donde nos centramos en cuatro protagonistas periodistas y que se centra en la insensibilidad de una prensa, que amparada en “contar la verdad” de forma “imparcial” busca ser lo más sensacionalista posible.

Yo seré honesto con quien me lea (y me escuche): para mi Alex Garland es un director un tanto infumable, en el buen sentido de la palabra.  Sin embargo, “Civil War” me parece su trabajo más redondo con el permiso de la grandiosa “Ex-Machina”, y es que a pesar de las anodinas conversaciones que se sienten totalmente pesadas porque como diálogo no funciona (¿alguien puede tener ese tipo de conversaciones horas antes de haber presenciado casi su muerte?) y del terrible desarrollo de personajes (ninguno evoluciona y se mantienen tal cual lo hemos visto al inicio del filme), la película tiene un apartado técnico increíble y en su guión, carente de profundidad, la historia sabe moverse y evolucionar.  Si, la historia.

El trabajo del director se resume en dos grandes temas: la revuelta social y el periodismo.  El primero es plano y sin gracia, dando a entender que para el director esto es mero contexto, y es una herramienta que utiliza para poder exprimir al máximo todo lo sucedido con el segundo tema que es el periodismo.  Aquí el director sabe exprimir muchas de las situaciones, a pesar de que le falta pulso.  Y en ese caso se entiende, ya que a Garland lo que le interesa no es el propio escenario sino los comportamientos individuales en un proceso multitudinario y de caos absoluto como es una guerra. 

El mismo personaje de Stephen Henderson lo dice en la magistral escena cuando sale Jesse Plemons: “a ellos no les interesa que lo vean, sino todo lo contrario.  Es que no sepan cómo viven y que hacen dentro de este caos”.  Dicho de otro modo, el director busca mostrar lo tan miserable que pueden ser sus personajes con tal de conseguir la foto perfecta o la cita perfecta para la primera plana (de ahí las últimas palabras del personaje de Wagner Moura).

Y es ahi donde esta el verdadero fallo, porqué “Civil War” mueve a sus personajes en un caos absoluto, para que desvincularlos ética y emocionalmente de todo lo que les rodea, exponiendolos y forzandolos a llevar a las últimas consecuencias sus actos, pero de los que ellos mismos no creen.  El personaje de Lee (Kirsten Dunst sublime) se ve destrozada por todo lo vivido y visto en los últimos días (lo cual me ahorraré para no dar spoilers) y aun así, ante esto, sin mediar palabra avanza en búsqueda de aquella fotografía.  Y si, puede justificarse fácilmente porque eso mismo hacía el personaje de Jake Gyllenhall en “Nightcrawler” la cual maneja un tema similar, pero mientras el personaje de Jake se mueve por los rating de audiencia.  El hecho de ver una oportunidad para tener mayor rating hace que prefiera aguantar un dolor emocional y cargar con ello, pero los personajes de Garland constantemente se repiten que no es lo conveniente.

En cuestiones actorales, como técnica, “Civil War” brilla de forma impecable.  Kirsten Dust está sublime y se traga la pantalla sin esfuerzo.  Wagner Moura por igual siendo este uno de los mejores personajes.  Cailee Spaeny (Mare of Easttown) demuestra lo gran actriz que es una vez más, pero es Jesse Plemons con un personaje que apenas sale en pantalla en una escena de menos de 20 minutos que eleva todo.  Una escena de tensión muy bien lograda por parte de todos.  Aquí el director y Plemons son quienes se llevan los aplausos.

Al final el filme no logra dar el golpe en la mesa como se esperaba y eso se debe en parte, a que el director no logra quitarse de encima cierta sensación de dájà vu, detalle que impacta estrepitosamente con su ya mencionado objetivo principal: sorprender. De hecho, la mayoría de los giros resultan previsibles e incluso, en ocasiones, más bien poco creíbles. Y si bien es cierto que dichos defectos no impiden a Civil War alzarse como una película compacta, dotada de actuaciones notables y con una puesta en escena correcta, también lo es que las reconocibles ansias de originalidad de su director chocan de bruces con la mentada previsibilidad de sus secuencias y la linealidad de unas formas que acaban resultando poco más que funcionales.

Veredicto

Civil War quizás no sea en totalidad, la mejor película de Garland, pero si que arriba con éxito en sus aspiraciones, donde lo audiovisual es la bandera de la espectacularidad que refleja el caos que queda se disuelve poco a poco.

6 / 10

“Antidisturbios” es una miniserie del 2020 creada por Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña (los dos que crearon “As Bestas”), y en la cual también hacen de directores y guionistas.

La serie narra como un equipo de antidisturbios de la policía es enviado a realizar un desahucio en el centro de Madrid.  A la llegada al lugar, este equipo se dará cuenta que no la tienen fácil, provocando que el desalojo se complique provocando una tragedia.  Esto hará que un equipo de Asuntos Internos de la Policía se encargue de investigar lo sucedido, destapando así una caja de Pandora.

Primero hay que aplaudir la dirección por parte de Sorogoyen, quien detrás de cámara no defrauda absolutamente nada y con destreza y unos virtuosos planos secuencia, logra mantener la acción y el suspenso.  Es increíble como logra escenas en donde uno se quede al borde del asiento, mientras vemos al director incluir elementos en momentos en donde cualquier cosita puede hacer que los protagonistas estén en peligro, haciendo que tanto el espectador como el personaje están en constante estrés.  Además de que su forma de grabar es como una simulación de found footage pero sin serlo, para que nosotros detrás de pantalla nos podamos sentir como parte del equipo.  Una apuesta en escena milimétrica desde la planificación hasta el momento de dar la acción en el set con un trabajo de cámara impecable.  Alabanzas debería recibir la escena cuando el equipo es enviado a las afueras de un estadio de fútbol.

Lo segundo a destacar en “Antidisturbios” son las increíbles actuaciones.  Raúl Arévalo (La Isla Mínima), Roberto Álamo (esa escena cuando tiene el ataque de ansiedad es increíble) y Raúl Prieto, se roban la pantalla con cada una de sus escenas, siendo estos dos últimos los personajes con peor desarrollo de guión, demostrando que a veces una cosa no va de la mano de otra.  En menor medida queda Patrick Criado, que apenas dura unos cuantos capítulos o Hovik Keuchkerian, que a pesar de tener un gran protagonismo, nuevamente el guión no les hace justicia y no ayuda.  Ni hablemos de Vicky Luengo, a quien se le maltrata en momentos claves.

Porque el problema de la serie son en el guión y la parte de los diálogos donde la serie no alcanza la excelencia que para mí sí tiene la dirección. El formato serie viene muy bien para poder indagar algo más en los personajes principales, pero el desarrollo es tremendamente caótico, haciendo que en un capítulo veamos a un personaje ser de una forma pero en otro verlo totalmente distinto.  Lo peor es que la serie trata de hacer unos cuantos giros de guión, que tal vez en la idea eran interesantes pero cuando son llevado a cabo, con este guión y sus defectos, hace que uno esté totalmente perdido de que acaba de ver o peor aun, no entender el porqué el personaje lo hace porque no va con lo que nos han planteado desde el inicio.

Antidisturbios

En cada mirada y en cada silencio hay un mensaje, siendo una serie que cumple técnicamente, pero que también ofrece un trasfondo que va más allá y no se conforma con el típico blanco o negro, apostando por el gris, en una decisión tan valiente como acertada.

En el apartado técnico, tenemos al frances Olivier Arson, ya colaborador del director y en las cinematografía a Alex de Pablo, otro colaborador del director y que es quien ayuda en tomar esos excelentes planos que parecen parte del found footage.

“Antidisturbios” es una excelente serie y muy disfrutable, que hace que sea una verdadera pena que conjugando estos elementos, el guión tenga unos fallos muy marcados que hacen que pierda valor (pero no fuerza).

Veredicto

Si tienes algún recelo después de todo lo expuesto, sólo te digo: pruébala, dale 15 minutos. A mí me convenció enseguida y no dejó de ganarse mi interés y admiración en ningún momento.

8 / 10

He decidido ver la filmografía de Rodrigo Sorogoyen, y ahí debe incluirse una de sus últimas obras: As Bestas.

El filme, con guión de su fiel colaboradora, Isabel Peña, narra como Antonio y Olga, una pareja de esposos que tienen años viviendo en Galicia.  Y aunque su estilo de vida es tranquilo, la convivencia con sus vecinos no lo es tanto, y termina de subir la tensión cuando los hermanos Anta, una familia vecina, interrumpe. A estas alturas podemos echar la vista atrás y encontrar rasgos comunes en el universo de Sorogoyen. Está claro que se siente más cómodo en el thriller que en ningún otro género, ya que es ahí donde mejor lucen todas sus virtudes como cineasta. Se pueden apreciar, además, temáticas comunes en su filmografía. Es evidente que a Sorogoyen le interesa mucho el concepto de justicia, o más bien, cómo reacciona un individuo cuando lo que él entiende por justicia entra en conflicto con el orden establecido (algo parecido a lo que se ve en “Antidisturbios”).  También parece muy proclive a explorar la naturaleza violenta del ser humano, y en ese aspecto me recuerda mucho a David Fincher.

As Bestas

Sorogoyen y Peña, son plenamente conscientes de las convenciones del género, lo que les permite jugar con ellas. A veces cumplen con las expectativas, a veces las subvierten, lo que crea en el espectador una sensación de incertidumbre.  Entiende cómo funcionan los tempos de la intriga. Su trabajo de cámara es impecable. Sabe cuándo parar el movimiento y cuándo inyectar vigor y adrenalina. Construye la tensión con paciencia, a ritmo de diálogos punzantes cargados de pasivo-agresividad. Los tres planos más largos son tres conversaciones.  Todo funciona para ser uno de los mejores filmes del director, pero patina un poco.  A veces creo que es el guión, a veces creo que es la dirección, a veces creo que es ambas.  A veces me gustaría creer que el problema ha sido mío, como espectador, que tal vez no estuve a la altura del filme pero vuelvo a sentarme y analizar “As Bestas” y me doy cuenta que el problema está en ellos.

Me explico: El punto de partida argumental me gusta, creo que es una buena historia. Hay tensión, y ésta va en aumento. Bien. Luis Zahera empieza a robar la película progresivamente desde el minuto uno. Hacia la mitad del metraje, cuando vamos por hora y pico, Sorogoyen ha manejado los tiempos a la perfección, y el nivel de violencia subterránea está tan alto, que ya a medio visionado me pregunto cómo podrá seguir creciendo esto, pero de repente hay un quiebro. La película rompe y se vuelve en algo diferente. Podría estar justificado, ser original etc… pero a mí no me convence porque es un momento en que, el espectador se queda a cuadros, estupefacto, y mientras va resolviendo en su cabeza lo que ha sucedido, el nivel de la película va bajando entonces, ¿donde está todo el nivel de tensión? ¿Por qué no sigue aumentando?

La historia de “As Bestas” se divide en dos partes con un punto de inflexión. Dichas partes son de diferente duración cada una, siendo aproximadamente la primera dos tercios del total. Esta primera parte más larga es la de más tensión, mientras que en la segunda parte, que es la que camina hacia el desenlace final, sin prescindir también de tensión e intriga, cobra protagonismo cómo todos los hechos diseccionan el alma y forma de ser del personaje de la mujer francesa Olga interrelacionando sobre todo con otro personaje que en esta parte se convierte también en protagonista y que es su hija Marie.

En primera instancia, quiero destacar al fabuloso elenco que conforma esta película, muchos de ellos han sido un descubrimiento para mi y no concibo otra idea que no pase por elogiar el tremendo esfuerzo escénico que ha tenido cada uno de los personajes en esta película, sin dejarme ninguno en el camino. Denis Ménochet se come la pantalla de principio a fin, prácticamente haciendo que la película sea suya, acompañado de un increíble Luis Zahera como principal y un soberbio Diego Anido.

En conclusión, ‘As Bestas‘ es un buen drama, que destaca por su fascinante reparto y sus momentos de tensión, perdiendo algo de interés y garra en los momentos de calma o en su media hora final. Creo que le habría venido genial durar veinte minutos menos, pero todo no se puede tener.

Veredicto

A pesar de todo, vuelve a ser una buena película de Sorogoyen, que no llega al nivel de sus anteriores propuestas, pero que sigue siendo digna de atención y recomendación.

7 / 10

El género de acción evoluciona cada cierto tiempo, y la última vez fue con la saga “John Wick”.  Dev Patel que no es tonto, trato de sacar lo mejor de esto para su debut con “Monkey Man”.

Las decisiones que toma Patel como director en Monkey Man son, en casi todo el metraje, arriesgadas, con multitud de planos detalle llenos de sangre y miradas de odio y dolor.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención de la película, de hecho, es una de las decisiones de guión: incluir algún toque cómico, que aunque escaso, resalta mucho sobre la seriedad y crudeza del relato en sí. Como si los propios guionistas (entre ellos Patel), supieran de lo cliché de su historia y quisieran dejar claro al espectador que eso ellos también lo saben, pero que eso no va a impedir que hagan la película que quieren hacer.

La historia de “Monkey Man” es una historia de venganza de manual: un chico (Dev Patel) al que nunca le conoceremos el nombre, busca venganza por la muerte de su madre.  Lo que, a priori, era menos previsible, especialmente cuando hablamos de una ópera prima, es la sólida narrativa de la que hace gala una ‘Monkey Man’ que encuentra en ella su gran virtud y su principal seña de identidad junto a su atmósfera y su inesperado discurso sociopolítico; elementos que, en última instancia, llegan a dejar la acción en un segundo término de un modo que hace ganar enteros al conjunto.  Y es que esta narrativa visualmente impactante, captura la esencia y la energía de la India contemporánea desde la clase alta hasta la clase baja.  La ciudad metropolitana moderna y los callejones más sombríos.

Si bien las actuaciones son en su mayoría regulares, destacan algunos momentos de intensidad y emotividad por parte del elenco. El protagonista, interpretado por Dev Patel, ofrece una actuación sólida que transmite la determinación y el conflicto interno de su personaje. Sin embargo, algunas interpretaciones secundarias podrían haber sido más convincentes para profundizar en la complejidad de la historia.  Tal vez es la falta de costumbre a ese cine de Bollywood, muy teatral como el asiatico, que hace que uno conecte un poco más de lo usual.  El aspecto técnico es uno de sus puntos más fuertes, destacando especialmente la magnífica cinematografía y el cuidado montaje. Las imágenes capturan la belleza y la diversidad de la India, mientras que el montaje dinámico contribuye a mantener el ritmo y la tensión de la narrativa. En conjunto, el aspecto técnico eleva la experiencia visual de la película y la hace memorable.

Monkey Man

El primer tercio de metraje opta por fragmentar de forma muy inteligente su narrativa con flashbacks incompletos que se intercalan con el presente del héroe, generando cierto caos deliberado que permite a ‘Monkey Man’ ahorrar en exposición oral y dejar que sea el espectador quien vaya atando cabos de forma proactiva, fomentando el diálogo en ambas direcciones entre público y pantalla.

A día de hoy, lo mejor que puede hacer una película de acción como esta es ofrecer una propuesta única y lo más íntima —para su creador— posible, y ‘Monkey Man’ supura el suficiente mimo escena tras escena como para permitir ver proyectada la figura de Dev Patel en cada uno de sus fotogramas, permitiéndonos recorrer sus raíces familiares y culturales mientras se reivindica como la gran estrella de acción en ciernes a la que acompañar a partir de ahora.

Veredicto

Ofrece un viaje emocionante y visualmente impresionante a través de las calles de la India, explorando temas de redención, justicia y lucha contra la adversidad. Aunque algunas actuaciones pueden carecer de profundidad, la dirección hábil de Dev Patel y el aspecto técnico magnífico compensan estas deficiencias.

7 / 10

La entrevista que hundió al príncipe Andrés” el filme Scoop, que retrata con puntos y comas como la BBC obtuvo la entrevista consiguió la primicia, que muchos catalogaron como el peor error de la casa real en todos los años de gestión. 

Escrita y dirigida por Phillip Martín, director británico conocido por otras direcciones muy buenas una de ellas es de Forget en 2014 fue director de la serie “The Crown” de 2016 a 2019, Martin es uno de esos directores que conocen en materia todo lo que exponen y dirigen y con esto nos muestra que un poco el mundo de la corona y sus secretos. ¿Tendremos más?. 

Scoop fue estrenada el pasado 5 de abril en Netflix y desde entonces todo el entorno sobre el fenecido Jeffrey Epstein se avivó nuevamente. 

El trabajo de producción, maquillaje y diálogo y sobre todo el casting al elegir los actores y su enorme parecido fue de lo más acertado. 

Rufus Sewel, Como Andres y Gillian Anderson estelares en Scoop le dan un toque exquisito a la narrativa de la historia, un drama captado por lo que se puede definir “el poder versus la gente”…

Hablemos un poco de Rufus Sewel quien da vida al personaje del Príncipe Andrés, en materia, una magnífica interpretación por igual Gillian, la un toque sofisticado como solo ella puede lograr, pues como se sabe la experiencia no se improvisa. 

Hablemos de la perspectiva con la que fue contada la historia, desde la vida de Sam Maclister. Interpretación a cargo de Billie Piper, la actuación fue un tanto sobreactuada en momentos esta parecía carecer de sustancia, Hilos inconexos, giros innecesarios, la vida de hogar de la misma sobraban un poco en la trama y en ocasiones se tornan aburridas, si la narrativa fuese encaminada desde Emely (Gillian Anderson) se hubiese salvado un poco. 

Una entrevista histórica que fue bien manejada, con todos los toques de silencio y suspenso que necesitaban para entender quién era Epstein en la vida del príncipe y porque este necesitaba rendirle cuentas al mundo de su amistad con el presunto acusado. 

Aún con todos estos matices es una película que se logra disfrutar. En contraste, la entrevista original conserva su capacidad de permanecer convincentemente intensa, ofreciendo una visión infinitamente fascinante que la película, no replica en totalidad pero se esfuerza y cumple su trabajo. 

Scoop es un retrato directo al declive de un príncipe, ver cómo la credibilidad de un monarca es tirada por el suelo y por incómodo que parezca por el mismo, ya que el en primera persona fue quien logró clavar la duda y avivar más los pensamientos negativos que hoy en la actualidad persisten en la vida de todos los británicos y del mundo. 

Para ser una de las entrevistas más importantes de la historia de Reino Unido, Netflix debemos admitir que se esforzó con “Scoop” traduciéndose a ser todo lo que fue, un escándalo mediático. 

Scoop en primera persona fue muy arriesgado y poco atinado, gracias a las actuaciones secundarias pudo salir a flote y conseguir llevar la narrativa a su punto de inflexión y suspenso algo ágil e inteligente por parte del director.

Veredicto

Entonces nos quedamos con una película que pudo ser mucho mejor de lo que termina siendo, ya que aunque tenga varios defectos a su haber, es una película que te cautiva y que te entretiene en todo su trayecto.

6 / 10

Los guionistas y directores Cameron Cairnes y Colin Cairnes vuelven este año con “Late Night with the Devil” la cual prometía en sus trailers ser una de las mejores películas de terror y suspenso del año y lo cumple.  Qué buen resurgimiento ha tenido el terror en los últimos años.

La historia es simple y sencilla: un conductor de un famoso late night ve como sus números van bajando drásticamente y que no puede llegar a alcanzar a uno de los mejores programas nocturnos que existen, por lo que decide para Halloween hacer un programa especial invitando a una supuesta niña poseída, pero obviamente esto se saldrá de control.

Late Night with the Devil

Lo primero que debemos tener en cuenta es el acertadísimo cast que tiene la película, y ayuda a transmitir la credibilidad que se busca.  David Dastmalchian (The Suicide Squad) brilla increíblemente, y es una maravilla verlo en papeles principales ya que uno acostumbra a verlo de secundario y es una interpretación categórica y memorable más allá de su imagen particular, apoyada en ocasiones, eso sí, en Rhys Auteri y Steve Mouzakis dos acompañantes únicos que refuerzan la tapadera del primero.  Por otro lado Ingrid Torelli como la niña endemoniada es totalmente impecable desde que sale en escena, y ni hablar de otros secundarios de lujo como es Laura Gordon, Ian Bliss o Fayssai Bazzi, aunque este tenga un papel de menor tiempo.

“Late Night with the Devil” nos sorprende con una puesta en escena televisiva, con look del típico programa nocturno estadounidense de entrevistas, ambientado en los años 70. No solamente nos ponemos a ver el programa como si fuéramos meros espectadores, sino que nos metemos entre bambalinas cuando cortan a publicidad y vemos los vericuetos que se mueven entre presentadores, productores, invitados, etc (aunque quizá esta parte haga perder un poco la magia de que estamos viendo algo «en vivo», ya que a veces los personas «ignoran» que tienen una cámara en la cara. Pero bueno, se le perdona).

Esta esencia late night de la época,  se logra gracias a una cinematografía impecable a manos de Matthew Temple.  E incluso la edición realizada como si fuese un verdadero programa se agradece, y es a manos de los mismos directores y guionistas, que por lo visto han estado hasta la coronilla de ver este tipo de programas que hasta saben como funciona el engranaje desde adentro.

Por su parte, un guión lleno de sátira sabe en todo momento lograr cautivar tu atención como espectador sin soltar jamás la intensidad de un guión que tiene mucho que decir sobre una cultura televisiva de una década en específico en EE. UU. Suceden tantas cosas que es fácil perderse, pero el ingenio, la minuciosa recreación de la época en que transcurre todo permiten que su guión siempre fluya hasta brindarnos un alucinante final que hace que todo valga la pena desde principio a fin.

Es una película con una propuesta diferente a todo lo que nos llega habitualmente, cosa que uno agradece como espectador y más aún si el resultado es bastante satisfactorio entregándonos una película que cumple con entretenerte, concentrarte y darte cine de eso que tanto uno busca como espectador. Posiblemente, no tenga el terror de ese que te hace saltar de tu asiento, pero tiene un terror de ese que es inteligente y altamente cautivador que te lleva a estar pendiente de cada detalle que te pueda ofrecer para confirmar todas aquellas sensaciones que vayas adquiriendo a medida que vas entendiendo todo lo que estamos viendo.

“Late Night with the Devil” es una increíble película de terror y una apuesta inteligente, que sabe cuándo y cómo moverse hacia adelante y mantener al espectador esperando a ver que sucede.

Veredicto

Una historia de escasa duración en la cual también desfilan personajes escépticos, temerosos y otros que advierten sobre los riesgos de lo que se exhibe y cómo se expone, con unos últimos veinte minutos furiosos que permiten que la cinta australiana tenga un cierre redondo.

7 / 10

Es increible como “Baby Reindeer” inicia como una serie juguetona, graciosa e inocente, para terminar en un viaje escalofriante sobre el acoso, la victimización y el abuso de poder.

Y eso es gracias al increíble pulso en la dirección y en el guión de su creador (que también es actor) Richard Gadd.  La serie, basada en su propia experiencia personal, nos muestra como un bartender decide darle un poco de té a una clienta afligida que estaba en el bar, y ese simple gesto lo llevará a vivir uno de los peores infiernos que podría pasar porque esta se convirtió en su acosadora a un nivel de enviarle más de mil correos diarios, más de cincuenta llamadas al día e incluso seguirlo constantemente.  La trama principal se ramifica por encima de sus posibilidades queriendo abarcar muchos temas y supongo que para justificar sus siete episodios, que no son ocho como viene siendo habitual. Primero aparece una subtrama, luego otra y de nuevo otra hasta que pierdes un poco el interés. Estas líneas secundarias, no obstante, nos permiten conocer mejor al protagonista y lejos de mostrar compasión hacia la víctima del acoso nos sugieren que todos tenemos fantasmas contra los que luchar pero quizás no todos tengamos las mismas capacidades para sobrellevarlos.

Baby Reindeer

El personaje principal se desarrolla con una increíble habilidad que muy pocas series pueden lograr.  Pero lo mejor es que no solo el personaje principal tiene este desarrollo, sino que el segundo secundario consigue estar al mismo nivel que nuestro protagonista, y repitiendo, gracias a la gran habilidad del director y guionista, logramos no ver a este secundario como un ser despreciable sino que empatizamos y podemos lograr entender que esto es una enfermedad y que el daño causado es algo que no puede controlar.  Impresionante la escena de la casa, que solo con mostrarnos diez segundos de cómo vive, y ver constantemente como escribe, podemos percibir como mentalmente tiene un desorden.  Y es más impresionante aun ver como en los momentos de emociones fuertes, no puede ni siquiera terminar lo que escribe, dejando claro que no puede estar estable mentalmente.

Tanto Richard Gadd como Jessica Gunning se dan un duelo en escena difícil de ignorar a base de un guión bien estructurado y situaciones que así como te harían quitar la mirada no puedes esperar para saber qué puede suceder a continuación.  Sus actuaciones son impresionantes y es otro de los grandes pilares que tiene “Baby Reindeer”.  Jessica Gunning es magistral en una actuación tan impredecible y desordenada.  Alabanzas a dos escenas en particular, como es la de ella llegando al bar molesta y la escena del juicio, que esta es corta pero llena de fuerza.  Otro personaje que no se puede quedar fuera es el de Teri, interpretado por una magnífica Nava Mau quien también nos regala una de las mejores escenas de la serie y unos diálogos demoledores que nos hacen incluso hacer una autoevaluación.

Hay películas y series que manejan los temas del acoso como es “Señora Influencer” o “Beef”, sin embargo “Baby Reindeer” hila con tacto y coherencia las causas y consecuencias de una cadena de desórdenes mentales que comienzan con una baja autoestima y a la que le siguen el abuso de poder, la pérdida de identidad, la búsqueda de validación externa, la dificultad para poner límites, la dependencia emocional y muchos otros que, en conjunto, forman un cóctel molotov capaz de destruir a cualquier persona.  Aquí no hay grandes efectos, ni grandes escenarios.  Solo tenemos una excelente historia bien contada, bien dirigida y bien actuada, que marca y se queda con nosotros hasta el final.  Es una miniserie que aun terminando y viendo los creditos nos quedamos mirando la pantalla sintiéndonos parte de haber vivido junto a Donny, el personaje principal, como fuimos acosados en cada capítulo.

Veredicto

Definitivamente, una sorpresa que te encuentras en Netflix una noche que no buscabas nada en particular. Recomendable 100%.

8 / 10

“Godzilla Minus One” sale exactamente en la celebración del setenta aniversario de la franquicia, y el cual es todo un regalo para los fans del personaje (quien ganó un Oscar).

Hace casi 70 años de la primera aparición de Godzilla en la icónica ‘Godzilla’. Japón bajo el terror del monstruo’, de Ishirô Honda, donde veíamos a un lagarto/dinosaurio gigante destrozando el país nipón como alegoría del ataque nuclear que recibió por parte de Estados Unidos. Desde 1954 hasta hoy, el kaiju más famoso del mundo ha pasado por múltiples rediseños, toneladas de merchandising e incluso alguna que otra incursión en Hollywood.  Takashi Yamazaki ha decidido echar la vista atrás a la hora de escribir y dirigir esta película. No puedo decir que haya visto todas las películas del universo kaiju del lagarto radioactivo, y en esta ocasión se han centrado mucho en crear un título más parecido a sus dos primeras películas que al (buen) espectáculo sin sentido del ridículo en el que se acabó convirtiendo.  Ni luchas contra otras bestias ni nada.  Godzilla es el enemigo de la humanidad.

Desde su inicio, repleto de un enorme derrotismo y terror hacia la Segunda Guerra Mundial que acabaría por empeorar con la aparición de un Godzilla «pequeño», este largometraje no deja de sorprender. Japón, totalmente destrozada y perdida en su propia miseria, sumado al intento de realizarse sobre sus cenizas e intentar seguir adelante, son piezas fundamentales de esta historia, que no tienen absolutamente nada que envidiarle a las mejores películas bélicas de Estados Unidos (incluidas las del propio Spielberg). A diferencia de estas, Godzilla: Minus One no cae en el patriotismo o el cine palomitero barato; en cambio, nos muestra las facetas más humanas de los afectados por el conflicto, así como por el monstruo marino que todavía tienen que afrontar.

Pero donde hay que centrarse es en el imponente monstruo. Su diseño se asemeja más a su última etapa de películas japonesas que se ubican en los 90 y muy principios de los 2000 y se aparta totalmente (como debe ser) de las propuestas estadounidenses que no acaban de dar con la tecla. Estamos ante una película con un presupuesto muy ajustado, y más si tenemos en cuenta otros ejemplos contemporáneos. Pero es increíble que el resultado final sea tan impresionante con menos del 10% de presupuesto de otras películas que incluso en ocasiones se llegan a ver peor.  El mejor ejemplo es Ant Man and the Wasp: Quantumania tiene unos efectos que a veces pecan de terribles, con el gran presupuesto que tiene.

Las escenas de acción son todas ellas impresionantes, cada una con su estilo y objetivos pero donde realmente te pone los pelos de punta es en la única, pero impresionante, escena de destrucción de una ciudad.  Si bien es algo que incita mucho a que los espectadores alucinen con el caos y la destrucción, también causa un enorme terror y ansiedad. Estas partes están tan bien elaboradas y construidas que no las podría comparar con cualquier película de superhéroes o de acción. No son un mero recurso visual que poco importa en general pues, a lo largo de la película, se nos recuerda que esos sucesos han ocurrido y que, por tanto, la caída en la demografía, economía e infraestructura en el país, así como la amenaza de una fuerza mayor de la naturaleza, son otro problema más a solventar.

Por si fuera poco, la banda sonora es sublime y acompaña perfectamente el tono de la obra. Con varias remasterizaciones de la música original, es impresionante la manera en la que se logran acompañar las escenas trágicas y desgarradoras o las partes épicas y tensas, a partes iguales.

El público latinoamericano no suele poner mucho énfasis a los actores nipones, pero estos sorprenden y saben hacer su trabajo.  Aquí tenemos al gran Ryunosuke Kamiki, que estuvo en “As The Gods Will”, a Minami Hamabe que se podrá recordar de la muy reciente “Shin Masked Rider”, y otros actores con más peso como Sakura Ando, que estuvo en “Shoplifters” o Munetaka Aoki.

Los defectos que le puedo encontrar son básicamente dos: Un par de decisiones de guión algo cobardes e innecesarias y una sobreexplotación que roza el absurdo en algún momento. De todas formas, el resultado final es muy sólido incluso con estos problemas, así que tampoco se lo vamos a tener muy en cuenta.  Godzilla Minus One es una de las mejores películas del kaiju y una obra divertida, interesante y muy pero muy bien hecha, y que después de verla, se entiende el porque ganó el premio de la Academia a mejor efecto visual.

Veredicto

De las mejores películas de este año; no me la esperaba para nada y me ha sorprendido gratamente. Tiene una carga post bélica muy dramática y tan bien proyectada con la amenaza del monstruo Godzilla; haciendo la película todo un espectáculo.

8 / 10